sábado 28 de marzo de 2009

Guía de estudio de la película Milk

por el Revdo. Mark Belletini, ministro principal de la
Primera Iglesia Unitaria Universalista de Columbus, Ohio
Enero de 2009 (Trad. Francisco Javier Lagunes Gaitán)

Creative Commons 3.0

http://contactounitario.blogspot.com/2009/03/guia-de-estudio-de-la-pelicula-milk.html


Descripción

Milk es la biografía filmada por Gus Van Sant (1952-) sobre los últimos años de la vida de Harvey Milk (1930-1978), quien fue un gran líder del movimiento lésbicogay de la década de 1970, así como un miembro electo de la Junta de Supervisores de San Francisco, el primer político abiertamente gay de los Estados Unidos [Nota: en esa época no se usaba un acrónimo extendido como BGLTQ Bisexual, Gay, Lésbico, Transgénero, Queer (literalmente, 'raritos', también lexicalizada como: kuir) y Questioning (dudosos)] para designar la diversidad de las poblaciones no-heterosexuales, e incluso la palabra 'lesbiana' no se usaba mucho, pues lo lésbico se consideraba ya incluido en 'gay']. Milk y el alcalde de San Francisco, George Moscone (1929-1978) fueron asesinados en noviembre de 1978 por Dan White (1946-1985), quien había sido miembro de la Junta de Supervisores y buscaba que Moscone lo volviera a designar para ese puesto.

La película se estrenó en cines de los EUA en diciembre de 2008 y el DVD está disponible desde marzo de 2009. Su duración es de 2 horas 20 minutos y contiene mucho metraje de tomas históricas reales, así como de acción dramática, contada a la manera distintiva de Van Sant. La nominación de Sean Penn (1960-) al prestigioso Globo de Oro de la Asociación de Prensa Extranjera de Hollywood destacaba su notable actuación en el papel de Harvey Milk, aclamada como una de las más profundas y conmovedoras del año [con esta actuación Sean Penn ganó el Óscar al mejor actor de 2008 y el premio del Sindicato de Actores].


Antecedentes de la película para Unitarios Universalistas

El periodo de 8 años que abarca la historia contada en la película Milk analiza el desarrollo de un movimento plenamente maduro por los derechos civiles en los EUA, el primero que trató directamente de las relaciones afectivas hacia el mismo sexo, de la sexualidad y las relaciones, y que rechazó las nociones entonces prevalecientes, según las cuales la homosexualidad sería un pecado o una enfermedad.

El camino hacia los derechos civiles ha sido largo para las minorías sexuales en este país, con muchos inicios en falso. La mayoría de los pasos iniciales en este camino son desconocidos hoy, y eran desconocidos casi en su totalidad para la gente de San Francisco en esa época, incluso para los integrantes de las minorías sexuales. Entre esos esfuerzos tempranos de abogar por las necesidades de la gente GLBT hubo organizaciones como la Mattachine Society y las Hijas de Bilitis, que realizaron defensas públicas de los derechos, ofrecieron educación y apoyo a las lesbianas y gay, desde mediados de la década de 1950. En 1964, un grupo de ministros protestantes y activistas gay realizaron una conferencia titulada, Consulta sobre la iglesia y el homosexual. En la década de 1970, la Librería Walt Whitman, justo a una cuadra de la Primera Sociedad UU de San Francisco, ofrecía libros de autores BGLTQ. Todas estas acciones y organizaciones permanecieron invisibles para el ojo público hasta 1978. Nadie recordaba ya las revistas de la época cercana a la Segunda Guerra Mundial en Europa, tales como The Circle (¡que curiosamente, mostraba un cáliz encendido dentro de un círculo en su portada!) Pocos sabían de la subcultura abiertamente gay de la Alemania de la era de la República de Weimar (1919-1933), ni habían escuchado nunca hablar de Magnus Hirschfield (1868-1935), John Addington Symonds (1840-1893) o de otros activistas pioneros de fines del siglo XIX e inicios del XX.

En la década de 1970, había un entendimiento limitado de la homosexualidad entre los integrantes de las congregaciones Unitarias Universalistas, pero se había convertido en una cuestión de reflexión. Los 2 ministros que fueron los primeros en asumirse públicamente como homosexuales, a fines de la década de 1960 e inicios de la de 1970, el algo controvertido Reverendo Richard Nash y el Reverendo James L. Stoll, nunca encontraron otra parroquia que los estableciera. Los ministros que se asumían públicamente como gay o lesbianas, y que buscaban establecerse en alguna parroquia, eran rutinariamente rechazados en esa época sólo con base en su orientación sexual expresada. La gran mayoría de los ministros y laicos, tanto gay, como lesbianas estaban 'en el clóset' [=no se asumían públicamente como no-heterosexuales] en esa época. La Asamblea General de la Asociación Unitaria Universalista de Congregaciones (UUA) aprobó en 1970 una Resolución General para acabar con la discriminación contra las personas bisexuales y homosexuales, e hizo un llamado a las congregaciones para que desarrollasen programas de educación sexual que promovieran una actitud saludable [hospitalaria y afirmativa] hacia todas las orientaciones sexuales. En 1971, la UUA publicó el manual pionero de educación sexual About Your Sexuality, que incluía la promoción de una actitud más positiva hacia la bisexualidad y la homosexualidad [este curso fue reconocido por el más importante consejo de sexólogos de los EUA, el SIECUS, como una de las 100 más importantes aportaciones a la cultura sexual del país]. En 1972 la UUA publicó, Invisible Minority, un curriculum para la educación religiosa de los adultos sobre la homosexualidad. A lo largo del transcurso de la década, la Asamblea General de la UUA finalmente creó y fundó la Oficina de la UUA para Asuntos Gay, en 1974.


Para quien facilite la discusión

Quienes vienen a una discusión sobre la película Milk habrán visto la película en diferentes momentos. Debido a su duración sería difícil realizar la discusión justo después de proyectar la película. Esto constituye una oportunidad para ofrecer por adelantado las preguntas de discusión a los participantes.

Y quienes vengan a la discusión de la película seguramente tendrán antecedentes, experiencias e historias de vida del todo diversas. Podrá haber quienes nunca habían escuchado hablar de Harvey Milk hasta el estreno de la película. También podrá haber quienes vivieron en el área de la Bahía de San Francisco durante esos tiempos emocionantes, incluso tal vez haya quienes conocieron a Harvey Milk, o que participaron en la marcha de las velas que se muestra en la película. Podrá haber quienes no habían nacido aun, o eran muy pequeños cuando esos hechos tuvieron lugar, y cuyo contacto y entendimiento de los asuntos GLBTQ será algo más bien reciente. Puede que algunos espectadores de la película nunca hayan visto antes una escena en la que dos hombres se besan, mientras que para otros esto no será ninguna novedad. Puede que algunos estén en el proceso de asimilar su orientación sexual única, mientras que otros podrán ser directivos de alguna organización local de acción por los derechos BGLTQ. ¡Esto garantiza una respuesta tremendamente diversa a la película!


La discusión de esta película ofrece una oportunidad de crear y propiciar conversaciones subsiguientes, sea que se realicen por dentro, o no, del Programa de Congregaciones Aceptantes. Casi cada punto de discusión en esta guía de estudio podría prestarse para discusiones específicas más extensas. No es posible, ni deseable, explorar en una sola sesión toda la profundidad de estos temas. Como facilitadores, nos toca escoger preguntas apropiadas y estimulantes para nuestro grupo de entre las que se sugieren en esta guía. Hacer disponibles las preguntas desde antes de la sesión podría ser de ayuda. Luego de la sesión de discusión, tú y otros podrían animarse a continuar las conversaciones y a asumir la iniciativa de promover que la congregación participe en el Programa de Congregaciones Aceptantes, o que participen en el programa para profundizar en su comprensión y en sus acciones solidarias con la gente BGLTQ, cuyo currículo se titula: Vivir la Congregación Aceptante, para que así avancen y afinen el trabajo previamente realizado en esta área. Para mayor información sobre estos programas (en inglés) por favor visita: www.uua.org/members/justicediversity/bisexualgay/index.shtml


Preguntas para la discusión

  • Antes de ver la película, ¿qué sabías de Harvey Milk? ¿Habías leído antes artículos, o visto documentales sobre él? ¿Tenías expectativas previas sobre lo que esperabas de la película? ¿Te preocupaba que el director no presentase fielmente algunos hechos importantes para centrarse en cierto mensaje, tal como es frecuente en las biografías? ¿Piensas que Van Sant omitió algo de la vida de Milk que consideras que debió haber incluido?

  • Al ver la película, ¿hubo alguna reacción del público que te pareciera notable? ¿Te percataste de alguna risa nerviosa fuerte o de comentarios ruidosos? ¿Hay alguna de estas respuestas que quieras mencionar porque te haya resultado reveladora o molesta?

  • Uno de los temas de la película implica reflexionar: Scott y otros participantes en los disturbios piensan juntos en la tienda de cámaras, está la reflexión de Dan White al ver la entrevista a Milk por la TV, incluso hay reflexiones sobre un silbido. ¿Qué opinas que busca el director al recurrir a estos estratagemas? ¿Qué otros recursos cienmatográficos notaste? ¿Cómo iluminan o profundizan la historia que Van Sant relata?

  • La película muestra a Milk ocupado en encontrar aliados fuera de la comunidad homosexual masculina: al hablar en reuniones sindicales, al platicar con hombres afroamericanos en una barbería, e incluso al abordar a extraños en la calle. ¿Acaso esto te recuerda alguna experiencia de justicia social realizada con tu iglesia local? ¿Alguna vez te has considerado un aliado?

  • La humanidad de Dan White no se deja de abordar en la película, de acuerdo a muchos críticos, en general parece haber un intento de ofrecer un retrato más completo de los diferentes personajes de la historia, tanto con sus virtudes, como con sus defectos. Pero un grupo de personajes —la policía— nunca recibe realmente algún elogio. ¿Crees que esto resulta apropiado o justificado en este caso?

  • Harvey especuló que Dan White sería “uno de nosotros”. ¿Acaso podría haber sido bisexual? ¿O un gay 'de clóset'? ¿Qué opinas? ¿Se justifica esa especulación? Si es así, ¿por qué?

  • Se muestra a Harvey Milk como temeroso de caminar por la calle solo de noche—, hay un ominoso sonido de pasos que lo siguen. Durante tu participación en algún aspecto del trabajo por la justicia social, ¿has experimentado el temor a ser dañado? ¿Cómo se te manifestó este temor? ¿Qué papel crees que tenga el temor a los delitos de odio dentro de las comunidades marginalizadas? ¿Qué papel crees que tenga el miedo a ser dañados en sus personas, en las vidas de los miembros de comunidades marginalizadas y/u oprimidas?

  • Harvey siempre hizo frente a amenazas a su vida —tratárase de mensajes amenazantes, amenazas implícitas e insinuadas. Esto es claro a lo largo de la película. Dan White dijo que él también se sentía amenazado, ¿qué crees que era lo que más lo amenazaba?

  • Harvey quería que TODO EL MUNDO “saliera del clóset”, es decir, que declararan en voz alta ante toda la gente importante en su vida quiénes eran. Sentía que saber que alguien más [quizás un conocido cercano, vecino o familiar] es gay o lesbiana significaría una diferencia radical para transformar nuestra cultura en una más aceptante. ¿Te parece que esto es cierto? ¿Consideras que 'salir del clóset' basta para transformar nuestra cultura? En la película, Harvey presiona a uno de sus colaboradores a 'salir del clóset' ante su padre mientras hablaba con él por teléfono. ¿Consideras que hacer eso fue correcto? Si es así, ¿por qué? Si no, ¿por qué no? ¿Hay algo en nuestro principios y propósitos Unitarios Universalistas que sea de ayuda para considerar la cuestión de la 'salida del clóset' como una decisión individual, y que anime al mismo tiempo a los otros a asumir públicamente su identidad eróticoafectiva?

  • Harvey creyó en la conveniencia de 'sacar del clóset', o 'desclosetar', a la gente en contra de su voluntad. ¿Qué se podría argüir, tanto a favor, como en contra de esta práctica? ¿Tienes conciencia de los riesgos que puede implicar 'salir del clóset', en cuanto a acceso y estabilidad en el empleo, a las relaciones personales e incluso para la seguridad personal? ¿Cuáles son los beneficios espirituales, emocionales y para nuestras relaciones humanas de 'salir del clóset'? ¿Qué tendría que ver nuestro Primer Principio UU [Afirmamos y promovemos: La valía y la dignidad inherentes a todas las personas] con esta discusión? ¿Qué otros principios se relacionan con estas cuestiones?

  • En la película, el estílo político de Harvey Milk es contrastado con el de otros influyentes miembros del colectivo gay, tales com el propietario de la más influyente revista gay: The Advocate. La película, Iron Jawed Angels (2004), retrata de manera similar a las activistas Alice Paul (1885-1977)) y Lucy Burns (1879-1966), al mostrarlas como rebeldes contra la manera en que se conducía el movimiento sufragista —esencialmente desde dentro. Los historiadores frecuentemente contrastan las tácticas en el movimiento por los derechos civiles y contra la segregación racial del Reverendo Martin Luther King (1929-1968) con las de Malcolm X (1926-1965). La tensión entre quienes sentían que el poder se lograba más efectivamente a través del trabajo paciente dentro del sistema, y aquellos a los que les resulta anticuado que los grupos se limiten a exigir su lugar en la mesa. ¿Ha tenido mayor éxito una táctica sobre otra en los movimientos por los derechos civiles? ¿Cuál ha sido tu experiencia personal con estas dos estrategias?

  • Las congregaciones Unitarias Universalistas no siempre han sido abiertas a los ministros gay o lesbianas. Al principio, cuando estos candidatos a ministros, gay o lesbianas, buscaban establecerse en nuestras congregaciones, allá por los años de 1978 y 1979 —los años del asesinato de Milk y del juicio de Dan White— la pregunta más común que oían era ésta: “¿Por qué los que son como ustedes siempre tienen que hablar de ello? Siempre insisiten en decirnos cómo y quiénes son. Acá no hablamos de nuestra sexualidad, ¿por qué tienen ustedes que hablar de la suya?” ¿Se te ocurren otras preguntas que podrían estar ocultas tras esta pregunta, entonces tan común? ¿Qué sabes sobre cómo llegamos a la situación actual, en la que hay muchos ministros gay y lesbianas llamados a servir en nuestras mayores congregaciones?

  • Anita Bryant (1940-) y John Briggs (1930-) dieron un sesgo religioso a sus campañas antigay. La película esboza su tono y su lenguaje apropiadamente. ¿Cómo afecta ser liberales religiosos nuestro entendimiento de la sexualidad? ¿Cómo te llama tu fe a hablar claro y a actuar a favor del amor y de los derechos civiles para la gente gay?

  • ¿Cuándo te diste cuenta por primera vez de la discriminación contra las minorías sexuales? ¿Cómo has actuado o considerarías actuar en la lucha por los derechos de la gente BGLTQ? ¿Te ha costado o crees que podría costarte algo? ¿Has descubierto una dimensión espiritual en esta labor?

Realizar acciones

  • ¿Es ya tu congregación una Congregación Aceptante? Si no es así, considera proponer que la congregación inicie este programa, que ofrece recursos para la afirmación de la gente bisexual, gay, lesbiana y/o transgénera. Si ya se certificó, ¿te parece que ya podría ser oportuno refrescar lo aprendido? Vivir la Congregación Aceptante es un programa para ayudar a las congregaciones a continuar el proceso. La información sobre ambos programas (en inglés) puede consultarse en el sitio de la UUA.

  • ¿Ya se muestra una Bandera Arco Iris en tu congregación? ¿Se anuncia tu congregación en medios de servicio a los colectivos BGLTQ? ¿Cómo recibe y acoge tu congregación especialmente a la gente BGLTQ? El folleto “10 Cosas que puede hacer tu congregación para ser más aceptante” es un buen lugar para encontrar algunas ideas.

  • Encuentra organizaciones que trabajen por los derechos civiles BGLTQ en tu localidad. ¿Participa o colabora regularmente tu congregación con esas organizaciones? ¿Cómo puedes trabajar con otras personas en tu congregación y en tu comunidad para apoyar a estas organizaciones? ¿Puedes ofrecer espacio gratuito para reuniones? ¿Estarían interesadas estas organizaciones en enviar representantes para realizar algún programa en tu congregación? Si en tu congregación practican la compartición de la bandeja de ofrendas, ¿podría ir la recolección de un día a una organización BGLTQ?

  • Investiga la historia del reglamento de disciplina militar que permite expulsar de las fuerzas armadas a las personas BGLT. Investiga qué otras leyes opresivas están vigentes y organiza una campaña de cartas de protesta a los legisladores y a las autoridades.

  • Organiza y realiza un baile de fin de año en tu congregación para estudiantes de bachillerato BGLTQ de tu localidad, o realiza alguna actividad de recaudación de fondos para algún grupo juvenil o por la salud BGLTQ.

  • Invita a tu equipo de educación religiosa para adultos a patrocinar un festival de cine BGLTQ con cinedebates. Hay sugerencias de películas en el sitio de la UUA.

  • Invita a un grupo a preparar talleres interactivos sobre la historia del matrimonio. Incluye una sección sobre la historia del matrimonio del mismo sexo. Explora el libro publicado por la editorial de la UUA, Beacon Press: What is Marriage For? The Strange Social History of Our Most Intimate Institution [¿Para qué es el matrimonio? La extraña historia social de nuestra más íntima institución] de la periodista y académica E.J. Graff. Hay una guía de estudio sobre el libro disponible en línea: www.beacon.org/client/uu_guides/4135dg.cfm

  • Estudia la historia y la cronología de la implicación UU en cuestiones relacionadas con los derechos de las minoría sexuales. Considera presentar esta información a tu congregación en un sermón, clase, o en un momento dedicado a la educación religiosa durante el servicio. Hay información para ayudarte en el en el sitio de la UUA.

  • Infórmate y profundiza. Lee sobre la vida de Bayard Rustin, Audre Lorde, James Baldwin, Piotr Ilich Chaikovsky, Langston Hughes, Eduardo II, Leonard Bernstein, Virginia Woolf, Leonardo da Vinci, Yukio Mishima, Greg Louganis, Federico García Lorca, Salvador Novo, Nancy Cárdenas, Horacio Franco, Enoé Uranga y de otra gente BGLT. Explora los recursos que se recomiendan a continuación.


Recursos

Sitio de la Asociación Unitaria Universalista de Congregaciones (UUA), en inglés:


Reseñas y comentarios de Milk en español:

Fausto Ponce, Milk: Cool, Apro, 17.02.2009:
http://www.faustoponce.com/milk-cool/

Jordi Costa, Una lección política, El País, 09.01.2009:
http://www.elpais.com/articulo/cine/leccion/politica/elpepuculcin/20090109elpepicin_5/Tes

Mauricio Peña, “Milk, un hombre, una revolución”, de Gus Van Sant es el máximo triunfo en la carrera de Sean Penn, ¡y Diego Luna!, Filemweb.net 12.01.2009: http://www.filmeweb.net/magazine.asp?id=2128


Referencias sobre el orgullo y las identidades gay

Cobertura reciente del diario El País sobre los derechos de la gente homosexual: http://www.elpais.com/todo-sobre/tema/derechos/homosexuales/123/

Federación Estatal de Lesbianas, Gays, Transexuales y Bisexuales (España), documentos, noticias, enlaces de interés: http://www.felgt.org/

Francisco Javier Lagunes Gaitán, Los símbolos del orgullo: http://www.orgullolgbt.info/simbolos/

Francisco Javier Lagunes Gaitán, ¿Quién diablos necesita etiquetas?: http://www.geomundos.com/sociedad/varios/quien-diablos-necesita-etiqueta_doc_5706.html

Francis Mark Mondimore, Una historia natural de la homosexualidad, Paidós.

Marina Castañeda, La experiencia homosexual, Paidós. http://www.marinacastaneda.com/

Marina Castañeda, La nueva homosexualidad, Paidós. http://www.marinacastaneda.com/



Documentos UU sobre temas BGLT

Andrea Rivera Villegas, Cristianos gay, distintos rumbos de la misma fe, Milenio Semanal No.588, 25.01.2009: http://impreso.milenio.com/node/8524298

Noticias Unitarias Universalistas, Ministra unitaria preside primera ceremonia de Unión Civil del mismo género en New Hampshire, EUA: http://uuhispano.blogspot.com/2008/01/ministra-unitaria-preside-primera.html

Noticias Unitarias Universalistas, Unitarios Universalistas apoyan la igualdad matrimonial y exigen invalidar la Propuesta 8 de California: http://uuhispano.blogspot.com/2008/12/unitarios-universalistas-apoyan-la.html

Revdo. John T. Crestwell Jr., Estamos del lado del amor: http://contactounitario.blogspot.com/2009/01/estamos-del-lado-del-amor.html

Revda. Meg Riley, ¿Es gay nuestra iglesia UU?: http://mx.groups.yahoo.com/group/unitariosuniversalistasmexico/message/107

Revdo. Ricky Hoyt, La gente gay y la religión: http://www.zenkiu.net/papers/llegeix_es.php?Document=126

Revdo. Robert M. Hardies, Por esto soy unitario: http://lcum.blogspot.com/2008/06/por-esto-soy-unitario.html

Revdo. Sean Parker, La integridad del orgullo: http://lcum.blogspot.com/2008/06/la-integridad-del-orgullo.html

Revdo. Sean Parker, Mi historia: La integridad de lo intermedio: http://revsean.com/?page_id=334

Unitarios Universalistas por la libertad de matrimonio, “Estar del lado del amor”: http://club.telepolis.com/uuhispano/textos/Estar_en_lado_del_amor.PDF




Otros recursos:

Epstein, Rob, director, The Times of Harvey Milk, DVD, 1984

Harvey Milk,” Artículo en Wikipedia, http://es.wikipedia.org/wiki/Harvey_Milk

Ichaso, Leon, director, The Execution of Justice, a made-for-TV movie based on a play by Emily Mann, Daly-Harris Productions, 1999.

Romanovsky and Phillips, “Homophobia” found on the album Trouble in Paradise, 1986.

Shilts, Randy, The Mayor of Castro Street: The Life and Times of Harvey Milk, New York, St. Martin’s Press, 1982, 2008.

Wallace, Stewart and Michael Korie, Harvey Milk; an Opera in Three Acts, CD, Teldec, 1998


Si deseas recibir gratuitamente por correo electrónico una versión en formato imprimible PDF de este documento (3401 palabras, 10 páginas, 389 kb), por favor pídela a: serviciounitario@gmail.com


Guía de estudio de la película Milk - Get more College Essays

miércoles 25 de febrero de 2009

Dios (y variaciones sobre el Tema)

Por Jane Rzepka, ministra principal, Iglesia de la Fraternidad Mayor (CLF)

(Trad. Francisco Javier Lagunes Gaitán)

Jane Rzepka

¿Crees en Dios?


No sé qué tan frecuentemente se los pregunten. Tal vez nunca. Pero cada par de meses alguien me pregunta si creo en Dios. Podrían preguntármelo exactamente de esta manera, '¿Cree usted en Dios?' O podría ser, 'Usted cree en Dios, ¿no es así?' O, como lo preguntan muchas veces los niños, '¿De verdad hay un Dios?'


¿Cómo lo preguntas? Se que a algunos de ustedes podría parecerles que, 'Es una pregunta fácil. La respuesta es «sí»' O 'La respuesta es «no»'. No habría problema con ello. Otro grupo de ustedes sin duda respondería algo como, 'Depende de lo que quieras decir con «Dios»'. Quieren que su interrogador mencione los términos de referencia antes de hacer una declaración. Y luego todavía otros de ustedes actuarían proactivamente y comenzarían por definir sus propios términos —su propia concepción de lo que podría ser sagrado según su perspectiva. Dirían algo así como, 'Bueno, creo que hay alguna clase de espíritu, o algo algo mayor que nosotros mismos, o que hay un propósito mayor para nuestras vidas'. Tal vez llames 'Dios' a eso, tal vez no.


Cada vez que alguien me pregunta, '¿Cree usted en Dios?' de inmediato me siento inquieta. No porque me sienta a la defensiva sobre mi sistema de creencias, ni siquera porque no me pueda imaginar por qué, en todo caso, deban hacerme esa pregunta. Me siento inquieta porque cuando alguien pregunta, '¿Cree usted en Dios?' ¡No sé realmente de qué me hablan!


Ellos saben. Ellos saben lo que para ellos significa la palabra 'Dios', de lo contrario no harían la pregunta de esa manera. Y no sólo saben lo que significa 'Dios' para ellos, además parecen dar por entendida una definición común de la palabra, una definición con la que piensan que yo habría de estar familiarizada. Pero no lo estoy. Y soy ministra. Es raro.


Así que, un día, mientras estaba en la fila de espera en el Departamento de Tránsito, una fila muy larga para realizar un trámite rutinario, pero que no se podía hacer por Internet mientras leía algún libro de un tema relacionado con Dios, el tipo que me antecedía en la fila me preguntó, “¿Cree usted en Dios?” Y como es usual, no tenía idea de a qué se refería.


Al usar la palabra 'Dios' ahí, en el Departamento de Tránsito —o en la iglesia, o en una discusión seria en la sala de tu casa— cuando alguien dice la palabra 'Dios' en mi mente aparece un menú. Y en ese menú hay una lista de dioses. En la escuela dominical me enseñaron y en nuestras congregaciones unitarias universalistas se sigue enseñando que dios tiene muchos rostros.


Así que se me vinieron a mi mente todos esos diferentes rostros en la fila de las licencias del Departamento de Tránsito. '¡Por Dios!', me pregunté, '¿acaso este hombre se refiere a Dios como como amor, o a Dios como castigador, a Dios como naturaleza, o a Dios como benefactor? ¿Es su Dios el de la escuela dominical presbiteriana, o un Dios católico romano, o un Dios cuáquero? ¿Se referirá a la Serpiente Arco Iris, a Alá, a la Diosa, a Yahvé, a Dios Padre, o al Terreno de la Existencia? ¿Será el Dios que bendice a bebés enfermos o el Dios que envía terribles tormentas tropicales?' No lo sé.


Pero estas no son preguntas de las que uno hace en la fila del Departamento de Tránsito (la línea no era tan larga como para ello). La verdad es que hay muchos dioses por ahí en los que no creo.


Y eso fue lo que dije en la fila de espera, “Creo en los grandes misterios. Creo en la profundidad del sentimiento —en sentimientos tan profundos dentro del espíritu que la vinculación, o la dicha, o la paz, permanecen por siempre con nosotros. Y creo en la bondad, en una bondad creada por nuestro amor y nuestro cuidado”.


Él dijo, “Está bien”. Y eso fue todo, así que regresé a mi libro.


No es que esperara que mi compañero en la fila quisiese iniciar una animada discusión sobre los libros de Richard Dawkins, Sam Harris, o Daniel Dennett, que desafían los conceptos convencionales de 'Dios'. Ni que me fuera a recomendar alguna de las muchas antologías disponibles de lecturas espirituales, o los compendios de dioses y diosas de cualquier parte de la tierra. ¡Ni siquiera quiso decirme lo que pensaba y ciertamente no mostró interés en escuchar posteriores comentarios de mi parte!


Pero aún así, preguntarse sobre Dios es un buen ejercicio, incluso en este formato tan corto y escueto idealmente deberíamos ser capaces de soltar una respuesta rápida. Ya que yo, por ejemplo, no tuve una respuesta lista en ese momento —me resulta difícil sintetizar mi propia visión del mundo de una manera convincente y sucinta en la fila del Departamento de Tránsito.


Extrañamente, una vez empezada la labor de articular nuestras visiones sobre los dioses, nos damos cuenta de que no resulta en absoluto un ejercicio fútil. Uno puede pensar en miles de dioses, dioses desarrollados por civilizaciones enteras y que con toda presteza integramos en nuestras listas personales —por mi parte, no voy a relacionarme, por ejemplo, con un dios caribú. Más cerca del hogar, al menos para mí, es igual de fácil que se me tope con un dios vengativo que castigue con terremotos, el sida y con disparos, o con un dios que sólamente ame a los bautistas, o un dios que me escucharía si orara por que haya buen clima para una boda. Una vez que hemos depurado hasta este punto el concepto, estamos dentro del rango de lo que la mayoría de los unitarios podrían creer.


También podemos dividir las visiones comunes entre los unitarios de diversas maneras. En mi opinión, que usemos, o no, la palabra 'Dios' no importa mucho. Es una palabra que prácticamente nunca uso, debido a toda la confusión que solemos encontrar a su alrededor. Lo que diré a continuación se aplica tanto a los ateos [o los noteístas, para el caso], como a los teístas y los agnósticos.


Cada uno de nosotros cree sobre la naturaleza de la vida y del cosmos —algunos llaman 'Dios' a lo que sea que esto sea, algunos lo describen de otras maneras. Eso es más semántica que religión. Pero hay algunas categorías teológicas que podrían sernos de ayuda. Recordaré aquí para ustedes 3 de estas categorías —obviamente podría sugerir aquí cientos, o miles, dado que no suele haber 2 integrantes de nuestro movimiento unitario que compartan exactamente la misma perspectiva.


Pero tomemos la palabra 'teísmo', para empezar. Consideremos esta expresión en su sentido técnico o académico. Algunos de ustedes son teístas, estrictamente hablando si uno es teísta creerá 4 cosas sobre Dios: En primer lugar, tu dios sería personal. Por ejemplo, puedes imaginar a tu dios, puedes comunicarte con tu dios. Segunda: este Dios ameritaría recibir homenaje y adoración, puesto que Dios sería bueno y todopoderoso. Tercera: Dios estaría separado de nuestro mundo —sobre nosotros, o más allá de nosotros de alguna manera. Y cuarta: Dios estaría activo en nuestro mundo, aquí y ahora. Si te llamas a ti mismo 'teísta', esto es lo que los estudiosos de la religión esperarían que creyeras.


Una segunda categoría tradicional en la religión es el 'panteísmo'. Esta etiqueta nunca ha contado con mucho predicamento en nuestra cultura, aunque creo que su espíritu sí ha permeado ampliamente. Si crees que todo lo que existe es una parte del todo, una unidad y si crees que esta unidad lo incluye a todo y es en algún sentido divina, entonces eres panteísta. Por ejemplo, Matthew Fox —el exsacerdote dominico que fundó hace algunos años el movimiento por la '
Espiritualidad de la Creación'— parece sustentar una opinión semejante. Él dice:


“Puedo tomar una brizna de hierba y experimentar sus 20 mil millones de años y su color, textura y forma. Podemos sentir un asombro reverencial al experimentar el planeta, o a un perro, o a un amigo. Cualquier cosa que tenga 'ser' es santa [sagrada, limpia, libre de culpa, dedicada a Dios o consagrada, venerable por motivos religiosos] ... Escuché a Beethoven por primera vez cuando estaba en la secundaria e hizo que mi alma brincara. Y ahí estaba...Shakespeare... Pienso que la experiencia básica de Dios para mucha gente es como la de Einstein —el asombro ante el universo, la experiencia del cosmos como nuestro hogar y que Dios habite allí. ... Debemos aprender a extasiarnos de nuevo ante la presencia de Dios en todas las cosas.”


Si tiendes a pensar de esa manera —sobre la conexión, unidad y asombro que te rodea— podrías ser panteísta.

O podrías encontrar acomodo en una tercera categoría, podrías ser 'deísta'. Los deístas creen que debe haber algo que podríamos llamar 'Dios', que habria dado inicio al universo. Un deísta dirá que el cosmos es demasiado complejo para haber sucedido por mero azar. Pero ese Dios no andaría por acá, ni supervisaría el acontecer diario de nuestras vidas. Los deístas creen en un 'Dios ausente'.

Benjamin Franklin, Thomas Jefferson, George Washington, y Thomas Paine [los más destacados Padres Fundadores de los EUA] fueron deístas. Tom Paine escribió:

“Creo en un Dios, ... y creo que los deberes religiosos consisten en actuar con justicia, amar la misericordia y esforzarse por la felicidad de todas las criaturas… Pero, para evitar que se suponga que creo muchas otras cosas además de esto, he de ... declarar las cosas en las que no creo:...no creo en el credo profesado [por los judíos], por la Iglesia Católica Romana, por la Iglesia Griega, por la Iglesia Turca, por la Iglesia Protestante, ni por ninguna iglesia que conozca. Mi propia mente es mi propia iglesia.... ¿Queremos contemplar el poder [de Dios]? Debemos verlo en la inmensidad de la creación.”


Man sitting by a river

Dentro del movimiento unitario, puedes ser, desde luego, teísta, panteísta, deísta, o puedes asumir cualquier posición religiosa que complazca a tu corazón y satisfaga a tu mente, lo que incluye al ateísmo. En su libro: Una historia de Dios, 4000 años de búsqueda en el judaísmo, el cristianismo y el Islam la autora, Karen Armstrong, nos dice que la declaración 'Creo en Dios' carece absolutamente de cualquier sentido objetivo, que cada generación ha de crear la imagen de Dios que funcione para ellos. Algo de lo que nos unifica en nuestro movimiento unitario es que somos nuestros propios teólogos y la elección es nuestra, no de una vez y para siempre, sino a lo largo de nuestras vidas.


Desde luego, podría no gustarte ser analítico respecto a la experiencia de Dios y puede que las categorías no te atraigan. Para ti la simple experiencia podría decirlo todo. Al poner atención te percatas de que tienen lugar momentos milagrosos en la vida de cada uno de nosotros. Algunos de ustedes llamarán a eso 'Dios'.

Tal vez el concepto de Dios no te interese gran cosa, pero sabes lo que crees y lo que no crees. O tal vez tus creencias maduran y cambian a lo largo del tiempo y esto ayude a asignarles etiquetas ideológicas a lo largo del recorrido. Tal vez simplemente tienes un sentimiento de Dios y no tienes la necesidad de ir por ahí discutiéndolo. Pero quienquiera que seas, sea lo que sea que creas, sábete que cada uno de nosotros comparte la misma tarea: nombrar la fuente de nuestras bendiciones, el fundamento de todo lo que es bueno, el terreno de nuestro ser. Así que cuando los milagros estén al alcance de la mano —y puedes experimentar los milagros, creas en Dios, o no— sabrás que tienes un fundamento religioso listo para ser relatado.






viernes 16 de enero de 2009

Estamos del lado del amor




Un juez de la Corte de Circuito de Baltimore falló recientemente que la prohibición de que se casen las parejas del mismo sexo es inconstitucional y les niega las garantías de igualdad que les otorgan las constituciones federal y estatal. Las supremas cortes ahora analizan la cuestión y la lucha continúa.

Sí, realmente es una lucha. Escojo mis batallas cuidadosamente debido a que todos contamos sólo con una medida limitada de tiempo y energía. Debemos tener cuidado a propósito de cuánto podemos enfrentar, debido a que una lucha es exigente y engorrosa —además de agobiante.

Recibí hace varias semanas una llamada telefónica de la Reverenda Phyllis Hubbell, una abogada jubilada que es coministra, junto con su esposo, John Manwell, en la Iglesia Unitaria de Baltimore. Me dejó un mensaje. No le respondí. Me envió un correo electrónico. No lo contesté. Volvió a enviarme un mensaje electrónico. Comencé a darme cuenta de que se trataba de algo serio. La llamé, le dejé un mensaje. Me devolvió la llamada, me dejó un mensaje; finalmente la encontré al otro lado de la línea. Me explicó la situación y me di cuenta de que no se trataba de algo trivial: requería de mi atención. Sin que ella dijese en absoluto las palabras, me di cuenta de que quería que participase en la lucha y que para esa lucha se requería de una persona de color, varón, heterosexual y que también fuese ministro religioso, para apoyar la causa del matrimonio del mismo sexo. Como ustedes saben, no hay muchos predicadores negros que apoyen esta causa. Supongo que cumplía los requisitos. Pero con todo y eso, todavía estaba renuente a entregar mi corazón a este aparente nuevo llamado.

Busco alguna orientación para dirigir mi camino. Me es difícil explicarlo estos días, pero es una suerte de instinto intuitivo en el que he confiado por mucho tiempo. Mi suegro, ministro metodista él mismo, siempre ha sido de los que 'esperan el llamado divino'. De hecho, me cuenta que nunca buscó un trabajo en su vida ministerial; los trabajos lo buscaron (ciertamente contribuye haber estado dentro del sistema metodista de nombramientos asegurados). Pero en cualquier caso, dependió de Dios para que lo dirigiese. Él me diría algo como, "Si Dios te llama, lo sabrás y deberás acudir". Bueno, puedo decirles que espero el llamado de la humanidad y cuando recibo un mensaje acudo al llamado, confío en que mi corazón me guiará.

Hace años el llamado provino del Dr. King. Y si conocen la historia, él mismo nunca quiso ser el líder del Movimiento por los Derechos Civiles. El movimiento llegó a él. Como nuevo ministro, recién al llegar a la Iglesia Bautista de la Avenida Dexter, toda su pretensión se reducía a ser un buen ministro, un buen esposo y un buen padre. Pero por mera casualidad, o algunos dirían que por intervención divina, su iglesia fue escogida para una reunión entre varios pastores locales con el propósito de discutir la segregación racial en los camiones de Montgomery, Alabama. En la reunión, King fue unánimemente designado como el vocero de un eventual boicot a los autobuses. Al principio dijo, "No. Apenas acabo de llegar al pueblo". Pero el grupo de ministros persistió. Él aceptó todavía renuente. El resto es historia.

El ejemplo de mis mentores me enseña que debo ser paciente, esperar y dejar que la lucha llegue a mí. No hay necesidad de forzar ninguna situación. Pero al llegar el llamado, debo aceptarlo humildemente y acudir. Para ser honesto, no esperaba que la pelea por los derechos de las parejas del mismo sexo fuera uno de mis llamados, pero nunca se sabe lo que uno será llamado a hacer al aceptar el desafío del ministerio.

Mi primera experiencia al defender el matrimonio del mismo sexo llegó una semana después en una conferencia de prensa que no sabría que tendría lugar. Y mi segunda experiencia con la cuestión fue en una sesión de cabildeo en Annapolis, que trataba sobre la Enmienda 48 de la legislatura local. Fue ahí, durante mi segunda experiencia con esta causa, que el llamado fue de mi cabeza a mi corazón.

Al sentarme escuché a quienes apoyaban la iniciativa, me sentí atribulado al descubrir de nuevo que hay tanta gente que esconde sus miedos e inseguridades dentro de la religión. Y lo que es más, cuando los del lado opuesto a la iniciativa (mi lado) comenzaron a ofrecer testimonio para responder a las preguntas de los delegados, me horrorizó escuchar las exclamaciones para interrumpir y molestar a los oradores, que provenían de detrás de mí. Nosotros nos habíamos mantenido callados mientras ellos hablaron, pero ellos fueron groseros cuando nosotros hablamos y dijeron cosas desagradables como, "Van a querer casarse con su perro, con tal de no hacerlo entre un hombre y una mujer", o "Querrán casarse con su hermana, su madre o su abuela, si el matrimonio fuera entre dos individuos". Los disparates continuaron y la gente gritaba: "Eso lo prohibe la Biblia". Durante mi turno para hablar mencioné que en mi iglesia unitaria hay teístas, agnósticos y ateos, a lo que dijeron, "¿Qué clase de iglesia es esa? ¡Esa no es una iglesia de verdad!" Ya estaba bastante irritado en ese momento y no podía creer que esto sucediera en un edificio gubernamental; ¡Por un momento me sentí como si estuviera ante la inquisición española rediviva, o algo así!

Así comencé a darme cuenta de que su lucha era mi lucha. Comencé a sentir la misma ira que sentí al experimentar el racismo en carne propia. En ese momento supe que esta lucha sería parte de mi ministerio. Mi amiga Phyllis me llamó por teléfono, pero la llamada real llegó justo ahí, al calor de ese momento.



El llamado, para mí, es un grito desde la cima de la montaña: "la injusticia en cualquier parte es una amenaza para la justicia en todas partes". Eso es lo que el Dr. King creyó y eso es lo que yo creo. Me doy cuenta de que viene con un precio. Hay cosas que han ruborizado a mi madre. Algunos miembros de la iglesia metodista en la que me crié le preguntan, "¿Pero qué hace John?" Dice que una persona le preguntó si era yo gay. Fui a dar una clase al Potomac College luego de que se transmitió una nota de 5 segundos en las noticias locales en la que se decía que yo apoyo el matrimonio del mismo sexo y un estudiante me preguntó, "Profesor, ¿acaso se ha vuelto loco?" Él sabe de mi gran admiración por el Dr. King y dijo, "El Dr. King no habría apoyado el matrimonio del mismo sexo". Debatimos por un rato y respetuosamente acordamos mantener nuestro desacuerdo.

Otro estudiante dijo, "Siempre quieren distraer la atención de los problemas de la gente negra y enfocarse en cualquier otro grupo". Tuve que pensar más al respecto. Creo que sé a lo que se refería. Como afroamericano, habló por los muchos que no creen que la lucha por los derechos civiles de la gente gay, lesbiana, bisexual y transgénera pueda presentarse como paralela, o equivalente, a la lucha por los derechos civiles de la comunidad negra. Permítanme decir esto: La opresión es la opresión —la discriminación es la discriminación—, la injusticia es la injusticia. De acuerdo al folleto de Equality Maryland, al considerar los 'derechos civiles' en los EUA, nos referimos a las "protecciones y privilegios de la libertad personal concedidos a todos los ciudadanos de los EUA por la Constitución y la Declaración de Derechos". Esto es, la garantía de la "vida, la libertad y la búsqueda de la felicidad". El sistema de la esclavitud negó a la gente negra sus derechos a la vida, a la libertad y a la búsqueda de la felicidad. Debido que el gobierno federal y muchos gobiernos estatales no reconocen el amor entre las parejas del mismo sexo hoy, les niegan alrededor de mil beneficios que se obtienen junto con el matrimonio, a estas parejas, también, se les niegan sus derechos a la vida, a la libertad y a la búsqueda de la felicidad.

La mayoría de quienes son heterosexuales nunca piensan siquiera en las ventajas que obtienen de estar casados. Van algunos ejemplos: el acceso a las prestaciones de la seguridad social luego de la muerte de un cónyuge, el acceso a las prestaciones del seguro de gastos médicos y planes dentales del trabajo del cónyuge, el derecho a la custodia de los hijos luego del divorcio o la muerte, derechos de visita para los hijos no-biológicos, derecho a presentar una declaración conjunta de impuestos y a los descuentos fiscales para matrimonios, el derecho a residir en un vecindario que se considere "exclusivamente familiar", acceso al cuidado temporal y adopción de hijos, así como en algunos casos, recibir la pensión de viudedad luego de la muerte del cónyuge. Y la lista sigue y sigue...

Como ya lo dije, la injusticia es la injusticia, el sufrimiento es el sufrimiento, la opresión es la opresión y la discriminación es la discriminación. Sobre esta cuestión hay que asumir una posición. Elijo uno de los campos. Elijo el campo que creo que el Dr. King habría escogido. Elijo el campo que escogió su esposa, Coretta King, elijo el campo que escogió el histórico presidente de la Asociación Nacional Para el Avance de la Gente de Color, Julian Bond, elijo el campo que ha escogido Bill Sinkford (el primer presidente afroamericano de la Asociación Unitaria Universalista de Congregaciones, UUA) y elijo el campo que los unitarios universalistas han escogido: ¡Elijo ESTAR DEL LADO DEL AMOR!



Miren, en alguna parte leí que TODA la gente fue creada igual. En alguna parte leí que hay valía y dignidad en TODA la creación. En alguna parte leí que el amor de Dios es incondicional, o, como decimos en mi vecindario, que "Dios nomás no produce chatarra". Por ahí leí que "Tener amor es saber soportar; es ser bondadoso; es no tener envidia, ni ser presumido, ni orgulloso, ni grosero, ni egoísta; es no enojarse ni guardar rencor; es no alegrarse de las injusticias, sino de la verdad. Tener amor es sufrirlo todo, creerlo todo, esperarlo todo, soportarlo todo". Esta es la clase de amor que ama debido a nuestras diferencias, no sólo a pesar de nuestras diferencias. Esta es la clase de amor que une y celebra la vida, NO de la clase que divide, conquista y destruye la vida. Esta es la clase de amor que abarca en lugar de suprimir.

Debemos colocarnos del lado del amor y afirmar que creemos en la valía y la dignidad de toda la gente, sin importar su orientación sexual. Si creemos que todos somos familia en este planeta, entonces cuando sea que la humanidad nos convoque, nos erguiremos y diremos con todo el poder y la convicción de que somos capaces que ¡negarle a alguien sus derechos intrínsecos como ser humano es erróneo!

Si hacemos esto, creo que aceleraremos el advenimiento del día de la paz sobre la tierra. ¡Tenemos el poder!

Enlace al sermón en versión MP3 en inglés











Lengua de Fuego: Solemnización de Santa Unión en la LCUM


Enlace al himno: "Standing on the Side of Love" / "Estar del Lado del Amor" en MP3
en la versión de su autor, el Revdo Jason Shelton



Standing on the Side of Love / Estar del Lado del Amor: Es un himno escrito en 2004 en honor del Reverendo William Sinkford, presidente de la Asociación Unitaria Universalista de Congregaciones (UUA), debido a su testimonio profético como una de las voces más escuchadas de nuestro movimiento sobre la cuestión de la Igualdad Matrimonial. Desde entonces se ha convertido en un himno del movimiento y ha tenido un lugar central en muchas iniciativas congregacionales por todo el país. Está grabado en el CD del Revdo Jason Shelton: The Fire of Commitment, y también ha sido incluido en un nuevo disco del Coro de Hombres Gay de Buffalo.

La canción usa un cadencioso estilo pop por lo que, tanto a los cantores, como a la congregación podría no importarles gran cosa cantarlo fuerte. Un sonido más ligero y relajado aclarará los ritmos y facilitará su canto. Por lo general un solista canta los versos y se invita a la congregación a cantar el coro y a usar un coro para las partes de fondo (disponibles en una publicación aparte como octavo en Yelton Rhodes Music). El uso de una sección completa de ritmos (piano, bajo y batería) es más efectivo y se recomienda. Con información de la UUA.








martes 21 de octubre de 2008

Festival de los Muertos

Incluso en su forma secular y comercial, Halloween ritualiza nuestro destino inevitable


Por Patricia Montley
Publicado el 31 de octubre de 2005 en UUWorld





Pese a que en la mente de la mayoría de la gente que lo celebra, Halloween es ahora una fiesta secular que ha perdido su connotación religiosa con los santos y las almas de los bienamados muertos, todavía hay mucha gente alrededor del mundo que celebra festivales de los muertos, muchos de ellos en esta época del año.

Los adeptos wiccanos celebran este Festival de Samhain —'sowin'— (del 31 de octubre al 1 de noviembre) como la más importante de sus celebraciones estacionales. Un ritual común es la Cena Muda, que Anne Lafferty describe en "A Seeker’s Guide to Modern Witchcraft and Paganism":

En la mesa se utilizan platos, ollas y cubiertos negros. Se pone un lugar para cada persona presente, así como uno vacío al frente. Este lugar es para los Muertos Bienamados, quienes serán honrados en esta cena. El primer plato que se sirve es para ellos. Los vivos comen en silencio, piensan en sus ancestros y en otros y en otros seres queridos fallecidos. Cuando termina la cena, la comida sobrante, incluso la que estaba en el plato para los espíritus de los muertos, se quita y se coloca en el suelo.



Los participantes pueden contar historias y compartir recuerdos sobre sus muertos bienamados o cantar una canción en su honor. A veces, los alimentos que se preparan para la cena incluyen los platillos favoritos de los fallecidos en cuyo honor se celebra.

Desde finales de la edad media, se ha recordado a los muertos en los países cristianos de Europa y otros países del mundo con servicios religiosos formales el Día de Todos los Santos. Aunque el miedo a las "almas en pena" fue oficialmente declarado superstición, las creencias y prácticas paganas persistieron. En Alemania, por ejemplo, cuando los campesinos cosechaban el heno y lo llevaban al granero, rompían la primera paja y la ofrecían como alimento para los muertos. Todavía hoy en Lituania, luego del Festival de Mikeli en el Equinoccio de Otoño, comienza un periodo de sombra silenciosa. "En este momento",de acuerdo con Mara Mellena del Latvian Institute, "se hacen presentes las sombras —los espíritus de los muertos— para contemplar la vida de los hogares" y traer bendiciones para la futura vida y el trabajo.



Uno de los festivales más elaborados de esta época del año es el Día de los Muertos, que se celebra los días 1 y 2 de noviembre en México y otros países latinoamericanos. El primer día se dedica a honrar a los bebés y niños fallecidos, mientras que el segundo se honra a los muertos adultos. Aquí los muertos no son temidos, sino bienvenidos. Se combinan rituales católicos romanos de Todos los Santos y Fieles Difuntos con tradiciones indígenas mesoamericanas milenarias, el festival incluye ritos religiosos solemnes tales como misas y plegarias por los muertos en la iglesia [e incluso comidas y vigilias en los panteones].

También hay un festejo en la casa, que se decora con pétalos [de la flor de cempasúchil] e incienso de copal para invitar a los espíritus a entrar y tomar sus alimentos favoritos y del pan 'de muerto', que se coloca sobre mesas y altares domésticos decorados con cempasúchil amarillo y rojo [y calaveras de azúcar o chocolate con los nombres de los muertos], así como con fotos de los familiares fallecidos [también se deja un plato de comida y una veladora junto a alguna ventana para el 'ánima sola' que es el alma de los fallecidos en alguna zona remota o sin rituales funerarios apropiados]. Lo que no consumen los muertos sirve para ofrecer un festín para los vivos al día siguiente. Las sobras de esa comida pueden ser llevadas al panteón para dejarlas sobre las tumbas de los ancestros, o o distribuidas entre la comunidad. La festividad incluye procesiones solemnes, comida elaborada, decoraciones brillantes [de papel de china de colores picado] e incluso fuegos artificiales. Aunque es un tiempo de duelo por los muertos bienamados, la atmósfera prevaleciente es festiva. Los panes y dulces con forma de calaveras, esqueletos, ataúdes y lápidas 'endulzan' el concepto de la muerte, quizás recordando a quienes los comen la dulzura de la vida en el cielo así como en los recuerdos de los descendientes. Algunas familias realizan vigilias iluminadas con veladoras sobre las tumbas de sus seres queridos o participan en misas memoriales al aire libre.

Mientras que los usamericanos que suelen considerarse 'sofisticados' se sienten tentados a considerar algunas de estas prácticas como primitivas, insanas o enfermizas, en el peor de los casos, o extrañas y pintorescas en el mejor, Peter Morales llama nuestra atención respecto a "Traer a los muertos a la vida".

Si descartamos el Día de los Muertos como pura superstición, podríamos fácilmente perdernos las profundas nociones espirituales y sicológicas que hacen tan poderosa esta tradición. Un chico mexicano que pasa la noche en la tumba de su tío tiene una conexión a través del tiempo con sus ancestros de la que nuestros hijos suelen carecer. En tanto que los habitantes de la era tecnológica se vinculan a través de la WWW, los teléfonos celulares y la TV por cable o satélite, [en tanto que] tenemos máquinas contestadoras, correo de voz, localizadores y llamadas en espera, nos hemos cortado de tajo de la trama fina del tiempo. Las culturas tradicionales, con sus mediums, fantasmas y reencarnaciones, han entendido intuitivamente algo que nosotros hemos reprimido: que los muertos no mueren; sino que perviven.



Para los hindúes, los muertos perviven en la reencarnación de sus almas en otros cuerpos. Uno de los principales festivales del hinduismo —y posiblemente el único que efectivamente se celebra en toda la India— es Diwali, el Festival de las Luces (del sánscrito dipavali, o 'hilera de luces'), que se observa con servicios en el templo que incluyen el canto y recitación de los textos sagrados. Se celebra en fechas del calendario lunar que corresponden a fines de octubre o principios de noviembre en nuestro calendario gregoriano, marca el fin oficial del otoño y el inicio del invierno. En el Norte de la India, Diwali también señala el inicio del año nuevo comercial. La gente limpia sus casas, enciende lámparas de aceite y las coloca en filas a lo largo de los aleros de las casas y templos, o las hacen flotar sobre ríos. Invocan a la diosa de la fortuna y la prosperidad, Lakshmi, para bendecir sus casas y negocios al abrir nuevos libros contables. Se ponen ropas nuevas, Visitan a familiares y amigos para intercambiar regalos y encienden fuegos artificiales.

Pero en Bengala, Diwali honra a la diosa Kali, la creadora-preservadora-destructora del universo de 5 mil años, la madre primigenia de vientre dispuesto y tumba propicia que se encuentra en tantas religiones antiguas. Su aliento es el pulso del universo, pues es al mismo tiempo el mar de sangre menstrual que da a luz al mundo y la arpía emaciada y fiera cuya hambre primordial debe cebarse en animales y humanos para reponer la energía que conduce el cosmos. Así que frecuentemente se le retrata con un collar de claveras, el pelo salvajemente suelto, su lengua enrojecida de sangre, en un baile estático sobre terrenos de cremación, reuniendo a las almas para que sirvan como semilla de nueva vida. En esta modalidad destructora, Kali podría bien ser nuestra peor pesadilla —la pesadilla que hemos de enfrentar, pues al enfrentarla, afrontamos nuestro propio terror a la aniquilación.



Tal como Monica Sjöö y Barbara Mor nos lo recuerdan en The Great Cosmic Mother, los pueblos primitivos parecen entender que la vida y la muerte son lo mismo. Resulta paradójico que ellos lucharan tan denodadamente por hacerse concientes de lo mismo que nosotros procuramos escapar con todas nuestras fuerzas:

Los modernos que no matan ni siembran su propio alimento, ni entierran ellos mismos a su propios muertos parecerían haber resulto este problema evadiéndolo; pero de hecho, su resolución simplemente se ha delegado, en la actualidad, a las pesadillas, los mataderos, las salas de tortura, los escuadrones de la muerte y a las películas con crímenes reales o 'snuff',en las que los sacerdotes criminales ejecutan sacrificios obscenos a los dioses de la responsabilidad desplazada.



Para los pueblos antiguos, la paradoja resultaba algo más soportable a través de la expresión ritual de su furia, que frecuentemente tomaba la forma de sacrificios sangrientos para la deidad de la muerte. Para nosotros la paradoja sigue siendo insoportable e incluso, pese a nuestros mejores esfuerzos, inevitable. Así que procuramos trivializarla. Las brujas y fantasmas de las tarjetas y disfraces de Halloween son recordatorios domesticados de la mujer sabia wiccana que servía como partera y funeraria, que representaban lo sagrado y lo desgarrador, a la diosa del vientre dispuesto y la tumba propicia, de la vida y la muerte. Los fantasmas, duendes y lúgubres segadoras de los que la gente en los desfiles y fiestas hace parodias divertidas representan el mu grave destino del que en lo profundo sabemos que no podemos evadirnos.

Tal trivialización puede poner la paradoja a la distancia de un brazo, pero no puede resolverla. Aunque tal vez no sea demasiado tarde para que regresemos al ritual en pos de su resolución. No podemos, con toda seguridad, regresar a los sacrificios sangrientos practicados por nuestros antiguos antepasados, pero tal vez podemos abrazar otras clases de rituales que a la postre, sea que creamos en una vida después de la vida, o no, nos permitan encontrar consuelo en el entendimiento de que la vida y la muerte son una.


Extraido con permiso de "Samhain, Todos los Santos y Día de los Muertos" ("Samhein, All Souls an Day Day"), En honor de la naturaleza: Mitos y rituales para celebrar la tierra (In Nature’s Honor: Myths and Rituals Celebrating the Earth), Editorial Skinner House, derechos reservados 2005 por Patricia Montley. El capítulo incluye una variedad de rituales propios de la estación para su uso personal, familiar y congregacional.

Acerca de la a autora: Patricia Montley, es dramaturga y una directora teatral premiada, enseña en el Odyssey Program y en la Universidad Johns Hopkins. Es integrante de la Primera Iglesia Unitaria de Baltimore.



miércoles 27 de agosto de 2008

El amor no puede arreglarlo todo




Yo conocía al tirador que asesinó a dos en la Iglesia Unitaria Universalista del Vallé de Tenesí (TVUUC), en Knoxville, pero no necesito una explicación para sus acciones. Necesito historias de héroes, de bondad y compasión.

Por Meg Barnhouse para UUWorld, 25 de agosto de 2008 (Trad. Francisco Javier Lagunes Gaitán)

[Asesino.jpg]

Estaba sentada con un grupo de unitarios universalistas platicando sobre los asesinatos en la TVUUC, en Knoxville, cuando una persona dijo sobre el tirador: "Seguramente nunca tuvo amor". Yo, que no me caracterizo por ser silenciosa, dije bruscamente, "¡Pero claro que tuvo amor!. Conozco una mujer que lo amó y fieramente que lo amó".

Estuve con Jim David Adkisson varias veces, una de ellas fue durante una boda en el patio trasero de su casa y también en el Curso de Verano de los Unitarios Universalistas del Sureste (SUUSI),en Virginia, en 1996. Su entonces esposa, Liza, solía asistir a la TVUUC. Soy una liberal de llevar credencial y pienso que lo que David (lo llamábamos 'Jabbo') hizo estuvo mal. No creo que él sea malo, pero el acto terrorífico que perpetró contra las congregaciones de la TVUUC y la Iglesia Unitaria Universalista del Lado Oeste (WUUC) sí que lo fue.

No puedo explicar que haya abierto fuego en un servicio de adoración afirmando que no habría sido amado. Cinco mujeres lo amaron tanto como para casarse con él. Deseaba con impaciencia que llegara el verano para poder cantar con Liza en SUUSI. Ella lo amó con fiereza, como dije. Solían hablar sobre cuán gemelas era sus almas. Él también tenía una familia que lo amaba y a la que él amaba. Su mamá, su papá y su hermana enfermera: lo amaban. Tenía también buenos y leales amigos. Desdichadamente, algunos de éstos gustaban de beber en exceso y de consumir cocaína regularmente con él.

El día en que asistí a la boda de mi amiga Catharine en el patio trasero de Jabbo y Liza fue un día encantador. La boda fue divertida, con mucha música y risas, grandiosos tatuajes en la mayoría de los asistentes y mucha bebida. Encendí los fuegos artificiales en la boda, totalmente sobria, desde luego.

Luego de diez años de bebida fuerte y uso regular de droga, en los que perdió a Liza debido a las amenazas que hacía de acabar con las vidas de ambos, con la paranoia que es el sello distintivo del abuso de la cocaína, luego de perder un trabajo tras otro, de incurrir en la santurrona autoproclamación gratuita de virtud al usar como chivos emisarios de todos sus problemas a los "liberales y gueis" actitud favorecida por las habladurías de los fanfarrones derechistas mediáticos, de sentir un tirón en su corazón cada que pasaba por la que fue la iglesia de Liza, pienso que fue todo eso lo que marcó el ataque que golpeó a los unitarios universalistas el 27 de julio.


Quisiera tener la solución para los males de la sociedad. Con todo lo que cuento en este momento es con una pequeña contribución a la conversación entre los liberales sobre la gente que hace cosas malas. Jabbo tuvo montones y montones de oportunidades. Quizás tenía alguna clase de deterioro cerebral debido al abuso de las drogas, quizás fue por los predicadores del odio de la derecha mediática, quizás fuera un deficiente control de impulsos debido a un desequilibrio químico congénito. Cualesquiera que sean las ventajas y desventajas con las que partió, participó con su voluntad libre y soberana hacer de él de lo que hoy es. Pienso que esto es más respetuoso de su valía inherente de lo que se implicaría en la idea de que no habría podido evitar hacer lo que hizo, como si hubiera estado predestinado a seguir un camino fatal hacia el desastre.

A veces hay quebrantos que no pueden repararse. Siento decirlo, pero como ministra que ha trabajado en el campo de la salud mental por veinte años antes de dedicarme de tiempo completo a la iglesia, sé que el amor no puede arreglarlo todo. Cualquiera que haya sido muy cercano a alguien que se aísla progresivamente en su propia realidad, que esté enfermo y se rehúse a seguir su tratamiento, o que esté atrapado por la adicción —cualquiera que haya tratado de amar a alguien lo suficiente para hacer que se mejore—, sabe esto.

El amor no siempre puede ser dulce y generoso. A veces el amor debe ser desafiante. A veces es más amoroso dejar a alguien que permanecer a su lado. Les envía una fuerte señal de que lo que hacen no está bien.

Nuestras iglesias, de la misma manera, no pueden arreglar a todos. Vivir en una comunidad basada en un pacto es una labor dura y requiere de nosotros que tomarnos nuestras medicinas, que nos permiten estar en la mejor condición mental posible para nosotros. A veces una persona no está el mejor lugar y momento de su vida en cuanto a contar con los recursos espirituales, mentales y emocionales para ser parte de una comunidad basada en un pacto. La comunidades de pacto —o alianza— pueden ser duras también para sus integrantes, puesto que no siempre funcionan de la manera en que dicen que querrían funcionar. Has de tener cierta robustez y firmeza para bregar con esto.

Escucho a gente decir que si Jabbo hubiese concurrido a una igelsia UU, habría recibido ayuda. Amigos míos, él vino al campamento del curso de verano y nos mostró un claro perfil de discutidor, amante de las armas, derechista, dedicado a echar la culpa de todo a los liberales y vaya que hubo quien discutió con él, desde luego. Recibió burlas por ser parte de los Boy Scouts of America [la Asociación Unitaria Universalista de Congregaciones (UUA) tiene un largo contencioso con los Boy Scout of America, debido a las políticas discriminatorias de esta organización que excluya a los ateos y homosexuales] y por sus opiniones derechistas. Se sintió evitado y no respetado.

Nos encanta pensar en nosotros mismos como de mente abierta, pero nos es difícil mantener esa apertura mental hacia ciertas personas y sus opiniones. Quizá sea yo a la que le cuesta trabajo, pero creo que no estoy sola en esto. También discutí con él. Afirmo la valía y la dignidad de cada persona, pero nunca prometí afirmar la valía y la dignidad de cada idea. Algunas ideas son opresivas y no muy juiciosas. Conducen hacia la violencia, la injusticia y a un comportamiento realmente malvado. Procuro discutir con respeto y amabilidad, pero es difícil cuando la persona con la que hablas actúa como un idiota irritante. Si fuera yo el Dalai Lama o una santa UU, sería capaz de lograrlo —y tengo la esperanza de que eso llegue en el futuro—, pero estoy segura de que no estoy ahí todavía.



Entiendo la necesidad de buscar explicaciones para su decisión de tirotear liberales mientras un grupo de sus niños ejecutaba el musical "Annie Jr." Si pudiésemos explicarlo, tal vez nos sentiríamos con mayor control de la situación, con un mayor entendimiento de las formas de prevenir lo que nos sucedió. La vida es peligrosa. Es dura, dulce y aventurada, plena y misteriosa, pero mucho más allá de nuestro control. Hacemos lo que podemos.

Viví en Israel por un tiempo, donde todos están alertas ante cualquier comportamiento extraño, paquetes abandonados, dinero tirado en la acera que podría estar conectado para explotar al jalarlo, gente que suda incluso en el aire frío, quienes vistan abrigos largos en verano. Todos somos parte del mundo, incluso en nuestras iglesias y necesitamos que algunas personas que estén alertas para que el resto de nosotros pueda bajar la guardia al reunirnos.

Me gustaría entender las razones por las que una persona haría algo malo, pero esta no es una necesidad acuciante para mí. No estoy segura de que alguna vez lo entendamos. Pienso que la capacidad de destrucción está dentro de cada uno no nosotros, dadas ciertas presiones.

Lo que necesito es escuchar historias de valor y bondad. Necesito héroes, como Greg McKendry, el ujier voluntario que la gente dice que se interpuso ante Jabbo para proteger a otros y que murió como resultado, como los hombres que forcejearon con Jabbo para tirarlo al piso y mantenerlo ahí. John Bohstedt, uno de esos hombres, hacía el papel de Daddy Warbucks. Ató a Jabbo con los tirantes del disfraz de Daddy Warbucks.

Necesito escuchar sobre el Equipo del Ministerio de Respuesta al Trauma de la UUA, que ha recibido merecidos elogios que reconocen su trabajo rápido, sensible y extraordinariamente competente con las personas traumatizadas y en duelo.

Necesito escuchar sobre las iglesias de Knoxville, tanto liberales, como evangélicas conservadoras, cuyos miembros se hicieron presentes, llevaron comida y atendieron a la gente que se reunía.

Necesito escuchar la historia del encargado del hotel que dio a mi amigo Jim McKinley, ministro de la Confraternidad Unitaria Universalista de Hendersonville, Carolina del Norte, un descuento en su hotel de Knoxville cuando el encargado del estacionamiento del hotel reconoció su portalicencias promocional UU.

Necesito escuchar sobre el alcalde de Knoxville, que ordenó que los trabajadores de la ciudad se apresuraran a limpiar la escena del crimen para que la congregación pudiera rededicar el santuario.

Más que todo amo escuchar la historia de cómo el reparto de "Annie Jr.", luego de un trabajo inmediato de apoyo con el equipo de trauma, se presentó ante Chris Buice, el ministro de la TVUUC, quince minutos antes de un servicio de adoración el lunes inmediatamente posterior a la tragedia. Le pidieron cantar "Tomorrow" de nuevo. Jim McKinley y Clark Olsen, quienes estuvieron allí, describieron que los niños cantaron con lágrimas en sus mejillas, como la gente tenía velas encendidas en sus mano no podía aplaudirles al terminar, así que pusieron en alto las velas al tiempo que zapateaban y aclamaban a esos niños por esa canción, por el conocimiento de que el mañana vendrá.


lunes 21 de julio de 2008

Perdonar nuestros secretos

La gente guarda secretos por toda clase de razones, incluso los unitarios universalistas



Por Doug Muder 21 de julio de 2008, UUWorld.org (Trad. de Fco. J. Lagunes Gaitán)



Cuando era una niñita, pensaba que el Conejito de Pascua había matado al Niño Jesús.


La gente guarda secretos por toda clase de razones, a veces sólo para evitar la incomodidad. Pero otros pensamientos permanecen ocultos porque son demasiado toscos y dolorosos como para una conversación educada. La mayoría de las tarjetas se ilustran con dibujos, fotos o collages. Esta muestra un campo de cruces de un genocidio en Rwanda:


De noche le grito a Dios por permitir que suceda esto.


La escalera está en el Museo Americano de Arte Visionario en Baltimore. Las tarjetas provienen del PostSecret Project de Frank Warren. En 2004, Warren empezó a animar a la gente a enviarle sus secretos anónimamente en postales. Desde entonces, la arrolladora respuesta que recibió ha producido varios libros y una de las bitácoras más populares de la Internet. Esta exposición, Revelaciones de Fe, reúne secretos sobre religión.




Nadie ha dicho nada que me haga sentir mejor sobre el hecho de que todos moriremos algún día.


Escalón. Lectura. Meditación. Escalón.


En la primera docena de cartas, o tal vez un par de docenas, reacciono ante el carácter único de cada una. ¿Quién es esta persona? ¿Qué circunstancia singular lo/la llevó a mantener oculto este pensamiento particular, para sólo revelarlo de manera anónima?


Sentía tanta soledad que le pedí, tanto a DIOS, como a SATÁN que me trajeran a alguien. Ahora que estás aquí, no sé a cuál agradecer

En determinado momento también comencé a sentir una respuesta colectiva. Empecé a buscar temas y aspectos en común. Mientras unas pocas tarjetas mencionan al budismo o al judaísmo, la mayoría reflejan la cosmología Dios/Satán/Cielo/Infierno del cristianismo tradicional.


A veces temo que haya sido Dios quien me "castigó" con la depresión que comencé a desarrollar porque no creía en él.


Incluso la mayoría de los no creyentes parecen provenir de un marco judeocristiano.


He sido ateo por años pero a veces extraño la iglesia. Dile a tu Dios "Hola" de mi parte.

Muchos de los secretos se refieren a ti o a ellos. Supongo que un secreto es como el tango. Se requieren dos para bailarlo —uno que lo sepa y alguien más a quien no se le permita saberlo. En cada secreto hay una pregunta implícita: ¿Qué pensarían, o harían, esos otros si se enteraran?


Traté durante tanto tiempo de creer en su Dios.


Como unitario universalista, tengo problemas para identificarme con algunas de las tarjetas. Mi comunidad religiosa acoge a gente con dudas y también a quienes descrean, así que pensamientos como éste no tendrían que ser secretos entre nosotros:


Toco el piano en la iglesia, pero no creo en Dios.


Otras tarjetas confiesan pensamientos sexuales en la iglesia o sobre miembros de la iglesia —como si nadie más tuviera pensamientos semejantes o no los entendiese, o como si Dios se sorprendiese especialmente al encontrar tales pensamientos en Su casa. Al pertenecer a una fe que contempla positivamente al cuerpo y sus necesidades, puedo imaginar fácilmente tener ese pensamiento, pero no la culpa que lo convirtiese en un obscuro y poderoso secreto.


Al estar en medio de tan presuntuosas reflexiones sobre mi religión y su apertura un secreto llamó poderosamente mi atención:


Quiero ser unitario universalista, pero no sé si Dios lo acepte.


Dios se lo tomó bien, según recuerdo, pero me preocupaba lo que pensarían mis padres. Cuando publiqué un artículo en una revista humanista [=secular, atea o agnóstica], no se los mostré, aunque podrían haberse sentido orgullosos.

Supongo que también tengo secretos religiosos.


Así que me retiro unos pocos pasos, y doy una segunda mirada a esas confesiones de descreencia.


Soy la esposa de un pastor bautista del sur. Nadie sabe que no creo en Dios.


Esta vez, al imaginarme a la mujer, retrato a alguien que una vez creyó en Dios, y que no perdió esa creencia en un solo instante. Cada semana recitaba un credo, y al darse cuenta de que mentía, ya llevaría haciéndolo por mucho, mucho tiempo.


¿Por qué tengo problemas para identificarme con eso? A mí también me costó trabajo confesar el cambio. No es fácil decir "Esas cosas que te dije hace 6 meses —las cosas en las que estábamos de acuerdo— todas son tonterías. Ya no creo en ellas".


¿Cuánta gente en mi iglesia, me pregunto, podría estarse guardando algo como esto:


Toda mi vida he pensado que no había Dios. Anoche me di cuenta de que mis creencias podrían estar cambiando, y no sé qué hacer con esto.


O tal vez, en una comunidad que acoge la duda, ciertamente podría ser difícil confesar:


Encontré la iluminación, pero nunca se lo diré a nadie, puesto que es tan simple que nunca me creerían.


A veces la persistencia de la fe puede ser tan desagradable y perturbadora como su pérdida. No es difícil imaginar que un unitario universalista enviase esta tarjeta:


Ya no quiero creer en Dios, pero no importa cuánto lo intente, no puedo dejar de creer.


Más humilde, decidí intentar con mayor rigor ser empático. Entonces comencé a subir de nuevo la escalera. Escalón. Lectura. Meditación. Escalón. Algunos de los secretos son tan universales que me fue fácil cumplir mi resolución.



Perdonarme a mí mismo me resulta casi imposible.


Estoy frustrado porque no puedo ver la vida con perspectiva.


Y algunos son tan humanos que es fácil abstraerse de las diferencias entre nuestras teologías.


No he creído en Dios desde que me dijiste que te divorciabas de papá.


Odio que la gente diga que la oración funciona, porque no funcionó cuando le rogaba a Dios que salvara la vida de mi bebé.


Algunos son de lo más perturbadores porque las especificidades se dejan a la imaginación.


Si hubiese un dios, lo habría impedido.


Y algunos muestran una imagen demasiado fácil.


Cada vez que mi madre llama, me pide que ore. Al mentir y decirle que SÍ, muero un poco. pero sé que si le digo la verdad será ella la que muera un poco.


En la cima de la escalera, al final de la exposición, trato de generalizar de nuevo. ¿Qué hace que estas postales, pequeños destellos de comunicaciones anónimas, sean tan poderosas?


Warren hizo un buen trabajo al hacer uso de la dósis correcta de culpa. Las confesiones en la exposición, en los libros, y en su blog no son no son los grandes y terribles secretos, que poca gente tiene. No hay asesinatos. Y la gente de iglesia que finge su fe parece genuinamente conflictuada por ello. Nada de sociópatas haciendo alarde de las estafas en las que se se habrían salido con la suya, ni regodéadose por todos los tontos que les habrían creído.


La característica más sorprendente de estos secretos es cuán perdonables son. Los escritores de las tarjetas no son villanos. Son sólo gente que se siente hipócrita al no poder abrazar roles sociales a los que tampoco puede renunciar.


Igual que todo el mundo. Al salir del museo, paso junto a un buzón hecho de envoltura plástica y cinta adhesiva, y de una mesa con postales y plumas. No tengo un secreto tras de mí, pero podría.




Es difícil imaginar una persona que no pudiera hacerlo. Debido a que los roles humanos son simples y los seres humanos son complicados. Ninguno de nosotros es siempre la persona que los otros esperan que sea. No amamos a nuestros seres queridos las 24 horas del día, 7 días a la semana. Las creencias que definen nuestras identidades: Pero no las creemos durante cada momento que pasa. Pero no queremos no ser confiables, no queremos confundir, y se siente como egoísta hacer que otros adapten sus roles sociales simples para compensar nuestra complejidad.


Así que, como la esposa del pastor que recita su credo, fingimos. Piensas algo y no lo dices, pues sabes que mañana tu pensamiento se habrá ido, pero el recuerdo de tus palabras perdurará. Tales son las pequeñas hipocresías que nos permiten vivir juntos, y no son algo de lo que haya que avergonzarse.


Pero de vez en cuando, no se van. Pasan semanas y meses, y en algún punto te das cuenta de que no estás de humor para eso, o tienes un mal día, o una fluctuación de tus neurotransmisores. Y este es El Nuevo Tú.


Y entonces tienes una opción: El Nuevo Tú permanecer en secreto, o no. Puedes seguir pensando una cosa y decir otra, o puedes decir a la gente: "Ahora soy así. Este es quien soy".


Y podría ser que lo entiendan.


Esa esperanza, pienso yo, es el mensaje último de PostSecret Project. Miras postal tras postal, secreto tras secreto, y piensas: "Podría entender eso. Podría perdonar eso". Luego empiezas a imaginar tu propio secreto colgado anónimamente allí en la pared, mientras pasan los extraños que entienden y perdonan.


Y entonces empiezas a preguntarte por La Gente Que No Se Supone Que Sepa. ¿Son acaso tan diferentes a ti, tan diferentes de los extraños que acabas de imaginar?


Quizás, comienzas a pensar, los has subestimado.





viernes 18 de julio de 2008

Asombrosa gracia

CLF/Quest Julio/Agosto de 2008


Por Edward Frost, ministro principal emérito, Congregación Unitaria Universalista de Atlanta, Georgia (Trad. Fco. J. Lagunes Gaitán)

Edward FrostVi al bailarín saltar y dar vueltas, cual si no pesara nada, sus movimientos no denotaban esfuerzo alguno. Lo hizo parecer tan fácil como si cualquiera pudiese hacerlo. ¡Yo podría hacerlo! La palabra que vino a mi mente al mirarlo de, desde luego, 'grácil', el arte de estar cómodos, y cada parte del todo perfectamente bien avenida y equilibrada. La comodidad aparente es engañosa. Tal vez uno ha alcanzado la gracia cuando subyacente no se nota. Al reflexionar, la complejidad, la disciplina por la que se logra la comodidad, se hace evidente. Cada músculo ha sido entrenado, cada movimiento practicado al punto del agotamiento. El artista ha dedicado la vida misma a llegara aun arreglo con la falta de comodidad, con el estado común de in-comodidad, con el desequilibrio. El artista se hace cargo del tiempo, de la acción, de sí mismo, confía en que tanto la acción como él mismo sean como uno. Y eso es la gracia.

La gracia, según la vemos, aparece tan simple, tan natural, tan "como debería ser". Al parecer la gracia debería ser nuestro estado común. Aunque sabemos que la gracia es poco común, un triunfo sobre la torpeza y el desconcierto, una victoria sobre la in-comodidad. La existencia humana,en su estado civilizado, es normalmente agraciada, armoniosa, o equilibrada, pero ante todo se contrapone consigo misma y con el universo. Lo humano está dividido contra sí mismo. La mente contra el cuerpo. La pasión contra la moderación. El pensamiento atrapa al sentimiento para negarlo. El espíritu contra lo material. Las exigencias civiles contra las virtudes privadas. La esperanza futura contra la experiencia pasada. Vivimos desconcertada y torpemente, en tensión, jaloneados por las oposiciones, en lucha por liberarnos, a veces nos rendimos a una tendencia, o a otra, con tal de apaciguar la tensión. Fue el humorista James Thurber quien dijo que justo al encontrar a nuestros corazones en un abrazo cercano descubrimos a nuestro pie atorado en el taburete del piano.

Cuando la palabra 'gracia' vino a mi mente al mirar al bailarín de ballet, mis pensamientos me llevaron a los canales de mi memoria para recordar mis días como estudiante de teología: de profesores grisáceos, con apariencia de personas sin-techo que mascullaban entre sus notas amarillas sobre el 'misterio de la gracia'. Pensé en el joven que era, un imberbe metodista estudiante para el ministerio que predicaba contra la "gracia barata" en la región maderera del norte de Maine, un predicador bien intencionado del evangelio renunciaba a la doctrina de la gracia, abandonaba al Padre, Hijo y Espíritu Santo, al alzacuellos de clérigo, al obispo, la santa comunión, y huía hacia la entonces imaginada simplicidad del unitarismo y a la libertad de la dulce razón sin mácula de misterio.

La gracia había sido una de mis herramientas profesionales hasta que la dejé de lado en favor de la maquinaria modernista, de una religión más aerodinámica y simplificada sin lugar para componentes dificultosos tales como la 'gracia' y la 'salvación', que requerían de demasiado tiempo para pensar sobre ellos, demasiado pensamiento, tal vez se trataba de que requerían de demasiada confianza y fe para su manejo.

Así que incurrí en la prédica de 'cómo ser feliz', en línea con el más reciente libro popular de sicología, y, aquí y allá, hice algunos llamados inocuos para preservar alguna u otra parte del mundo, lo que nos hacía sentir buenos y nada cambiaba. Pero esto no podía durar. La religión, como lo dijo Channing, lo es todo o no es nada. La verdadera religión tiene que ver con las cosas últimas. necesitamos decidir qué cosas son de interés pasajero, qué cosas son del momento, y cuáles son, en nuestra existencia personal y comunitaria, últimas e ineludibles. La gracia, entonces, volvió al vocabulario de mi existencia a través de la gracilidad del bailarín, pero llegó acompañada de lenguaje teológico —un equipaje necesario para clarificarla.

La gracia, en la tradición cristiana, ha parecido ser algo tan escaso que su evidencia ocasional en un ser humano ha ameritado una explicación sobrenaturalista. Lo que quienes elaboraron la doctrina cristiana vieron en la humanidad en general no fue la comodidad y la armonía de la gracia, sino justo lo contrario. Lo que vieron en la humanidad fue el caos, lo que llamaron el "pecado". Se asumió que la humanidad una vez habría tenido la posibilidad de una existencia en la gracia, de una vida sin caos, sin pecado, pero que habría perdido esa posibilidad merced a la caída de Adán. Con "la caída de Adán", bordaron la pieza de "todos hemos pecado". La humanidad, a través de la desobediencia de aquellos primeros padres fabulados, habría de vivir despojada de la gracia, torpemente, en conflicto y alienación de sí misma, con Dios y la naturaleza. Lo que sería decir que, debido al hecho de haber devorado apresurada y furtivamente un fruto prohibido, por siempre hemos vivido en la carencia de gracia.

Jesucristo, según la doctrina cristiana, era 'la nueva dispensación' [suele llamarse 'dispensación' al método, sistema o programa según el cual Dios llevaría a cabo sus propósitos hacia el hombre], o 'el nuevo Adán'. A través de él, la gracia —la salvación— habría llegado a los seres humanos como un regalo inmerecido de parte de Dios. Los seres humanos, según esta doctrina, no pueden hacer nada para ganarse o merecer el regalo de la gracia de Dios. Fue un regalo de amor. "Pues Dios amó tanto al mundo" dijeron, "que dio a su Hijo único".

La gracia, en términos cristianos tradicionales, es el don inmerecido de Dios que no ha sido ganado por el que la gente se eleva desde una vida de pecado, y se le anuncia una vida de fe en la que vive y actúa consistentemente con la fe. Se conocen por su fe y obras quienes viven en la gracia.

¿Pero qué ha de significar la gracia para quienes dudan de este Dios que nos alcanzaría desde tan lejos y fuera del mundo, e impondría su don de salvación del pecado sobre una humanidad que no lo merecería? ¿Habría gracia para los humanistas, los agnósticos, y los ateos —o para los teológicamente híbridos unitarios universalistas? En los términos tradicionales, la gracia es el antídoto al estado de pecado. "Amazing grace…that saved a wretch like me" (Asombrosa gracia... que salvó a un vil miserable como yo). ¿Necesitamos esta salvación del pecado?

No me refiero con 'pecados' a hacer cosas malas tales como, mentir, engañar o robar. Por 'pecado' me refiero a un estado del ser, a un estado en el que somos menos de lo que podríamos ser, en el que nos quedamos cortos respecto a nuestras posibilidades, un estado en el que vivimos en discordia, en el que nos encontramos, para ponerlo de manera simple, des-gracia-dos.Vivir en pecado es vivir una clase de existencia torpe, inconveniente, no agraciada debido a que sería demasiado barata, demasiado avariciosa, o a que seríamos demasiado cobardes para saber qué es el bien y para hacerlo.

Este estado de 'pecado', este estado del ser en el espacio intermedio entre lo que somos y lo que podríamos ser, nos conduce a buscar comodidad y alivio en lugares extraños, ser 'libre' al costo de la libertad verdadera, tener respuestas, no importa cuán facilonas, que resolverán los conflictos de nuestro ser. Emerson nos precavió de dejar de lado nuestra razón (la que, según dijo, es nuestra unidad con Dios) y de negar nuestro intelecto, el medio de conocer esta unidad. Dejamos de lado la razón y el intelecto por la gracia barata, los falsos dioses y los profetas orates. El estado de in-comodidad, de discordia, impulsa a muchos cultos, a los gurús y los juegos mentales del momento, a las pseudofilosofía y pseudosicologías, a toda clase de dogmas unilaterales y al fanatismo.

El teólogo unitario, James Luther Adams, dijo que la existencia humana "queda siempre comprendida entre el hecho y el acto responsable". Esto es, que somos responsables por lo que hacemos con lo que tenemos.

Tenemos lo que está dado en el momento de nuestro nacimiento en cuanto al lugar, la sociedad, y la cultura. Tenemos lo que está dado por nuestras limitaciones y posibilidades genéticas. Y tenemos la doctrina cristiana sobre la 'voluntad de Dios' y lo que simplemente llamo el 'Misterio'. Lo que es decir que al sumar todo lo que tiene que ver con hacernos quienes somos, encontramos que somos más que la suma de las partes.

El bailarín es más que un técnico experimentado. La danza es claramente más que aprender a mover el propio cuerpo, así como la música es más que saber en dónde están las notas y la poesía más que hacer rimas. Lo que vemos en el arte y en la belleza requiere de una palabra especial. Esa palabra es la gracia. La palabra 'gracia', aliviada de su viejo equipaje tradicional, es aun necesaria para describir ese estado del ser que es más que unas meras técnicas habilidosas para vivir.

Baryshnikov se mueve, actúa y baila con confianza en su habilidad, debido a que la ha practicado, y la ha practicado en la confianza y en la aceptación de que, cualesquiera que pudiesen ser las otras realidades vitales, lo que hace es bello, bueno y verdadero. Confiar en el contexto —el lugar en el que debemos vivir nuestras vidas—, confiar pese al caos y la tragedia, en vez de vivir aterrorizados por lo que no hemos hecho y no podemos controlar —esto es vivir graciosamente.

Aceptar lo que está dado en nuestra experiencia personal y actuar responsablemente, resueltos y con un propósito, con confianza, esto es lograr y experimentar un estado de gracia, un ser grácil. Aunque no he conocido a nadie que haya vivido de una manera plenamente grácil que no haya luchado para vivir de esa forma, luchado para aprender del dolor que no tiene sentido, y asumido el costo de liberarse y permitirse ser.

Pero, se los aseguro, hay gracia. La he sentido rodearme en ocasiones, restaurarme, y bendecirme con una a visión transitoria de armonía y equilibrio. No creo que la gracia sea un don impuesto a nosotros desde arriba. Creo que la gracia es una invitación permanente, el universo extendido como una mano contra la que chocamos, hasta que finalmente somos capaces de descansar sobre ella.

[Vínculo a artículo de Wikipedia sobre el himno aludido en el título: Amazing Grace de John Newton, publicado en 1779]

Versión MP3 en inglés



lunes 7 de julio de 2008

La restauración

Quest/CLF, julio/agosto de 2008


Por Marjorie (Midge) Skwire, Ministra Emérita, Iglesia Unitaria Universalista de la Orilla Oeste, Cleveland, Ohio (Trad. Fco. J. Lagunes G.)

Marjorie Skwire

Conozco a un granjero que dice que ha tenido la misma hacha toda su vida —sólo le cambió el mango tres veces y la cabeza otras dos. ¿Posee todavía la misma hacha?

Cuando leí por primera vez estas palabras en el libro de Howard Mansfield, La misma hacha, dos veces me fascinó el problema filosófico que se proponía. Pero mis cavilaciones filosóficas cedieron su lugar a la realidad cuando me encontré en el hospital, tan sólo unas pocas semanas después. Pese a que logré evitar que me reemplazaran la 'cabeza' y el 'mango', me encontré con que ahora tengo un implante electrónico para regular el latido de mi alocado corazón.

Me preguntaba de qué manera me afectaría. ¿Sería aún la misma persona? Me hice esa pregunta por varias semanas. Pero llegó un momento en el que pude decir, "Hoy me siento como yo misma". Fue entonces que supe lo que significa la restauración, al menos en el ámbito de mi vida. No tenía que ser la misma que antes fui, sino que tenía que ser yo misma —sentir aquellos aspectos de mi propio YO que considero que considero que me hacen una persona única. Cositas como disfrutar un relato de misterio, o terminar un crucigrama, y cosas mayores como comenzar a pensar en los demás, en vez de sentirme increíblemente absorta en mí misma.

La restauración significa regresar hacia el lugar en el que antes estuve, pero con nuevas experiencias, nuevo equipamiento y un nuevo entendimiento de lo que me hace ser quien soy. No sé si soy la misma, pero me siento como yo misma, y justo ahora eso es suficientemente bueno para mí.

Como unitarios universalistas, obtenemos una restauración genealógica de nuestros antecesores universalistas. La obra de Elhanan Winchester, Dialogues on the Universal Restoration (Diálogos sobre la restauración universal), que data de 1788, se basa en pasajes del Libro de los Hechos, que promete un momento de "restitución de todas las cosas". Para los primeros universalistas esta creencia en la salvación universal fue la piedra angular de su fe y los convenció de que, toda la gente sería eventualmente restaurada por Dios. Vivían a la sombra del calvinismo, con su insistencia en la depravación de los seres humanos y la tranquilidad de la salvación reservada sólo para unos pocos.

La restauración sería el plan de Dios para regresar al mundo a su verdadera creación, para servir a la promesa de que sin importar cuán pecaminosas, difíciles o quebrantadas hubiesen sido sus propias vidas, participarían en "la bienaventuranza y felicidad finales de toda la raza humana".

La restauración es retorno. Es promesa y esperanza. Pero también es pérdida y cambio. Es algo nuevo, elaborado de lo viejo, que se le asemeja, pero que cuenta con una historia propia. Puede ser un hacha con mango y cabeza nuevos.

¿Cuándo es que algo restaurado deja de ser el mismo objeto? Si el granjero sólo reemplaza el mango, ¿sigue siendo la misma hacha? ¿Y si sólo reemplaza la cabeza? Si el hacha fuera una herencia ancestral que se remontara a George Washington —el instrumento mismo utilizado para cortar aquel-tan-famoso cerezo—, y hubiese tenido un buen uso por parte de cada generación sucesiva, y se hubieran reemplazado periódicamente el mango y la cabeza, ¿haría esto alguna diferencia? Pensemos en el más antiguo navío de la armada de los EUA, el USS Constitution. Aunque se piensa que peleó su última batalla en 1815, la nave reside en el Puerto de Boston y es mantenida en su forma original. Ha sido reconstruida y reparada 9 veces en su historia, y se ha reemplazado entre un 80 o 90% de su estructura. ¿Acaso no es la misma nave? O pensemos en el santuario de Ise, en Japón. Reconstruido 61 veces en más de 1300 años, no tiene ni una fibra de la madera y la paja originales, aunque habita en los corazones de la gente como un viejo monumento de1300 años. No es una réplica; es la cosa real.

Howard Mansfield responde a la pregunta sobre el hacha de la siguiente manera:

¿Posee todavía la misma hacha? Sí... Posee la misma hacha, incluso más que algún granjero vecino que nunca hubiese reparado la suya. Rehacer una cosa correctamente es descubrir su esencia.

Una herramienta tiene una doble vida. Existe en el sentido físico, toda metal y madera, y habita en el corazón y en la mente. Sin estas dos vidas, la herramienta muere. El granjero que restauró su hacha tiene un sentido más verdadero de ella. Tiene en sus manos la historia de construir un hacha. Los museos están llenos de casos de herramientas que ya nadie sabe usar. Un hacha reparada es una tradición viviente.

Nada me entristece más que mirar las exposiciones itinerantes de antigüedades y ver que a los juguetes en perfectas condiciones, con los que nunca jugaron e incluso están en sus cajas originales, se les asigne un valor mucho más alto que a los bienamados osos Teddy que muestran la evidencia del uso y del afecto. Esas antigüedades perfectas de alto precio, en mi opinión, no son realmente juguetes para nada, pues nadie ha descubierto nunca su esencia. Ni siquiera puedo recordar el número de veces que cosí de nuevo los brazos y piernas de mis juguetes favoritos cuando era niña, o que los volví a rellenar. En algún momento de los pasados 30 años las Baby Beans (llamadas así porque estaban rellenas de cuentas de poliestireno) se convirtieron en las Baby Polyfil (rellenas de polietileno), pero puedo asegurarles que esa era (y es todavía) mi misma muñeca bienamada. La restauración es preservar la esencia de una cosa —su carácter único y su sentido especial.

Cuando comencé a pensar en la restauración consulte a un experto, Bruce Christman, jefe del Departamento de Conservación del Museo de Arte de Cleveland. Cuando caminamos por los talleres, la primera cosa que vimos fue un retrato recientemente adquirido realizado por Franz Hals. Mientras Bruce me explicaba lo que se hacía a la pintura, me alarmé. En algún momento en la historia del relato se le pintó un escudo de armas en la esquina superior derecha. No había sido parte del trabajo original de Hals, pero sí había sido parte de la pintura por mucho tiempo. Lo que me alarmó es que estaban en el proceso de pintar encima del escudo de armas. Bruce explicó que querían restaurar la obra para que apareciera ante los ojos de quienes la vean tal como había sido concebida originalmente, pero que no deseaban perder del todo la historia del retrato. Se tomó la decisión de pintar encima del escudo de armas con materiales que pudieran removerse fácilmente en el futuro. Porque si en algún momento futuro el retrato quedara en posesión de algún museo en el que la historia fuese más valorada que la estética, se podría remover la pintura superficial y así dejar expuesta su historia. La conservación busca preservar y estabilizar una obra de arte. No siempre es posible regresar hasta la manera en que el artista la creó. Lo importante es preservar y respetar la esencia de la obra.

No sólo los granjeros y los conservadores se dedican a la restauración. Todos lo hacemos. Cuando nuestras vidas parecen caerse a pedazos necesitamos encontrar los recursos apropiados, las herramientas y los materiales para comenzar la restauración. Durante un programa vacacional escolar, hace algunos años, preparamos una excavación arqueológica detrás de la iglesia. Uno de los retos para los niños era tratar de armar de nuevo un jarro a partir de los pedazos que encontraran. Es un maravilloso símbolo de la restauración de los quebrantos en nuestras vidas. Algunas piezas se perderán para siempre; será difícil determinar dónde colocar otras piezas; algunas pueden resistirse persistentemente a quedarse pegadas en el lugar que les asignamos; el producto final se asemejará al original, pero no será el original. La nueva creación tendrá una historia adicional y su propio significado, pero retendrá la esencia del jarro original y, esperemos, podrá funcionar de maneras similares. Un jarro restaurado puede no ser capaz de contener agua, pero podría contener un arreglo de flores secas. Es identificable como un jarro y tiene roles, históricos y funcionales que desempeñar.

Cuando las cosas van mal en nuestras vidas —la desgracia, una crisis de salud, una relación difícil o un revés financiero— a veces nos sentimos dispersos, como fragmentos de cerámica en un sitio arqueológico, un poco por aquí y un poco por allá. En nuestro estado ansioso, y en esta época de reparaciones rápidas, buscamos a nuestro alrededor a alguien capaz de armar las piezas por nosotros. Pero, como lo aprendió Humpty Dumpty, no es tan fácil. La misma esencia de la cáscara de huevo es su fragilidad.

Es importante para nosotros recordar nuestra esencia. Puede que hayan ocurrido cambios en nuestras vidas —cambios de los que no hay regreso. El mango y la cabeza del hacha han sido reemplazados, pero detrás de esos cambios hay una persona esencial que ha existido continuamente desde su nacimiento y que permanecerá en el futuro. Necesitamos redescubrir a esa persona esencial.

Cada suceso en nuestras vidas tiene sus orígenes en el pasado y nos conducirá hacia el futuro. La vida sigue su curso, y cada nuevo mañana abarca en su abrazo su hoy y su ayer. No estamos atrapados en el hoy, sino que somos parte de una continuidad de vida que nos da la oportunidad de renovarnos continuamente a nosotros mismos.

Alabamos la promesa de restauración.

Howard Mansfield concluye su libro con estas palabras:

La nuestra es una época de enlaces rotos, de vínculos perdidos entre el corazón y el trabajo, el alma y la política, la comunidad y el YO. La restauración es renovación —un esfuerzo por reparar el mundo— o de otra forma no vale la pena. La buena restauración es una oración, una ofrenda. Una alabanza, atención prestada; se revela en la gloria y en el espíritu de esta vida.

Pon atención a lo que sucede centro y alrededor de ti. Redescubre tu esencia. Construye vínculos con otros. Encuentra una cosa pequeñita que puedas hacer para arreglar el mundo, y entonces hazla. Ofrece una oración de agradecimiento por lo que ha sido, lo que es y lo que será. Estas son herramientas de restauración que todos tenemos a la mano. Con ellas podemos renovarnos y a nuestro mundo.



domingo 6 de julio de 2008

Las astronomías cambian, mientras que las estrellas permanecen


El hecho de que las astronomías cambien, mientras que las estrellas permanecen, es una analogía verdadera de cada rama de la vida y el pensamiento humano, y la religión no menos que cualquier otra. Ninguna teología existente puede ser una formulación final de la verdad espiritual.

Harry Emerson Fosdick (1878-1969)




miércoles 28 de mayo de 2008

El amor y la muerte


Afrontar el cáncer con lecciones que aprendí de mis parroquianos

Por Forrest Church (Trad. Francisco J. Lagunes G.)
UUWorld, Verano 15.05.2008

Sin título, © 2002 por Damon Brandt.

Grandioso, o no, mi sermón recurrente es rico en misterio. Una y otra vez, y vuelvo a habitar los temas del amor y la muerte.

Así lo hago ahora por razones personales. Luego de disfrutar de un año de buena salud, a finales de enero de 2008 me enteré de que mi cáncer regresó, ahora difundido por mis pulmones e hígado. No hay manera de edulcorar estas noticias. Debo afrontar la certidumbre de que mi cáncer es terminal, así como la gran probabilidad de que mi futuro se mida en meses, no en años.

Pese a que todas nuestras historias terminan a la mitad, con un gran montón de asuntos inconclusos apilados, me gustaría terminar mi historia, si pudiese, compartiendo lo que he aprendido sobre el amor y la muerte de los integrantes de la Iglesia Unitaria de Todas las Almas a lo largo de las 3 décadas pasadas en que tuve el privilegio de servir como su ministro. Una y otra vez, en los lechos de muerte de sus seres amados y reunidos en mi estudio, hemos luchado para exprimir sentido a la pérdida, hemos luchado por encontrar nuestro camino a través del Valle de las Sombras. Raramente he reconocido ante ellos (o incluso no me he dado cuenta, o no he reaccionado inmediatamente) su gran coraje y notable entendimiento cercano, que en ocasiones me ha proporcionado las mayores lecciones de vida.

Uno de los miembros de antiguo de la Iglesia Unitaria de Todas las Almas, Damon Brandt, compiló un despampanante libro de fotografías, una serie de retratos cándidos que tomó de su padre en su lecho de muerte, con enfermeras y familiares junto a su lecho o a la espera en habitaciones contiguas (véase su página 20). Se llama simplemente, Hospice [hospital dedicado a enfermos terminales], y está libre de adornos textuales, los conmovedores aunque nada sentimentales retratos de Damon tocan el corazón. ¿Por qué conmueve a quienes nunca conocieron al padre de Damon? Porque su muerte es nuestra muerte, también. Nunca estamos más cercanos que cuando consideramos con atención el gran misterio que late en el corazón de nuestro ser compartido.

Cuando en nuestros hogares mueren nuestro abuelos, padres o incluso nuestros hijos, la muerte se convierte en una presencia inevitable en nuestras vidas. Hoy, parapetados de la intimidad con la muerte tras las frías, mecánicamente invasivas y antisépticas salas de los hospitales perdemos el contacto con todo lo natural, e incluso sacramental, que la muerte puede ser. Si nos aislamos de la muerte perdemos algo precioso, un sentido de vida que conoce a la muerte, que eleva lo humano hacia lo humanista [DRAE: Doctrina o actitud vital basada en una concepción integradora de los valores humanos], que reconcilia al ser humano con la pérdida.

La palabra 'humano' tiene una etimología reveladora: humano, humanitario, humanismo, humildad [DRAE: Virtud que consiste en el conocimiento de las propias limitaciones y debilidades y en obrar de acuerdo con este conocimiento], humus ['humus' es una palabra griega que quiere decir 'fértil', el humus es el barro fértil de la capa superficial del suelo, constituido por la descomposición de materiales animales y vegetales]. Polvo al polvo, el cemento de la mortalidad nos vincula a los unos con los otros. Todo sentido verdadero es sentido compartido.

He dicho que no me convertí en ministro hasta que no oficié mi primer funeral. Cuando la muerte llama a la puerta, como una brisa fresca, limpia nuestro ser de la pequeñez. Nos vincula con los otros. Más alertas a la fragilidad de la vida, despertamos de nuevo hacia lo precioso de ésta. Ser plenamente humanos es implicarse, y poner atención a la muerte determina la forma más elocuente de cuidado imaginable.

Cuando mueren nuestros seres amados una parte de nosotros muere con ellos. Cuando nuestros seres queridos enferman también sentimos dolor. Y todo ello es valioso y digno. Especialmente el dolor. El duelo y la muerte son sacramentos, o pueden serlo. Un sacramento [signo visible de lo sagrado] simboliza la comunión, el acto de reunirnos. Confortar a otra persona es ofrecerle nuestra fuerza. Consolar es estar con ella en su soledad. Conmiserarse es compartir su dolor.

El acto de liberar a un ser querido de toda futura obligación cuando yace en agonía —decirle que está bien, seguro, que le amamos y ahora puede irse— es el regalo más perfecto de la vida, la expresión final del amor incondicional. Dejamos ir una vida preciosa.

La adversidad no siempre suscita lo mejor en la gente. Pero la razón por la que esto sucede es porque la adversidad nos fuerza a trabajar dentro de límites trazados con demasiada estrechez. Todo lo que queda dentro de esos límites se acentúa. Recibimos como regalos cosas que tendemos a dar por hechas. Por un breve y bendito momento lo que más nos importa de verdad importa.

Y con todo, ¿cómo respondemos cuando tenemos una sentencia terminal? Con demasiada frecuencia: "¿Qué hice yo para merecer esto?"

Nada. La respuesta es, 'nada'. Contra todo presagio imaginable, se nos ha dado lo que no merecíamos en absoluto, el don de la vida, con la muerte como derecho por nacimiento.

A menos que cubramos con una armadura nuestros corazones, no podemos protegernos de las pérdida. Sólo podemos protegernos de la muerte del amor. Aunque sin amor, nada importa. Rompe tu vida en un millón de pedazos y pregúntate qué hay de verdadero valor que perdure luego de haberte ido. Cada uno de los pedazos que perduren llevará la firma del amor. Sin amor, sólo nos queda el constante dolor hueco del arrepentimiento, la vacuidad aparecerá en donde el amor debería haber estado.

Tal es la historia que se desarrolla, cuadro a cuadro, en el libro de Damon. Un hombre está muriendo. Le han sido dados unos pocos y dulces días para vivir. Su esposa e hijos le acompañan en su lecho de muerte. Recuerdan juntos cosas gratas. Se toman de las manos. Ríen. Lloran. Esperan. Sus corazones se estremecen con amor.

Frente a un diagnóstico terminal, por cierto, la única pregunta que vale la pena hacerse es "¿A dónde vamos luego?" Y parte de su respuesta debe incluir la palabra "juntos". Todos en el mundo sufren. Aunque no todos desesperan. La desesperación es una consecuencia del sufrimiento, solamente cuando la aflicción nos separa de otros. No necesita ser así. El mismo sufrimiento que lleva a una persona a perder toda noción de sentido puede fácilmente promover la empatía, la experiencia sentida del dolor del otro. La esperanza se entreteje en las líneas de vida que nos intervinculan. Como lo demuestra tan vívidamente el libro de Damon, ver nuestras propias lágrimas reflejadas en los ojos del otro es la más santa de las intimidades. Entramos en el reino sagrado del corazón, donde la cosa que no podrán quitarnos, ni siquiera con la muerte, es el amor que regalamos antes de irnos.

Las imágenes de Damon cuentan la historia más profunda de la vida. Y cada una porta el mismo sentido. La respuesta más elocuente al "no" de la muerte es el "sí" del amor.


Para que estemos aquí, en primer lugar, para que nos ganemos el privilegio de morir, más de un billón de billones de accidentes tuvieron lugar. Incluso que uno en un millón de espermatozoides se vinculara con un óvulo igualmente único no es nada si lo comparamos con todo lo demás que sucedió, desde el principio de los tiempos, hasta ahora para hacer posible que estuviéramos aquí.

Vaya lujo del que disfrutamos al interrogarnos sobre lo que sucede al morir, incluso sobre lo que sucederá luego de morir. Habiendo tomado millones de años para gestarnos, presentes en todo lo que nos precedió —admitiendo plenamente el dolor y la dificultad que implica estar realmente vivos, ser capaces de sentir y sufrir, de experimentar el duelo y morir— sólo podemos responder de una forma: con asombro reverente y gratitud.

Vemos poco del camino adelante, o del cielo arriba. Y el polvo que levantamos nubla nuestros ojos, y sólo nos deja breves interludios para contemplar las estrellas. Todo lo que podemos hacer, de vez en vez, es detenernos por un momento y mirar.

Mira. La mañana ha despuntado, y estamos aquí, ustedes y yo, respiramos el aire, admiramos el sol que se levanta al refractarse por estas magníficas ventanas translúcidas y bailar en motas de polvo sobre las bancas, llama nuestra atención, nos llama hacia el hogar.

Polvo al polvo.

Corazón al corazón.


Forrest Church

El Revdo. Dr. F. Forrester Church fue nombrado ministro de teología pública en 2007, por la Iglesia Unitaria de Todos los Santos en la Ciudad de Nueva York, en donde ha servido desde 1978. Colaborador frecuente de UU World, es autor de muchos libros, entre los que están: A Chosen Faith: An Introduction to Unitarian Universalism [hay traducción al español: La fe que hemos escogido, Skinner House] (con John Buehrens, 1993), So Help Me God: The Founding Fathers and the First Great Battle Over Church and State (2007), The Jefferson Bible (2000), The American Creed: A Spiritual and Patriotic Primer (2002), and Freedom from Fear: Finding the Courage to Love, Act, and Be (2004). Este escrito ha sido adaptado a partir de un sermón dado el 3 de febrero de 2008, en la Iglesia Unitaria de Todas as Almas en Nueva York. Su más reciente libro es: Love and Death: My Journey Through the Valley of the Shadow [El amor y la muerte: Mi jornada a través del Valle de las Sombras] (Beacon Press, 2008; $22).

jueves 24 de abril de 2008

Meditación sobre la Pascua

Quest/CLF, abril de 2008
Trad (Fco. J. Lagunes Gaitán)


Desert

"Tomarán luego la sangre del animal y la untarán por todo el marco de la puerta de la casa donde coman el animal....La sangre les servirá para que ustedes señalen las casas donde se encuentren. Y así, cuando yo hiera de muerte a los egipcios, ninguno de ustedes morirá, pues veré la sangre y pasaré de largo."Éxodo 12:7,13

Pensaron que estarían seguros
aquella noche de primavera; al pintarrajear
los marcos de sus puertas con sangre sacrificial.
Para estar seguros de que el ángel de la muerte
los pasara de largo, ¿pero para qué?
Cuarenta años en el desierto
sin un hogar, sin un lecho,
obedeciendo leyes nuevas en una tierra desconocida.
Más fácil habría sido morir en Egipto,
o haberse quedado como esclavos, fingiendo
que habría seguridad en lo familiar y conocido.

Pero la promesa, de aquellos primeros días
desnudos fuera del jardín,
es que no hay seguridad,
tan solo la terrible bendición
de la jornada. Naciste
por un umbral marcado con sangre.
Hemos sido, todos, pasados de largo,
rozados de noche por alas terribles.

Pide la fiera presencia,
cuya imaginación sostienes.
Dios no prometió que viviríamos,
sino que podríamos, al fin, vislumbrar las estrellas,
brillantes en el cielo del desierto.


Por la Revda. Lynn Ungar, Ministra de Aprendizaje a lo Largo de la Vida, Iglesia de la Fraternidad Mayor (CLF), publicado por la editorial Skinner House en 2002 como parte del libro What We Share: Collected Meditations Vol. 2. Disponible en la librería de la UUA (800-215-9076) o en la biblioteca de la CLF (617-948-6150).


Versión MP3 en inglés


miércoles 23 de abril de 2008

Las preguntas de la Pascua

Quest/CLF, abril de 2008
Trad (Fco. J. Lagunes Gaitán)

Lynn UngarPor Lynn Ungar, Ministra de Aprendizaje a lo Largo de la Vida, Iglesia de la Fraternidad Mayor (CLF)

Hay mucho por valorar y reconocer en la celebración de la Pascua judía (o Pesaj). Tiene todo lo que podría esperarse de una festividad —comida, familia, ritual, historias, cantos, e incluso una búsqueda de un tesoro con un premio. ¿Qué más podría alguien desear? Bueno, hay todavía algo más que, como unitaria universalista, realmente valoro positivamente. La celebración de la Pascua requiere hacer preguntas. A los niños se les anima a hacer preguntas sobre el relato y el ritual y por qué las cosas son como son. De hecho, hay una parte de la Seder (la cena ritual) en la que se espera que el niño más pequeño haga ciertas preguntas. El pequeño pregunta: "¿Por qué es diferente esta noche de todas las otras noches?" y luego hace otras 4 preguntas sobre las cosas que se hacen en la Seder de Pesaj.

"¿Por qué todas las otras noches del año comemos pan o matzá (pan ácimo sin levadura), pero en esta noche sólo comemos matzá?"

"¿Por qué todas las otras noches comemos toda clase de hierbas, pero en esta noche sólo comemos hierbas amargas?"

"¿Por qué todas las noches no necesitamos remojar nuestras verduras ni siquiera una vez, ¡y en esta noche lo hacemos dos veces!?", y

"¿Por qué es que todas las otras noches comemos sentados erguidos o reclinados, ¡mientras que esta noche todos nos reclinamos (sobre una almohada)!?"

La respuesta a cada pregunta describe pasajes del relato de la Pascua judía y del significado simbólico de cada uno de estos hechos en relación con la celebración de la festividad de la Pascua. Las primeras dos preguntas y sus respuestas simbolizan y nos recuerdan los sufrimientos durante la esclavitud, y las últimas dos preguntas y sus respuestas simbolizan y nos recuerdan la gloria de la libertad.

¿Cuáles son las respuestas a estas 4 preguntas?

Helas aquí:

Respuesta a la primera pregunta: Sólo comemos matzá porque nuestros antepasados no pudieron esperar a que se esponjase su pan en su huida de la esclavitud en Egipto, así que sacaron su pan de los hornos cuando todavía estaba plano, con lo que produjeron matzá, una clase de galleta plana crujiente.

Respuesta a la segunda pregunta: Sólo comemos hierbas amargas (generalmente rábano picante o rusticano), para recordarnos la amargura de la esclavitud que nuestros antepasados soportaron en Egipto.

Respuesta a la tercera pregunta: Los remojamos dos veces: (1) las verduras en agua salada (2) las hierbas amargas en haroset, una mezcla dulce de nueces y vino. El primer remojo, de las verduras en agua salada, significa que reemplazamos las lágrimas por la gratitud, y el segundo remojo, de las hierbas amargas en haroset, significa que endulzamos la amargura y el sufrimiento para disminuir el dolor.

Respuesta a la cuarta pregunta: Nos reclinamos en la mesa del Seder debido a que en los tiempos antiguos quienes se reclinaban para comer eran solamente las personas libres, y así nos reclinamos en nuestras sillas a la mesa del Seder de Pesaj para recordarnos la gloria de la libertad.

Las preguntas, y sus respuestas, resumen las partes más importantes de la historia de cómo el pueblo hebreo fue esclavo en Egipto y de cómo escapó de la esclavitud para convertirse en un pueblo libre —con lo que se marcó el principio de los judíos como un grupo religioso particular.

Las preguntas recuerdan a los niños algunas partes significativas de por qué la Seder de Pesaj es como es, pero lo que es más importante, les recuerdan a todos los reunidos a la mesa que las preguntas son una parte importante del entendimiento religioso. Los niños necesitan hacer preguntas para aprender sobre su herencia religiosa. Pero los adultos también necesitan hacer preguntas, para entender sus prácticas religiosas de formas nuevas y más profundas.

TalmudLos escritos antiguos de la Biblia Hebrea, que alguna gente llama el 'Antiguo Testamento', son el centro de la religión judía. Pero también lo es el conjunto de escritos llamados El Talmud. Se trata de escritos algo más recientes (aunque también bastante antiguos) que resume los debates, discusiones y sabiduría de grandes rabinos —líderes religiosos judíos. Así que el comentario de los libros sagrados —todas las preguntas y respuestas, y las diferentes preguntas y debates sobre las diferentes respuestas a las diferentes preguntas— también son parte de los libros sagrados. La religión judía, como el unitarismo universalista, espera que la gente mire su historia, a las palabras de los grandes maestros, y aprenda de ellos. Y, como los UU, el judaísmo espera que la gente siga haciendo preguntas y respondiéndolas, debatiendo y tratando de entender las enseñanzas religiosas del pasado de manera más personal y profunda. De esta manera es que el amor por las preguntas está incluido en la forma misma del Seder de Pesaj, junto con las bendiciones en hebreo y la sopa de bolas de matzá (que en realidad no es una parte indispensable del ritual como sí lo son las preguntas, pero que sin embargo yo tampoco querría perderme, al menos no de la manera en que la hacía mi padre). Como lo dije antes: tiene todo lo que uno podría desear en una festividad.

Nota: La mayor parte de este número de Quest trata sobre la Asamblea General (GA) de la Asociación Unitaria Universalista de Congregaciones (UUA). Para los niños que quieran aprender más de la GA y sobre las resoluciones actualmente en proceso pueden consultar la sección para niños de enero: January 08 issue of KidTalk.


Versión MP3 en inglés


martes 15 de abril de 2008

El resguardo de un árbol

Quest/CLF, abril de 2008
Trad (Fco. J. Lagunes Gaitán)



CLF Members and FriendsHomilía dada en el servicio de adoración anual de la Iglesia de la Fraternidad Mayor (CLF), en la Asamblea General (GA) de la Asociación Unitaria Universalista (UUA), en Portland, Oregon, en 2007, por la Revda. Jane Rzepka, Ministra Principal de la Iglesia de la Fraternidad Mayor (CLF).

"I'll shake these bones and shout and sing my life away" (versión en MP3 de la canción en inglés)* ("Sacudiré estos huesos y expresaré mi vida a gritos y cantos"). Suena mucho mejor cantada a la manera en que la escuchamos recién. Y bien, supongo que habría una forma de tocarla —sacudir estos huesos y expresar la vida a gritos y a canto vivo todo el día. Pese a esta clase de sonidos tan libres felices y atractivos, y aunque en general me gustaría mover más mis huesos-sacudirlos-gritar-en dirección libre, he de decirles la verdad. Me atraen más un par de diferentes líneas de la canción. Estas son las líneas: "Escucho canciones y melodías pero cuando están fuera de quicio/ Escucharé la paz más dulce de cuantas quedan".

La paz más dulce. Cuando encontramos una tregua en la acción, cuando las canciones y melodías de la vida se atenúan hasta silenciarse finalmente, cuán satisfactorio es conocer la paz más dulce. Eso es en gran parte lo que supone que la religión ha de hacer por nosotros, para lo que es la espiritualidad. Eso es lo que permanece con nosotros dondequiera que estemos, a dondequiera que vayamos, en el templo del corazón del que nos acaba de hablar Patrick. La paz más dulce.

¿La paz más dulce? ¡Estamos en un centro de convenciones! ¡Estamos en una Asamblea General (GA)! Nos la hemos pasado sacudiendo nuestros huesos, de una u otra forma, durante todo el dichoso día durante varios días. No tan pacíficamente. ¡Apurados! Llegar desde el salón de baile de Portland hacia la Sala C123-124 del Centro de Convenciones de Oregon —lo bueno es que ya están aquí y seguro podrán engullir apresuradamente algún alimento y llegar a la plenaria (todavía queda una) a la 1:30 y, si esta cosa no se prolonga demasiado, ¡¿Podrías llegar a lo de Powell, recoger un estandarte y llegar al puesto de la Iglesia de la Fraternidad Mayor (CLF) para ver si ya están etiquetados los souvenires?! No es realmente tan pacífico. Ni tan espiritual. La GA no es siempre el medio más propicio para lograr ponerse en contacto con ese lugar tranquilo y amoroso llamado el templo del corazón. Y aun así, aun así, ¿que decimos de la CLF? Decimos "La Iglesia de la Fraternidad Mayor —tu iglesia en casa, dondequiera que estés".

Como probablemente hayan notado ya, hay un viejo abeto Douglas que yace de manera extraña frente al centro de convenciones —en una longitud de unos 25 metros, con un abeto Douglas de US$65,000 dólares, con cedro occidental, abeto oriental, y pequeños abetos Douglas que crecen sobre él. Una ocasión para una pausa. Un árbol desplomado en medio del concreto y el acero de un centro de convenciones, no es cualquier cosa en donde yo vivo, y probablemente tampoco donde tú vives.

La imagen “http://www.artsjournal.com/aestheticgrounds/Dion%20Simpson%20Nurse%20Log.JPG” no puede mostrarse, porque contiene errores.

Desde luego, el sentido de una instalación artística reside en el ojo de quien la contempla, y el abeto Douglas de Buster Simpson no es la excepción. Pero sabemos que de lo que trata no es de conducirnos hacia la valla luminosa, ni hacia la zona de alimentos, ni al salón de plenarias, sino hacia un lugar del espíritu. Durante la lectura antífona de hoy, al citar unas palabras del poeta, pensador, conservacionista y granjero Wendell Berry, de su libro A Timbered Choir: The Sabbath Poems (Un coro de maderas: Los poemas del sabbat), dijimos, "Voy entre los árboles y me siento tranquilo"..."Mis tareas yacen en sus lugares/ donde las dejé, dormidas como ganado". "Todos mis principios se silencian/ alrededor mío cómo círculos en el agua". Al pararse frente a este monumento público en una ciudad grande, no estamos entre árboles para nada, pero se nos ha ofrecido una invitación a estar entre ellos en cualquier caso, que nos recuerda que donde sea que estemos, podemos acceder a la religión, a la paz, al templo del corazón que hemos traído con nosotros mismos. Podemos regresar hasta el hogar de nuestra alma, sin importar ni el concreto, ni las luces del tráfico.

Desde luego, aquí en Portland vincularse con los árboles resulta más fácil. Los responsables de turismo local están prontos a destacar el Parque Forest, "un terreno boscoso denso e intacto, el mayor parque boscoso urbano en los Estados Unidos de América". Desde luego, ha sido tocado —durante miles de años por los pueblos nativos aquí en el Valle Willamette quemaban el suelo del valle al final de cada verano, para eliminar lo que les parecía la amenaza del bosque y así poder sembrar sus alimentos.

Pero para la época en que el ministro unitario Thomas Lamb Eliot llegó, en 1867, el terreno era boscoso y la Ciudad de Portland vivía un crecimiento explosivo. A Eliot no le satisfacía el paisaje urbano de Portland —era insensible, pensaba, comercial, no era un centro moral. La respuesta, según creía, era incorporar la belleza agreste y la grandeza del bosque cercano en la ciudad misma. Pensó que la salud, la moralidad, y la inteligencia de la gente de Portland dependían de la existencia del bosque. Su propuesta no parecía sustentar un caso persuasivo, pero al final, la obstinación de nuestro Revdo. Eliot se tradujo en lo que ahora es el Forest Park. Es como lo que escuhcamos en el himno que cantamos hoy: "Lentamente, despacio regresan/ Al pequeño bosque residual:/ Árboles grandiosos, extendidos y brillantes,/ Apóstoles de la luz viviente". [Wendell Berry, Arboles Grandiosos]

La naturaleza no es una piedra de toque espiritual importante en todas las prácticas religiosas, Pero lo fue para el Revdo. Thomas Lamb Eliot aquí en Portland, y lo es para la mayoría de los unitarios universalistas, dondequiera que nos encontremos. Lo que nos trae de vuelta a la cuestión de la Iglesia de la Fraternidad Mayor (CLF) en cuanto a cómo llevar nuestra religión con nosotros cuando el templo es un recuerdo lejano y el abeto Douglas resulta demasiado grande como para llevarlo con nosotros, ni siquiera en una caja a la medida. Una vez que desembarcamos aquí, en Portland, o que aterrizamos, o que entumecidos nos bajamos del asiento del conductor de un automóvil, ¿de qué manera regresamos a nuestros mejores y más sustentados YO? Podemos tener un hogar espiritual geográfico, pero por el momento, no estamos allí. Estamos en Portland.

Recordé que el Revdo. Patrick O’Neill nos contó aquí una vez una historia del libro del antropólogo Loren Eiseley, The Night Country (El país de la noche), así que lo busqué. Al parecer érase que se era un niñito —Loren Eiseley mismo— con una palita y una cubeta de juguete en la mano, amorosamente plantó un chopo de Virginia sembrándolo con su papá. Era una escena clásica: un pueblito en Nebraska, una casa con valla blanca, y ahí en el patio, un padre y un hijo, que excavaban un hoyo juntos, un hoyo pera un árbol que les ofreciera resguardo en un futuro lejano. Lo que sucedió fue que su permanencia en esa casa fue breve, pero el recuerdo de este árbol no abandonó a Eiseley, sino que volvió a él una y otra vez, se convirtió en uno de esos recuerdos profundos y vivificantes que, en el transcurso de su vida, le proporcionaron una reserva de fortaleza espiritual y paz cuantas veces la necesitó.

Cuando Eiseley se aproximaba al final de su vida, sintió la necesidad de visitar de nuevo el árbol. Así que viajó más de 3 mil 200 kilómetros hasta el lugar en el que todavía estaba su antigua casa familiar con la valla blanca. Y ahí, ahí, en el punto exacto en el que habían plantado el chopo de Virginia hacía tantos años, estaba…nada en absoluto. Nada. Resultó finalmente que el árbol nunca echó raíces. Durante 60 años, Eiseley resguardó la ubicación de un árbol inexistente. Por 60 años, Eiseley supo cómo regresar al hogar de su alma solamente a través de la espiritualidad que llevaba consigo mismo.

Esa es también nuestra tarea. Llamémosla un templo del corazón. Llamémosla el resguardo de un árbol imaginario. Pero sepamos esto: cuando el templo sea destruido y nos encontremos errabundos, cuando el árbol del que habría de depender tu vida nunca echó raíces, cuando has estado viviendo prendido a una maleta por varios días seguidos, la abundancia de nuestra religión siempre está a la mano. ¡La abundancia de nuestra religión! La paz más dulce. Siempre con nosotros. Tu iglesia en casa, dondequiera que estés.

















* SHAKE THESE BONES
Sacude estos huesos
Por Malcolm Dalglish

I’ll show you how I’m feeling, Lord, any day
I’ll shake these bones and shout and sing my life away,
I’ll shake these bones and shout and sing my life away,
It won’t be long before these bones turn to clay.

Te mostraré cómo me siento, Señor, cualquier día
Sacudiré estos huesos y expresaré mi vida a gritos y cantos,
Sacudiré estos huesos y expresaré mi vida a gritos y cantos,
No tardará mucho antes que estos huesos se conviertan en barro.

I’ll tell you what I’m thinking, Lord, anytime,
I’ll tell you lies, I’ll tell you dreams, you won’t mind,
I’ll tell you lies, I’ll tell you dreams,
I know that you won’t mind,
There’s something there that’s out of reach, I will find.

Te diré lo que pienso, Señor, en cualquier momento,
Te diré mentiras, te contaré sueños, no te importará,
Te diré mentiras, te contaré sueños,
Sé que no te importará
Hay algo allá fuera de alcance, lo encontraré

I’ll tell you what I’m seeing, Lord, everywhere,
It may be only a small part of what is there,
It may be only a small part of what is really there,
But I’ll stumble like the blind man, Lord, without fear.

Te diré lo que veo, Señor, en todas partes,
Quizá sea sólo una pequeña parte de lo que hay allá,
Quizá sea sólo una pequeña parte de lo que realmente hay allá,
Pero tropezaré como un ciego, Señor, sin temor.

I’ll tell you what I’m hearing, Lord, all the time,
I’m hearing songs and melodies in my mind,
I’m hearing songs and melodies but when they’re out of mind,
I’ll hear the sweetest peace of all left behind.

Te diré lo que escucho, Señor, todo el tiempo,
Escucho canciones y melodías en mi mente,
Escucho canciones y melodías pero cuando están fuera de quicio,
Escucharé la paz más dulce de cuantas quedan

I’ll show you how I’m living, Lord, every day,
I may not fall down on my knees and start to pray,
I may not fall down on my knees and worship you or pray,
But there’s the reverence in my laughter, Lord, anyway.

Te mostraré cómo vivo, Señor, cada día,
Puede que no caiga de rodillas y empiece a orar,
Puede que no caiga de rodillas para adorarte u orar,
Pero hay reverencia en mi risa, Señor, de todas formas.


Versión MP3 en inglés del sermón

lunes 7 de abril de 2008

Un templo del corazón

Quest/CLF, abril de 2008

Trad (Fco. J. Lagunes Gaitán)

Patrick T. O'NeillHomilía dada en el servicio de adoración anual de la Iglesia de la Fraternidad Mayor (CLF), en la Asamblea General (GA) de la Asociación Unitaria Universalista (UUA), en Portland, Oregon, en 2007, por el Revdo. Dr. Patrick T. O'Neal, Ministro Principal de la Primera Sociedad Congregacional Unitaria en Brooklyn, Nueva York

Para muchos unitarios universalistas que asisten a la Asamblea General (GA) de nuestra denominación religiosa, ésta se trata de uno de los momentos notables del año. Con periodicidad anual, se reúnen en la GA delegados de todos los EUA y participantes de todo el mundo para participar en talleres, servicios de adoración y en sesiones plenarias para todo el grupo de miles de personas, allí se ofrecen informes sobre la situación de varios aspectos de nuestra asociación. Estas sesiones plenarias también incluyen la oportunidad de que los delegados discutan y debatan sobre los Asuntos para Estudio/Acción (de justicia social), con las que las congregaciones UU se involucran en el aprendizaje y participan activamente en diversas cuestiones sociales, y las Acciones de Testimonio Inmediato, en las que el cuerpo de delegados toma una posición sobre asuntos sociales relevantes propuestos por los delegados asistentes a esa GA. La GA de 2007 incluyó también un proceso experimental llamado Open Space Technology, diseñado para ofrecer a todos los participantes de la GA una manera de compartir sus preocupaciones sobre nuestra vida como parte de la comunidad unitaria.

Este mes, con la esperanza de inspirarte a asistir a la GA de junio en Fort Lauderdale, Florida, nos gustaría compartir contigo algunos sermones dados en el servicio de adoración de la CLF en la GA, así como algunas reflexiones de los delegados de la CLF y de la Iglesia de la Fraternidad Juvenil (CYF) sobre sus experiencias en la anterior GA. Puedes encontrar mayor información sobre la GA 2008 en el sitio: UUA.org. Si piensas asistir y ya integras la CLF ponte en contacto con Lorraine sobre la posibilidad de ser uno de los delegados de la CLF.


Realmente es una idea muy hermosa cuando piensas en ella, la CLF. Una iglesia sin muros. Una congregación que no está delimitada por la geografía. Imagínate nomás, ¡una iglesia sin Edificio y sin Comité de Mantenimiento y Mejora de las Instalaciones! ¿Por qué? ¡Es el sueño de todo ministro! Desde luego, ¡la mala noticia es que tampoco tenemos ingresos por renta de nuestras instalaciones para ayudarnos a equilibrar nuestro presupuesto!

Por otra parte, tampoco tenemos ningún techo lleno de goteras que debamos reemplazar.

Es una idea genial. Esta noción de que una congregación puede verdaderamente serlo: un grupo de "gente convocada", con un vínculo y una relación mutua, incluso desde lejos, por medio de un compromiso compartido para mantener el amor común por lo Bueno, lo Verdadero, y lo Bello, como se expresa en nuestra herencia unitaria universalista. Esta noción radical de que dondequiera que vivamos, a donde sea que vayamos, llevamos esta congregación con nosotros en nuestros corazones, por medio de cómo elegimos vivir en el mundo, por medio de los valores que elegimos representar y asumir como guías.

Teológica e históricamente, sabemos que la idea tiene precedentes importantes —que se remontan a hace algunos milenios, en realidad. En la historia judía, las leyendas del Talmud cuentan el relato de cómo se estableció el sitio del gran Templo de Jerusalén.

"En un tiempo anterior al tiempo", cuenta el relato, "cuando el mundo era joven, dos hermanos compartían un campo y un molino, cada noche se dividían en partes iguales el grano que habían recogido juntos. Uno de los hermanos vivía solo, el otro tenía una familia grande. Un día el hermano solo pensó para sí mismo, 'Realmente no es justo que dividamos el grano en partes iguales. Yo no debo ver sino por mí, pero mi hermano tiene hijos que alimentar'. Así que cada noche llevaba en secreto algo de su grano al granero de su hermano.

Pero el hermano casado se dijo un día, 'Realmente no es justo que dividamos el grano en partes iguales —puesto que yo tengo hijos que verán por mí en mi vejez, y mi hermano no tiene ninguno'. Así que comenzó cada noche a llevar algo de su grano al granero de su hermano.

Entonces, una noche, ambos se encontraron a medio camino entre sus casas. Repentinamente se dieron cuenta de lo que había estado sucediendo y se abrazaron amorosamente. La leyenda dice que Dios fue testigo de su reunión y dijo, 'Este es un lugar santo, y aquí es donde mi Templo ha de construirse'. Y así fue que se construyó el primer Templo de Jerusalén. Pues Dios sabe dónde se encuentran los seres humanos y se descubren amorosamente".

La implicación de la leyenda es clara, no importa la teología: el amor es el único fundamento seguro sobre el que cualquier templo merecedor de ese nombre debe construirse. Ningún otro fundamento es suficientemente fuerte para sostener una casa de fe.

El gran Templo de Salomón en Jerusalén fue literalmente el centro de la fe y la cultura para el floreciente pueblo judío. Contenía en su Sancta Sanctorum ('lugar santísimo') el Arca de la Alianza, el símbolo central de la alianza de YHVH. Ese templo físico fue el centro indispensable de Jerusalén.

Nosotros los modernos que vivimos a más de 2 milenios de distancia de esa época, apenas podemos imaginar lo que pudo haber significado para el pueblo judío la destrucción del gran Templo de Salomón por las tropas caldeas (586 AEC), y muchos judíos fueron conducidos cautivos a un largo exilio en Babilonia.

Hasta el momento de esa devastadora experiencia, la predicación de la religión judía dependía físicamente del gran templo que era literalmente su más egregio altar. Con la destrucción de su templo, el judaísmo mismo habría perecido como religión, con la excepción de una grandiosa noción religiosa que los judíos nunca olvidaron luego de esa experiencia. Aprendieron cómo llevar su gran templo con ellos en sus corazones.

Merced a este aprendizaje, la fe judía sobrevivió a la cautividad en Babilonia. Sobrevivió para reconstruir físicamente el Templo en Jerusalén. Y con la destrucción del Templo siglos después por las tropas romanas, la fe judía sobrevivió de nuevo en los corazones de su pueblo (70 EC). Y ha sobrevivido a la Gran Diáspora otros 2 mil años más allá. Sobrevivió a siglos de persecución, incluso de genocidio, y ante cada forma de destrucción que el pueblo encontró en su camino, porque, verás, el Templo llevado en el corazón —la fe construida sobre el seguro fundamento del amor— no está sujeta a la cautividad y a la destrucción, ni por todos los ejércitos de la tierra.

Se me ocurre que los miembros de la Iglesia de la Fraternidad Mayor (CLF), han compartido este mismo entendimiento del Templo del Corazón desde su fundación, y este es su secreto. Si los unitarios universalistas en general son los "constructores libres" en el campo de la religión organizada, entonces la congregación de la Iglesia de la Fraternidad Mayor (CLF), seguramente será "la más libre". ¡Ustedes ni siquiera tiene una sede física! Ustedes se encuentran desde Pennsauken, Nueva Jersey, hasta Pago Pago en la Samoa Americana. Ya eran una congregación 'virtual' antes de que se inventara la palabra. Y lo han sido bellamente por muchos años. A través de sus publicaciones, sus contactos en línea, sus ministros y educadores religiosos, su apoyo anual, su generosidad, y su visión y su alcance, han llevado individual y comunitariamente esta lucecita del unitarismo hacia los lugares más lejanos y aislados de nuestro país, nuestra cultura y del mundo entero.

Esto no significa que su inusual forma de congregarse una vez al año en la festividad trashumante de la GA no tenga su dificultad. Aquellos de nosotros lo suficientemente afortunados para vivir cerca y asistir regularmente a una congregación UU local pueden recordar fácilmente a los recién llegados, como lo hago yo cada semana, que "si han asistido por un cierto tiempo y se sienten espiritualmente como en su casa en este lugar, están invitados a hacer oficial aquí su membresía". Bueno, permítanme extender la misma invitación de bienvenida a todos ustedes y a sus familiares y amigos dispersos a los cuatro vientos, quienes puede que no tengan la oportunidad de escuchar esta invitación frecuentemente.

Si has estado en la lista de envíos de correo electrónico de la CLF por cierto tiempo, si visitas regularmente el sitio web de la CLF, si esperas con interés cada mes la publicación del siguiente número de la revista Quest con sus sermones invitados, sus ensayos sobre filosofía UU, las joyitas que encontramos en las breves columnas de la ministra Jane Rzepka, o en las lecciones de educación religiosa de la ministra Lynn Ungar —si te encuentras espiritual e intelectualmente "en casa" aquí en estas ideas unitarias universalistas, en casa aquí con esta fe expansiva, en casa aquí con estos camaradas y compañeros de peregrinaje— si sientes que tu corazón está "en casa" aquí en estos Principios y Propósitos —si nunca imaginaste que encontrarías una congregación acorde al Templo que siempre has llevado en tu corazón— bueno, ¡bienvenid@ seas! Recuerda lo que el poeta Robert Frost (1864-1963) dijo sobre el hogar —que es el lugar en el que, cuando debes ir ahí, han de acogerte. ¡Benvenid@ al hogar de la Iglesia de la Fraternidad Mayor (CLF)!

¡Qué idea tan genial! ¡Muy bien por la CLF! ¡Sigue resplandeciendo, haces que nos enorgullezcamos de ser UU de corazón!

Versión MP3 en inglés



Reflexión de Maya Angelou


Anhelo, como todo ser humano, sentirme en casa
dondequiera que me encuentre.

Maya Angelou



lunes 3 de marzo de 2008

Irrumpe la Pascua

Quest/CLF, marzo de 2008

Trad (Fco. J. Lagunes Gaitán)

People EmbracingPor Kathelen Rolenz, coministra, Iglesia Unitaria Universalista de la Orilla Oeste, Rocky River, Ohio

En algún lugar alrededor del mundo,
irrumpe la Pascua.
No la Pascua que concebimos,
con los brazos alzados y ecos de "Él ha resucitado" entre las barrancas,
sino una mucho más silenciosa y menos dramática Pascua.

En algún lugar del mundo —tal vez no éste, sino algún día próximo,
una mujer y un hombre se levantan de sus lechos,
se tallan el sueño de los ojos,
y encuentran que sus hijos ya están despiertos y
y se preparan para sus oraciones matutinas.
No ha habido disparos, ni guerra contra las drogas, ni gritos, ni alaridos ni chillidos lastimeros,
sólo la noche callada y la paz del silencio alrededor ella.

Y en algún lugar del mundo, quizás no está mañana, pero pronto, muy pronto,
un soldado empaca su maleta cilíndrica de lona,
vacía sus cargadores,
y ahora se cambia a ropa de civil,
y regresa a casa, puesto que la paz ha sido establecida tiempo atrás,
y ya no hay necesidad de su presencia.

Y en algún lugar del mundo, el amanecer de la Pascua irrumpe en la tierra,
no sólo este día, sino todos los días,
y el pulso familiar en nuestras venas late a "paz, paz, paz".


Versión MP3 en inglés

sábado 1 de marzo de 2008

Una Pascua de equilibrio (Educación Religiosa para la Vida)

Quest/CLF, marzo de 2008

Trad (Fco. J. Lagunes Gaitán)

Lynn UngarPor Lynn Ungar, ministra de aprendizaje a lo largo de la vida, Iglesia de la Fraternidad Mayor (CLF)

Entre el 21 y 22 de marzo se da el equinoccio de primavera, uno de los 2 puntos en el año en los que la duración del día y la noche son iguales (el otro es el equinoccio otoñal, entre el 22 y el 23 de septiembre —a menos, desde luego, que estés en el hemisferio sur, en cuyo caso estarás cerca del equinoccio de otoño actualmente y el equinoccio de primavera será en septiembre). Debido a la inclinación del eje de rotación de la tierra con respecto a su órbita alrededor del sol, durante el invierno la duración de los días es más corta, por lo que el día más corto del año es alrededor del 21 de diciembre (en el Hemisferio Norte). Luego, muy gradualmente, la duración de los días comienza a alargarse, hasta el equinoccio, en el que hay un breve punto de equilibrio y la duración de la luz y la obscuridad son iguales, antes de que las horas luminosas del día se prolonguen poco a poco y la primavera de paso al verano.

En algunas tradiciones paganas este momento de igual luz y obscuridad, que marca el inicio de la primavera, es una festividad llamada Ostara, por el nombre de una diosa germánica de la fertilidad y el crecimiento. El nombre de esa festividad puede sonar bastante familiar a los anglófonos [Eostara]…el nombre de la festividad de la Pascua en inglés [Easter] no solamente proviene de Ostara, sino que ambas festividades tienen en común muchos de sus contenidos tradicionales.

Por ejemplo, pintar 'huevos de Pascua' es una tradición muy anterior a la Pascua. Podrías querer celebrar Ostara pintando algunos huevos. Sin embargo, es posible que no quieras ocuparte demasiado de cuán bonitos se ven tus huevos pintados, debido a que lo sigue es una sugerencia para realizar un ritual del equinoccio de primavera para realizarlo con estos huevos.

Para hacer el ritual, cada participante debe tener un huevo especial que haya pintado, y un plato o una servilleta.

Easter EggsDado que este es uno de los 2 momentos del año en que la luz y la obscuridad son iguales, cuando el día y la noche están en equilibrio, tiene sentido pensar que el equinoccio es un momento para buscar y honrar el equilibrio. ¿Cómo se sentiría que tu vida estuviera desequilibrada? Piensa un momento en silencio lo que se siente cuando tu vida está equilibrada —cuando tus relaciones con tus amigos y tu familia se sienten bien, cuando tus obligaciones y tareas domésticas se sienten bajo control, cuando tienes tiempo de hacer lo que disfrutas, cuando sientes que te gustaría entender todo lo que se supone que aprendas en la escuela. Cuando pienses que ya has captado este sentimiento interior, párate y trata de mantenerte en equilibrio sobre un solo pie. Siente tu punto de equilibrio. Pon atención al sentimiento de equilibrio, de manera que puedas volver a encontrarlo cunado lo necesites. Si gustas, dilo fuerte y claro o solamente para ti: "Encontraré mi equilibrio al avanzar en el año".

El equinoccio de primavera es también un momento para honrar al crecimiento. No sólo pongamos atención a flores que las plantas echan, o a los bebés animales que pueden nacer, también podemos poner atención a las cosas nuevas que suceden en nuestras propias vidas. Levanta el huevo pintado especial que trajiste. Es hermoso, cubierto con los colores que escogiste para él. Piensa en tu vida, y en lo que se siente nuevo, o en alguna cosa nueva que desearías que sucediera en ella. Podría ser una nueva habilidad, como andar en patineta, o podría ser una nueva amistad o una capacidad como la paciencia o la valentía, o cualquier cosa de la que te gustaría tener más en tu vida. Imagina que el huevo lleva en su interior cualquier cosa nueva que esperas que se vuelva real, o se haga más presente en tu vida. Imagina que el cascarón del huevo es todo aquello que podría impedir que tus cosas nuevas se realicen. Podrían ser las circunstancias que te bloquean, o podrían ser tus actitudes y temores que se interponen para que suceda lo que deseas. Suavemente rompe tu huevo y quítale el cascarón.

En un huevo que se convierte en un pollito, la yema es la parte que se transforma en el pollito, mientras que la clara está allí para nutrir el desarrollo del embrión (que todavía no es un pollito). Piensa en lo que quieres cultivar en tu vida, quítale la clara. La clara es todo lo que ayuda a que las nuevas cosas se desarrollen. Podrían ser tus propios esfuerzos, o la ayuda de otros, o un cambio de actitud o cualquier cosa que te ayude a hacer realidad tu visión de lo que quieres. Come la clara del huevo (o por lo menos una fracción de ella, especialmente si no te enloquece el sabor de los huevos cocidos) e imagina que haces tuya cualquier cosa que necesites para alimentar tu visión y ayudarla a desarrollarse. Ahora ves la yema, el centro. Imagina que eres tú, tu poder, tu sueño. Come toda o parte de la yema, e imagina que con ello haces real tu visión dentro de ti.

PlantingSi quieres, puedes también hacer un dibujo de la cosa que esperas cultivar en tu vida y ponerlo en tu pared, o en el refrigerador, para recordarte aquello por lo que trabajas y cuyo cumplimiento esperas. O escribe o dibuja tu cosa nueva en un pedacito de papel, y encuentra un lugar en el jardín para plantarlo, como si se tratara de una semilla que quieres cultivar.

¡Conforme el sol se hace más caliente y los días se alargan, puede que encuentres que aquello dentro de ti —un talento, una habilidad, un deseo— también creció!

Así como las plantas crecen mejor con un equilibrio entre sol y lluvia, así también la gente se desarrolla mejor con un equilibrio entre descanso y acción, que este equinoccio de primavera sea un momento en tu vida, tanto para el equilibrio, como para el crecimiento.

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viernes 29 de febrero de 2008

Tres anhelos universales (De Tu Ministra de la CLF)

Quest/CLF, marzo de 2008

Trad (Fco. J. Lagunes Gaitán)

Por Jane Rzepka, ministra principal, Iglesia de la Fraternidad Mayor (CLF)

Jane RzepkaTarde o temprano, puesto que somos humanos, nuestras almas y espíritus experimentan el dolor. A veces el dolor se decanta como anhelo; a veces, bien abajo de nuestra vivencia cotidiana, sólo sentimos los indicios de un suave anhelo, pero aun así, en alguna parte interior, con el tiempo, sentimos el dolor de la gente en todas partes.

Se supone que la religión está para ayudar con esto. Ciertamente, resulta fácil para la religión llegar apresuradamente rebosante de celebraciones, ¿pero acaso no puede reconocer los momentos difíciles? Quiero mencionar tres de estos anhelos universales:

El primero, según me parece, es que hay una parte de cada uno de nosotros que quiere recibir cuidados y atenciones, saber que se nos brindarán. Me refiero a la seguridad en su dimensión más básica. Valoraríamos positivamente saber con seguridad, por ejemplo, que nunca hemos de padecer hambre, incluso si llegamos a estar muy viejos, muy enfermos o muy desafortunados. Y si vamos más allá del dolor, hasta saber que estaremos bien, ponemos al descubierto nuestro interés por la gente que amamos, y la gente del pasado, del presente y del futuro que no tiene y nunca ha de tener ni una fracción de lo que necesita.

En segundo lugar, nadie de nosotros está feliz consigo mismo todo el tiempo. Y la otra gente tampoco está siempre feliz con nosotros. Así son las cosas. Para todos y cada uno. Cuán agradable sería que una presencia cósmica —o incluso una persona de confianza— nos tranquilizara cada noche al irnos a dormir y nos dijera que pese a que le dimos la espalda a alguien que amamos, o aunque hayamos criado niños que nos decepcionaron, incluso si traicionamos terriblemente a alguien, o aunque no tengamos la posibilidad de cumplir lo que prometimos —y a pesar de todo ello— ¿no sería genial que nos aseguraran que somos perdonados y amados? Y de la misma manera, ¿no sería maravilloso si cuando alguien nos desatiende o nos decepciona, nos lastima, o no cumple con nuestras expectativas pudiéramos encontrar una forma de seguir adelante? Un segundo anhelo común es ser capaces de perdonar y ser perdonados.

Una tercera clase de dolor es el miedo a derrumbarse frente a las tribulaciones de la vida. No tenemos ninguna idea de lo que nos espera adelante. Vemos la tragedia descabellada y la ambigüedad moral que nos rodea. Si el desastre (o el siguiente desastre) o la tentación se presentaran en nuestro camino, ¿podríamos resistirlos? ¿Tendremos lo que se necesita para afrontar la crisis con fortaleza de carácter, valor y gracia?

El hecho es que nunca estamos verdaderamente seguros en la vida. Ni nosotros ni la gente que nos rodea estaremos a la altura de nuestras expectativas, y la vida puede requerir de nosotros que afrontemos más de lo que creemos que podemos soportar. Tristemente, así son las cosas. Y es una noticia vieja, muy vieja.

Holding CandleLa plegaria conocida como el Padre Nuestro, o la plegaria de Jesús, hace tres peticiones: de pan, de perdón y de fuerza, los tres anhelos intemporales arriba mencionados. "Danos hoy nuestro pan de cada día; perdona nuestras ofensas, como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden; no nos dejes caer en la tentación, y líbranos del mal." [En una versión literal: "Nuestro pan del mañana dánoslo hoy. Y perdónanos nuestras deudas, que también nosotros perdonamos a nuestros deudores. Y no nos dejes ceder a la tentación, sino líbranos de lo malo." N del T] Resulta que al paso de las eras, los humanos nos hemos ocupado de ser humanos en comunidad, y vaya que merece la pena contemplar esto con detalle: los sentimientos expresados en esta sección del Padre Nuestro son compartidos en alguna medida por todos nosotros hoy.

Sin duda, los unitarios universalistas tienen una amplia variedad de respuestas a toda la plegaria del Padre Nuestro. Para algunos, se trata de un recurso espiritual central. Otros podrán estar en desacuerdo con las palabras que usa, pero aman su sonido. Otros objetaran las imágenes exclusivamente masculinas que se incluyen en la mayoría de las traducciones, mientras que para otros estas palabras están asociadas a recuerdos miserables de una infancia en la que tenían que recitar esas palabras, y aun otros encuentran que esta plegaria no tiene ningún significado para ellos. En mi caso, no me crié en el conocimiento de esta plegaria, y pese a que personalmente no puedo imaginarme abrazando completamente una plegaria que inicia con imágenes antropomórficas semejantes y con un enfoque pasivo hacia la vida, valoro positivamente la vinculación que siento con un pueblo antiguo que sentía la necesidad de pan, de perdón y de fortaleza.

Hasta donde sabemos, Jesús creyó en la oración espontánea desde el corazón. Él no habría reconocido la evolución litúrgica y la traducción que resultó en "Padre nuestro, que estás en el cielo" [Versión literal: Padre nuestro del cielo], y en, "Tuyo es el reino, el poder y la gloria por siempre Señor" [Versión literal: Tuyo es el Reinado, tuyo el poder y la Gloria, Eternamente.]. Pero probablemente habría reconocido las necesidades humanas detrás del cuerpo de la plegaria.

Este mes los cristianos reconocen la Pascua (la Semana Mayor): el Viernes Santo y el Domingo de Resurrección , y en el espacio de tres días reconocen el peor y el mejor de los momentos. He aquí una religión que realmente incluye el ámbito amplio de la experiencia humana. ¿No es ese acaso el trabajo de la religión?

Los unitarios universalistas tienen mucha libertad en cuanto a la expresión religiosa, y la época de la Pascua no es la excepción. Reconocer los momentos difíciles y los gloriosos, sea a través de imágenes de la muerte del otoño y de la nueva vida en primavera, la luz que mengua después del solsticio de verano, o la muerte y regreso a la vida de Jesús es una tarea para todos nosotros. Y es hora de realizarla.


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jueves 28 de febrero de 2008

Perfil de miembros de la CLF: Sue Burke y Jerry Finn

Quest/CLF, marzo de 2008

Trad (Fco. J. Lagunes Gaitán)

Por Dan Kane, ministro asistente de la Iglesia de la Fraternidad Mayor (CLF)

Sue Burke and Jerry FinnSue Burke y Jerry Finn

"La mayoría de la gente aquí en España no puede entender para nada el unitarismo universalista", dice Sue Burke, "aunque pienso que también es difícil para la mayoría de la gente en los Estados Unidos".

Sue nació y se crió en Milwaukee, Wisconsin, en una familia no-religiosa, pero a mediados de sus veintitantos sintió la necesidad de una espiritualidad organizada en su vida. Luego de alguna investigación, descubrió el unitarismo universalista. Muy pronto se unió a la Primera Sociedad Unitaria de Milwaukee, en la que llegó a servir en la mesa directiva.

Su esposo, Jerry Finn, también de Milwaukee, tuvo una crianza católica que posteriormente rechazó. Llegó a ser UU al casarse con Sue in 1992. Incluso antes de casarse, querían vivir en el extranjero para tener la experiencia de vivir otra cultura. La única lengua extranjera que hablaban era el español, así que aprovecharon la oportunidad de mudarse a Madrid en 1999, pese a que nunca antes habían estado en España. Primero se unieron a la Iglesia de la Fraternidad Mayor (CLF), dado que no había iglesia UU disponible en Madrid.

Algunas cosas no cambiaron con el traslado. Él aun trabaja en computación y ella como escritora (puedes leer algo de su trabajo en: www.sue.burke.name). Pero les quedaba mucho por aprender en cuanto a la vida en España, como una programación diferente de las actividades diarias, comida diferente, vivir sin auto, y asimilar un idioma extranjero. Con el paso de los años, las diferencias culturales se han vuelto más claras.

"La gente es muy católica aquí", dice Jerry, "incluso los ateos. Su historia religiosa permea cada aspecto de su cultura, incluso de su lenguaje. Si dices que no te sientes muy católico hoy, quiere decir que no te sientes del todo sano. La mayoría de la gente no puede imaginar una iglesia sin un ser sobrenatural y una teología establecida que haga una separación tajante entre 'nosotros' y 'ellos'".

Sue y otros UU de los Estados Unidos se organizaron junto con algunos españoles en Madrid para formar la Asociación UU de Madrid (AUUM) que ofrece servicios mensuales, aunque el crecimiento ha sido lento. "Luego de siglos de vivir una creencia religiosa impuesta obligatoriamente desde el estado, la gente quiere libertad religiosa", dice Sue, "pero eso no significa que quieran cambiar su religión —simplemente quieren tener la posibilidad de escoger libremente no cambiar".

"Eso está bien", dice Sue. Ella y Jerry vinieron a aprender sobre España, no a juzgar. Y esto es lo que le gusta a ella de ser UU, en cierta forma. "No hay una teología establecida, ni un 'ustedes' y 'nosotros', así que puedo aprender de otras creencias sin tener que juzgarlas como 'verdaderas' o 'falsas'", dice ella. "Soy atea, pero para mí se trata de una cuestión de fe. No puedo probar que mi creencia sea la verdad, pero no siento que deba hacerlo, y los católicos no tienen que probarme nada tampoco, puesto que como UU he aprendido que las fes diferentes pueden coexistir, y que cada una se beneficia por la presencia de la otra".

Con todo, se siente cierta soledad al estar lejos de una congregación UU activa grande. Ella participa en varios grupos de Internet de la Iglesia de la Fraternidad Mayor (CLF). "Creo que la fe debe ser una práctica diaria, y valoro contar con una poca de fe diariamente en mi buzón electrónico".

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miércoles 27 de febrero de 2008

Reflexiones sobre la pacificación como disciplina espiritual

Quest/CLF, marzo de 2008

Trad (Fco. J. Lagunes Gaitán)

James Ishmael FordPor James Ishmael Ford, sensei Zen y ministro, Primera Sociedad Unitaria en Newton, Massachusetts.

Puede que ya sepas que tenemos una convención anual de congregaciones unitarias universalistas, llamada la Asamblea General. Sirve para una variedad de funciones, pero una es destacar un tema importante a discutir, para invitar a reflexionar a nuestras diversas congregaciones y tal vez a emprender algún curso de acción. A veces esto toma la forma de una declaración de conciencia. Y a veces toma la forma de un plan de estudio / acción, en el que la discusión del asunto se apoye, con informes, guías de estudio, y recursos similares. Los resultados se publican y frecuentemente se envían a otros actores relevantes fuera de nuestra denominación, incluso a gobiernos y líderes gubernamentales. Pese a que somos una comunidad fieramente no basada en credos, resistente a subscribir cualquier autodefinición, al considerar aquello en lo que ponemos nuestra atención, creo que uno puede ver algo sobre quiénes y qué somos, así como qué aspiramos a ser. Por ejemplo, nuestra primera declaración pública que llamaba a detener la persecución de las personas homosexuales data de 1970. Entre las comunidades religiosas sólo nos precedieron en esta cuestión de justicia social los cuáqueros. A lo largo de los años hemos reflexionado y tomado acción sobre los derechos de las mujeres, la libertad religiosa, los derechos de la juventud, la justicia penal, la ecología, y, una y otra vez, sobre asuntos relacionado con los conflictos internacionales y la guerra.

Ahora la cuestión que se ha puesto a nuestra consideración se presenta bajo el encabezado general de la "pacificación". El proceso de estudio / acción nos invita a reflexionar sobre cómo podemos elegir involucrarnos en asuntos de la guerra y la paz, para considerar cuáles podrían ser nuestras teologías (esta es una palabra en plural, desde luego), y si habremos de emitir una declaración colectiva sobre la guerra y la paz. Somos invitados a considerar un cierto número de asuntos, incluso si es que habría o podría haber una teoría en la tradición UU en cuanto a qué, si es que algo, constituiría una guerra 'justa' o 'necesaria', o si debiéramos hacer una declaración contra cualquier forma de violencia, convertirnos efectivamente en una iglesia de paz, sumándonos a las iglesias de los Amigos, los Menonitas, los Anabautistas y otras semejantes.

Aunque me parece seguro asumir que todos estamos en favor de la paz, las realidades de la pacificación —y las situaciones que nos convocan a hacer la paz— casi nunca son simples. Sugiero que con frecuencia somos conducidos por urgencias que escasamente discernimos dentro de nosotros —apetitos, temores y deseos. Somos como el Príncipe Árjuna, héroe del clásico hindú, el Bhagavad-Gītā, quien al seguir su divino destino, llevó el cumplimiento del deber lisa y llanamente hacia una devastadora guerra fratricida. Es una historia en la que he pensado mucho a lo largo de un gran trecho de mi vida. El Gītā trata de muchas cosas, algunas muy importantes para mí, pero una es una historia de violencia inevitable. Aceptar este relato implica asumir que la violencia es el núcleo de nuestra condición humana.

Al pensar sobre la violencia y cómo tratar sobre ella, vienen a mi memoria dos incidentes particulares en mi vida. El primero me sucedió cuando tenía unos 11 ó 12 años. Un abusón golpeaba a mi hermano y le golpeaba brutalmente la cabeza en el suelo. Corrí hacia ellos, así al chico, lo jalé y le propiné un golpe en la cara con toda la fuerza de que era capaz. Le salía sangre de la nariz a borbotones, se alejó mientras lloraba y sangrabas profusamente. Yo me regocijé. Sentí que había cumplido mi deber con mi hermano; una sensación de poder corrió por mis venas, como el vértigo de una droga cuando llega al torrente sanguíneo.

El segundo sucedió años después; tenía poco más de 20 años y me quedaba con mi hermano en la casa de mi madre. Apenas acababa de dejar el monasterio budista y mi pelo rapado apenas asomaba de nuevo. Un día por la tarde, mi madre regresaba del trabajo, llena de sangre. La acababan de atracar y la golpearon violentamente cuando trató de resistirse a entregar su bolso, que, como sucede frecuentemente con la gente más pobre, contenía todo el dinero que ella tenía. Mi hermano estaba fascinado con las armas de fuego. Así que tomamos una pistola y un rifle de su colección caminamos por una calle de Oakland mientras obscurecía. De verdad queríamos encontrar a ese tipo.

Por fortuna, no encontramos a nadie parecido a quien agredió a mi madre. Bien podríamos haberlo matado. Podríamos haberlo matado, o ciertamente herirlo terriblemente. Tan sólo unas semanas fuera de las paredes del monasterio y todo lo que podía sentir era una ira roja sangre que estrechaba mi enfoque con un cegador deseo de venganza. Ahí estaba, enganchado, como un pez que se había tragado la carnada.

Un diluvio de pensamientos y sentimientos siguió al considerar estas cosas. Mencionaré 3. La primera, es que los seres humanos son violentos y siempre capaces de cosas terribles. Al menos yo lo soy. Nuestros ojos dirigidos hacia delante y los dientes incisivos en nuestras bocas son señales de predadores. Hasta cierto punto, la biología es destino. La segunda, tan peligrosa como es, es que pienso que tenemos un derecho, al menos una necesidad profunda, de autodefendernos. Yo mataría por proteger a mi madre, a mi esposa o a mi tía. Pero, también, y es mi tercera idea: la violencia es un monstruo que devora a sus hijos. Para cuadrar la metáfora, diría se trata de una espada que, siempre que sea posible, será mejor que siga envainada.

Encuentro, en ese conocimiento de mí mismo, una cosa más. Para los humanos, la biología no es completamente destino. No tengo que actuar necesariamente de una sola forma. No es fácil. Simplemente tratar de comer menos y de perder algo que peso, sé que es difícil cambiar un hábito de toda la vida; pero puedo hacerlo. No tengo que seguir a Árjuna por esa abierta y terrible guerra. Mi biología, nuestra biología humana, nos da alguna libertad —una capacidad, si ponemos atención, para decir sí o no, para actuar o para abstenerse de actuar. Somos el animal que puede escoger.

Dicho esto, hay cosas que suceden y que debemos responder. ¿Había otra manera de afrontar a al abusón que golpeaba a mi hermano? Ciertamente, ¿pero justo en ese momento, con los puños agitados, la cabeza de mi hermano que rebotaba en la acera y sin adultos alrededor que pudieran intervenir? Y aquella otra situación en que nunca debimos habernos visto envueltos yo y mi hermano al caminar armados por esa calle de Oakland. Eso fue una locura. Y abre preguntas reales sobre las responsabilidades comunitarias. Ese era un vecindario pobre que se hundía en la desesperación. Mi madre no era la única persona que había sido objeto de asaltos o cosas peores. Pero no había testigos oficiales, tanto para esos ataques, como para mí y mi hermano yendo armados por la calle.

Aunque he hablado sobre mi vida personal, pienso que todo lo que he dicho hasta ahora también puede extenderse a nuestras vidas en común, a la manera en que interaccionamos los unos con los otros, a cómo vivimos como ciudadanos de esta nación, a cómo somos parte de la familia humana, desde luego, y de la familia de la vida misma. Justo ahora pienso principalmente en aquellos de nosotros en los EUA como nación. Como gente que no estamos destinados irremisiblemente a actuar de una u otra forma. Tenemos fuertes inclinaciones —a veces podría sentirse como si estuvieran instaladas materialmente en nuestro ser. Pero en la medida en que podemos elegir nuestras acciones como individuos, así como en el caso de las naciones, la historia no esta necesariamente avocada a ser el destino. Al involucrarse concientemente, al escoger una o la otra, algunas puertas se cierran, otras puertas se abren y las vidas cambian.

La consecuencia es que no hay un remedio simple para el sufrimiento que afrontamos en el mundo. Nuestros problemas tienen 10 mil causas y, por lo tanto, hemos de buscar muchos remedios. Hay un método para mirar honestamente dentro de nuestros propios corazones con el que es necesario empezar. "Que haya paz en la tierra, y que empiece conmigo", no es un eslogan vacío. Sin embargo, el mundo es dinámico, y las situaciones específicas claman por respuestas únicas. Así que, en cuanto a la cuestión de la paz y la guerra, sugiero que puede haber un lugar para la perspectiva de la guerra justa.

Nuestros hermanos y hermanas católicos han pensado mucho sobre esto y han obtenido algunas reglas que tienen sentido para mí. La guerra debe ser sólo un último recurso. Debe tener un propósito específico y justo, y sólo debe emprenderse si hay una posibilidad razonable de éxito. Debe quedar de manifiesto que es muy probable que nos lleve a una situación mejor que la que habría sin guerra; la violencia ha de ser necesariamente proporcional; y deben hacerse todos los esfuerzos para evitar dañar a quienes no sean combatientes.

Estos criterios no abrirían la puerta con mucha frecuencia a la guerra; la espada sería sólo excepcionalmente sacada de su vaina. Me parece que el mayor peligro aquí es la asombrosa capacidad que tenemos los humanos para justificar lo que queramos hacer. Pienso en mí mismo y en mi hermano al caminar por las calles mientras blandíamos un rifle y una pistola. Nuestra capacidad para el autoengaño es increíble. La alta retórica ha justificado muchos actos malvados a lo largo de los años. Y, desde luego, está ese irritante principio de las consecuencias inesperadas. Dejas que salga la espada, y no sabes, no puedes saber, a quién cortará. Sin embargo, y con estas graves advertencias, me impresiona el pensamiento católico sobre la guerra justa, y creo que si consideramos honestamente quiénes somos y quiénes queremos ser, necesitamos considerar seria y racionalmente que la violencia proporcional al servicio de la justicia es defendible.

Aunque, por otra parte, también estoy profundamente impresionado por los principios de la no-violencia de Mohandas Gandhi. Si la biología no es necesariamente destino, entonces ¿cuáles son las mejores esperanzas de nuestra vida? ¿A qué debemos realmente aspirar? Pace e Bene, un grupo de paz interreligioso, resume prístinamente los principios de Gandhi de maneras que se empatan, en su mayor parte, con las sensibilidades UU.

Este camino abre una alternativa que no significa que no habrá violencia, y que reconoce que podría haber ocasiones en las que la violencia podría ser la única respuesta. No obstante, se trata de un llamado a la disciplina espiritual que puede alterar nuestros propios corazones, los suyos y el mío, si lo emprendiéramos como la promesa de nuestras vidas. Es el camino de la sanación, el camino de la pacificación, de los hacedores de paz. Helo aquí —8 lineamientos para la transformación:

Primero: necesitamos reconocer que toda la vida es una. El principio de la sabiduría es hacerse cargo del terrible hecho de que todos estamos vinculados, no como un ideal difuso, sino como nuestra más íntima verdad. Segundo: tenemos que ver que todos tenemos algún acceso a la verdad, y de que todos estamos también, en uno u otro grado, engañados. Tercero: somos más de lo que hacemos. Cuarto: lo que hacemos y nuestros medios deben ser consistentes con nuestros objetivos. Quinto: necesitamos celebrar, tanto nuestras diferencias, como nuestras similitudes. Sexto: somos más sabios cuando evitamos pensar por oposiciones, tales como 'nosotros' contra 'ellos'. Séptimo: de nuestra investigación de lo que significa la unidad, descubrimos un deseo por el bienestar de todos. Y octavo: debemos recordar que siempre la jornada no-violenta, el camino de la pacificación, es un proceso, una vía de transformación, un movimiento desde el miedo hacia el amor.

¿Acaso no es esto parte de nuestro pacto unitario universalista: estar los unos con los otros, permitirnos cambiar y ser cambiados por los otros, y que incluso nuestra presencia puede cambiar al otro?

¿No es maravilloso, aunque algo intimidante?

¿No es aquello para lo que estamos llamados?

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martes 26 de febrero de 2008

Quienes creemos

Quest/CLF, marzo de 2008

Trad (Fco. J. Lagunes Gaitán)

Alicia Roxanne FordePor Alicia Roxanne Forde, ministra de la Congregación Unitaria Universalista Namaqua, Loveland, Colorado.

Luego de la muerte de Jesús, de acuerdo al Evangelio de Marcos (16.1-8), la siguiente parte de la historia de la Pascua prosigue así:

Pasado el sabbat, María Magdalena, María la madre de Santiago, y Salomé, compraron perfumes para perfumar el cuerpo de Jesús. Y el primer día de la semana, fueron al sepulcro muy temprano, apenas salido el sol, diciéndose unas a otras:

—¿Quién nos quitará la piedra de la entrada del sepulcro?

Pero, al mirar, vieron que la piedra ya no estaba en su lugar. Esta piedra era muy grande. Cuando entraron en el sepulcro vieron, sentado al lado derecho, a un joven vestido con una larga ropa blanca. Las mujeres se asustaron, pero él les dijo:

—No se asusten. Ustedes buscan a Jesús de Nazaret, el que fue crucificado. Ha resucitado; no está aquí. Miren el lugar donde lo pusieron. Vayan y digan a sus discípulos, y a Pedro: 'Él va a Galilea para reunirlos de nuevo; allí lo verán, tal como les dijo.'

Entonces las mujeres salieron huyendo del sepulcro, pues estaban temblando, asustadas. Y no dijeron nada a nadie, porque tenían miedo.

Imagina su sorpresa...
Quién quitará la piedra por nosotras...
¿Puedes verlo?
María Magdalena, María la madre de Santiago
y Salomé con perfumes para su cuerpo.
Un cuerpo una vez vibrante de vida, una vez lleno
de pasión por una clase radical de justicia,
que enseñó la promesa del Reinado aquí en la tierra.
¿Qué pensarían?
¿Creerían que él estaría todavía allí,
luego de tres días y tres noches?
¿Acaso yacería quietamente, sin aliento…sin pasión?

Quién quitará la piedra por nosotras...

¿Qué creyeron ellas al ver a ese joven
vestido de blanco…
tranquilo y sereno a la entrada de la tumba vacía?
¿Y qué les dijo?
No se asusten.
Ustedes buscan a Jesús de Nazaret,
el que fue crucificado.
Ha resucitado;
no está aquí.
…Vayan y digan a sus discípulos, y a Pedro que él va a Galilea.
No se asusten,
no está aquí.
¿Y qué hicieron ellas?
María Magdalena, María la madre de Santiago,
y Salomé?

El escritor del Evangelio de Marcos dice:
Salieron huyendo…pues estaban temblando y asustadas.
Y no dijeron nada a nadie, porque tenían miedo.

No le dijeron nada a nadie.
Nada.

¿Que fue lo que creyeron —que no dijeron
nada?

¿Supones que esperaron?
¿Acaso supones que volvieron a hablar entre ellas
sobre ese día?
Algo tan tremendo
sucedió y ellas
estaban en silencio...
¿Qué creyeron?

¿Acaso basta irse y no decirle a nadie,
para guardárselo para ellas mismas?
Asombradas en silencio...
Algo tremendo sucede.

No podemos permitirnos quedarnos en silencio,
para no decir o hacer nada.

El joven vestido de blanco
no les dijo:
"Vayan y esperen una señal."
No les dijo:
"Vayan y no digan nada."
No les dijo:
"Vayan y asómbrense, pero teman."
Les dijo: "Vayan y digan."

Vayan y digan.
Y tal vez creamos que no nos hablaba a nosotros
hablaba a nosotros.
No podría ser así.
Pero mira, creo que sí lo hizo.
Nos habló a nosotros. Aquí y ahora.
Al decir:
"Vayan y digan."
Vayan y pongan en práctica.

Jesús fue, perseguido,
Y, de acuerdo al escritor del Evangelio de Marcos,
se levantó al tercer día y
siguió compartiendo
las buenas nuevas:

La injusticia no tiene que
triunfar,
si creemos en decir la verdad al poder,
si ponemos en práctica:
el Amor al mundo,
amar a alguien que no lo merece,
practicar la resurrección.

Peace CircleEl evangelio es literalmente las buenas nuevas.
No puede terminar en el silencio.
El cumplimiento de esas buenas nuevas
depende, en parte, de nosotros.
Sí, de nosotros los unitarios universalistas.
Depende de nosotros preguntar y responder:
¿Qué podría requerirse de nosotros en el camino de hacer la justicia en esta comunidad?
¿Y en cuanto a ser agentes de amor y de misericordia?
¿Y para caminar más humildemente con nuestros vecinos?

Depende de nosotros profetizar,
depende de nosotros evangelizar...
Da miedo, ¿no es verdad?
Aproximarse a situaciones sin vida
con asombro:
¿Quién ayudará…a quitar las piedras
de la desesperación, la injusticia y la apatía?
Y una vez que no estén esas piedras…
quienes creemos
—quienes venimos a ser libres,
quienes venimos a encontrar consuelo,
quienes venimos a encontrar sabiduría,
quienes venimos a encontrar una
comunidad compasiva con
sus momentos d elucha
debemos decir.
Decir.

El ministro UU Robert Karnan dice:
"Casi nunca un alma busca y se une
a una congregación porque distribuya canastas con
alimentos gratuitos o porque cuente con una gran red valiosa
o posea un gran edificio o cuente con
la asistencia de
miles de personas."
No nos reunimos, dice, con la idea en
mente de lograr el equilibrio presupuestal...
No venimos a adorar, para arreglar sistemas de sonido, ni para
crear espacio de almacenamiento...

"Venimos porque creemos
algo
tremendo y tiene lugar la
dación de vida."

Así que vayamos….

Digámoslo sin miedo, sin preocupación,que creemos,
que nuestra fe,
nuestra comunidad, cuenta.
Es un lugar de espíritu,
de perdón,
de compasión,
de poderosa y perdurable amistad.

Nuestra comunidad de fe es una de
valor y amor transformador

Un lugar en el que podemos afrontar los momentos de nuestras
vidas con honestidad.

Digamos
que aquí se trata de liberarnos del miedo;
se trata de dar profundidad a nuestros corazones
a aquellos con quienes de verdad quisiéramos
compartirlo.

Digamos
que nuestra tarea desatar las fuerzas del amor
y la justicia que pueden dar, tanto miedo, como placer.

Digamos que creemos en la resurrección.

No basta ver y creer y quedarse callados.
Si has experimentado y creído en el poder transformador del
amor que vive y respira en medio de tu comunidad de fe,

Ve, dice el escritor del evangelio, y dilo.


Versión en MP3 en inglés

Una reflexión de Thoreau

Henry David Thoreau



No sólo seas bueno; sé bueno para algo.

~Henry David Thoreau (1817-1862)




miércoles 13 de febrero de 2008

Darse a conocer en Texas

Quest/CLF, Marzo de 2006
Trad (Fco. J. Lagunes Gaitán)

[Homilía dada en el Servicio de Adoración de la Iglesia de la Fraternidad Mayor (CLF), en la Asamblea General de 2005, por Laurel Hallman, ministra principal de la Primera Iglesia Unitaria de Dallas, Texas]

En una ocasión un miembro de mi congregación dijo que para él resultaba más fácil darse a conocer como gay [salir del clóset], de lo que le era darse a conocer como unitario universalista (UU) en Texas. Entiendo que es díficil hacer cualquiera de las dos cosas —ya sea darse a conocer como gay, o darse a conocer como UU— pero el día de hoy quiero hablar sobre lo que significa darse a conocer como unitario universalista aquí en Texas, y tal vez hablar un poco sobre lo que podría significar en donde vives.

La gente de mi congregación teme hablar en su trabajo sobre a qué iglesia concurren. Temen ser etiquetados como marginales. Como no-salvos. Como simpatizantes demócratas.

Nuestra iglesia es un refugio para quienes sienten que no hay nadie más como ellos en ninguna parte. Están solos sin la iglesia.

Frecuentemente la gente viene (y quiero decir que con gran frecuencia), llega a nuestra iglesia y llora. Lloran de alivio al constatar que hay más gente como ellos. Que se aproximan a la religión de las maneras en que habían soñado, pero que no sabían que sí existían. Lloran. Pues es difícil estar allá afuera.

Así que, podrías decir, "Pertenezco a la Iglesia de la Mayor Fraternidad (CLF). No pertenezco a tu gran iglesia en medio de la ciudad. No cuento con una red organizada de gente que sea implacable en su seguimiento de los asuntos políticos de actualidad. Cuento sólo con mis propios medios. Por eso estoy aquí."

Lo sé. Pero quería decir todo eso porque pienso que hemos entrado a una época diferente. Ya no tienen que estar solos. Todo es diferente ahora. Debido a un factor. La Internet.

Permítanme tomarme un momento para contarles algo que acabamos de hacer en la campaña Dallas/Fort Worth Metroplex People Campaign, en la que llegamos a 60 mil hogares con una llamada telefónica sobre nuestra fe, en el que les platicábamos sobre el servicio dominical en la congregación. Se les invitaba a oprimir #1 si querían hablar con un voluntario. Logramos conectar a la gente en sus casas con un maravilloso y admirable sistema que los comunicaba con uno de nuestros miembros.

Y esto es lo que sucedió. La gente que oprimió #1, habló con uno de nuestros voluntarios —tal vez contigo o conmigo. Y la gente les reclamó airadamente. No hacían preguntas sobre nuestra fe. Les decían a los voluntarios que se iban a ir al infierno. O simplemente manifestaban su ira por que haber recibido la llamada.

Nos lastimó profundamente. Nos dolió. Fue una decepción. Obtuvimos algunas respuestas positivas. Pero nada cercano a lo que esperábamos. Quedamos desanimados.

Tal vez alguno de ustedes podía haberlo previsto. Pero a nosotros nos sorprendió. Y entonces tuve una idea. OK. Alguna gente colgó. Algunos oprimieron #1 para quejarse. Algunos trataron de salvar nuestras almas. Otra persona dijo, "No gracias. No soy cristiano", y colgó antes de que nuestro voluntario pudiese decir "Pero..."

Tuve una devolución más sobre esto cuando recibí un correo electrónico de una mujer de mi congregación. Parece que su jefe y algunos otros empleados platicaban informalmente, y el jefe dijo, "Recibí una llamada de una ministra unitaria que me invitaba a su servicio. Pero claro que no iré, puesto que no es más que una una fachada del Partido Demócrata". Mi amiga le dijo que yo era su ministra. Aunque, en sus palabras, "ya no dije mucho más".

¡Ajá! Pensé. Ella se dio a conocer. No mucho. Pero lo suficiente. Se dio a conocer como unitaria universalista

Fue en ese momento en el que me di cuenta de que nos habíamos enfocado en el realmente pequeño número de contactos fallidos. ¿Y qué hay de las otras 50,400 llamadas? ¿Qué hay de la gente que escuchó nuestro mensaje y no oprimió el #1? ¿Qué hay de quienes tal vez no lo pensaron mucho, pero escucharon nuestro nombre? ¿Y qué hay de quienes —digamos hipotéticamente— unos 25 mil que se habrán quedado pensando "Hmmm"?

Y luego tal vez escuchen nuestro anuncio de servicio público en la emisora cultural pública local, Public Broadcasting Station. O que lean un artículo positivo en el diario Star-Telegram aquí en Ft. Worth .

Y no sólo eso. ¿Y qué hay de aquellos unitarios universalistas que se han dado a conocer como tales debido a las llamadas de la campaña?

Para el fin de la semana estaba emocionada de lo que habíamos hecho. Por lo menos, algunos de nosotros nos dimos a conocer como UU. Y esto puede ser difícil. Podría producir reacciones. Podría sorprender a algunos —pero, ¿saben qué?, ya es hora.

Es hora de que nos volvamos emprendedores. Es hora de que nos volvamos evangelistas [es decir, que 'llevemos la buena nueva'. N del T]. De que consideremos otra palabra para 'darnos a conocer'. Es hora de que dejemos de ocultarnos —incluso aunque sepamos que en los pueblos pequeños de todo el mundo seamos los únicos, o los únicos dos o tres UU ahí.

Y quién sabe. Desde Boston surgió esta idea de tener una iglesia para gente que no cuenta con una —una forma de alcanzar a la gente a través del teléfono y del correo, a quienes no contaban con sermones, con comunidades de apoyo, con ministros a quienes acudir— desde Boston, alguien tuvo la idea de que la CLF podría ser una iglesia en línea. Y así nuestros miembros que estaban aislados por el mundo ya no tendrían que seguir aislados. Ellos podrían colaborar en proyectos; podrían apoyarse mutuamente, uno a uno, podrían comenzar a darse a conocer en sus pueblos y ciudades. Podrían compartir sus experiencias, y ofrecerse mutuo consuelo cuando no les fuera bien. Nuestros voluntarios en Texas necesitaron mucho apoyo. Algunos intentaron el evangelismo y salieron lastimados —es duro hacer solos esta labor. Pero ahora no tenemos que seguir así. Es divertido reunirse en la Asamblea General y en las otras actividades regionales. Es importante vernos los unos a los otros, al menos en esta reunión anual.

Pero la Iglesia de la Mayor Fraternidad (CLF) —en su servicio virtual— ahora hace lo que muchos de nosotros sobre el terreno y desde nuestros edificios no habíamos logrado: alcanzar a gente que no imaginaba una fe como la nuestra, o que nunca había visto cómo funciona una fe como la nuestra —gente de todo el mundo que no teme darse a conocer como UU pues se siente apoyada, vinculada y animada a hacerlo por su comunidad virtual. Y cuando alguien "oprime #1" e intenta salvarlos, contarán con su propia comunidad de apoyo para reconfortarlos y ayudarlos a volver a obtener su equilibrio y reafirmar su identidad.

Es duro el mundo de afuera. De muchas maneras es hostil. Lo sé. No lo subestimo. Pero si suficientes de nosotros pueden revelerse como UU, pienso que la gente —incluso la más aislada— podría tener la oportunidad de encontrarnos. Y de transformar sus vidas debido a ello.

Si no se han dado a conocer en su localidad, este es el momento. No les prometo un lecho de rosas. Asegúrense de contar con el apoyo de sus amigos de la Iglesia de la Mayor Fraternidad (CLF). Pues lo necesitarán. Pero no están solos. Y juntos con la CLF, podrán organizar una congregación tan sobresaliente y espabilada como cualquiera que haya yo conocido. Pueden servir de guías los unos a los otros. Pueden ser tan emprendedores y poderosos como quieran serlo. Pueden crear el mundo con el que sueñan justo aquí y ahora. http://clf.uua.org suena como a eso. Es el sonido de la esperanza.

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viernes 1 de febrero de 2008

¿Qué es, a fin de cuentas, la espiritualidad?

Quest/CLF, Marzo de 2001
Trad (Fco. J. Lagunes Gaitán)

Por Peter Morales, ministro de la Iglesia Unitaria Jefferson de Golden, Colorado


Hace algunos años recuerdo haberme quedado, luego del servicio dominical, para una reunión informal junto con otras personas que queríamos saber más sobre la Iglesia Unitaria. Habíamos asistido algunas veces, y teníamos la suficiente curiosidad como para querer saber más sobre esta iglesia unitaria universalista en Oregon. Luego de la hora del café, nos dirigimos a la Sala de la Chimenea, justo afuera del santuario. La rara distribución de las sillas gastadas tenía más la forma de un frijol que de un círculo. El ministro estaba ahí, y también el coordinador del comité de membresía. Éramos unos 6 u 8 los visitantes y llevábamos tazas de te o café. Al dar inicio la conversación, una mujer del comité de membresía nos invitó a que cada uno de nosotros dijéramos quiénes éramos y compartiéramos algo sobre nuestra jornada espiritual personal. "¿Nuestra qué?", pensé para mí mismo. ¿Jornada espiritual? ¿Qué carambas significa eso? Por fortuna, algún extrovertido animado se apuntó enseguida y contó algo familiar sobre su estrecha crianza religiosa temprana, sobre su rechazo del dogma al crecer, y así sucesivamente. Para cuando me tocó mi turno recuerdo haber murmurado algo similar. No me gustaba ser el centro de la atención. Hablé brevemente sobre mi entrenamiento religioso temprano y cómo mi vida adulta había discurrido lejos de las garras de la religión organizada.

Todo era verdad, y todo era una mentira. Me di cuenta de cómo esa historia, aunque precisa en cuanto a los hechos, revelaba tan poco sobre quién soy, sobre cómo me veo en relación al cosmos asombroso que habitamos, sobre las cosas que me hacen reír o que me llevan a las lágrimas. Mi historia esa mañana no decía nada sobre las experiencias religiosas que me han transformado fundamentalmente. No dije nada sobre lo que tengo por sagrado, sobre aquello por lo que estoy dispuesto a vivir, e incluso sacrificarme.

Pero entonces, ¿qué experiencias son parte de mi jornada espiritual? ¿Qué experiencias no lo son? ¿Qué hace más probable que experimentemos como espiritual escuchar el Requiem de Mozart que la música ambiental de fondo que ponen en Wal-Mart, y otras así? ¿Qué hace que un retiro religioso sea más sagrado que quedarse atorado en el tráfico? ¿Qué hace que leer poesía sea más santo que buscar el teléfono del dentista en las páginas amarillas? ¿Puede el baile ser una experiencia espiritual? ¿Y la pintura, la jardinería, hacer el amor? ¿Y qué hay de escribir código de computadora? ¿Y de escribir una carta? ¿Y de cocinar la cena? ¿Y de comerse un durazno? ¿Qué hace que una experiencia sea espiritual, en qué consiste? ¿Acaso hay experiencias espirituales reales, y otras falsas? La semana pasada alguien dejó una carta de siete páginas a renglón seguido aquí, en mi casillero de la oficina. No estaba firmada, excepto por una nota manuscrita pegada afuera que decía "Regresé". La carta hablaba, entre otras cosas, de una experiencia 'espiritual', de la experiencia de 'canalizar' a Jesús ['Canalizar' es el proceso por medio del cual un individuo (el 'canalizador') afirma haber sido invadido por una entidad espiritual que hablaría a través del 'canalizador'. N del T]. Luego hablaba de las maldades de los antiguos faraones y sus modernos descendientes, de los sólidos platónicos, y de que el cielo podría alcanzarse a través de un vórtice en la Nebulosa de Orión. Quien eso escribió parece sentir una profunda conexión con Dios y con la Verdad. Veo ahí la evidencia de una mente perturbada y confusa. La carta me recordó otras cartas preocupantes que recibí, de vez en vez, cuando trabajé como editor de un periódico. También me recordó las docenas de almas que he visto gritar sus mensajes religiosos apremiantes a transeúntes indiferentes. ¿Son espirituales sus experiencias? Me estremece pensar en esas jornadas. Pienso en la joven que visité en el pabellón siquiátrico. durante mis prácticas como capellán. Ella estaba segura de que Dios le decía que se matara. Escuchaba la voz de Dios claramente. Podía citar la escritura. Aunque, tristemente, pertenecía a una congregación en la que el 'líder espiritual' le dijo que no necesitaba tomar sus medicamentos [anti sicóticos].

Esta no es una cuestión trivial, especialmente para una comunidad religiosa.

Uno de nuestros siete principios, el tercero, habla del "estimulo para el crecimiento espiritual en nuestras congregaciones" ¿Cómo decidimos qué es lo que nos conduce hacia tal crecimiento? ¿Cómo saber si hemos crecido espiritualmente? ¿Puede alguien encoger o inhibir la espiritualidad? Visita cualquier librería. Necesitarías un camión para llevarte a casa cada libro de espiritualidad. Es un gran negocio. En nuestras propias iglesias tenemos a quienes quieren más espiritualidad, y también a quienes se sienten perturbados por lo que piensan que esto pueda significar. Hay una gran confusión a este respecto. En este sermón quiero presentar mi propia visión de todo esto. He de admitir, de entrada, que llego al tema de la espiritualidad con una combinación de la curiosidad ansiosa del buscador con la cautela del escéptico. Creo que la religión debe ser algo más que sólo estar en lo correcto. La religión y la espiritualidad no son búsquedas fundamentalmente intelectuales. Estoy convencido de que un sentido de reverencia respetuosa, misterio, belleza, e intensidad es central para la vida religiosa. Hay algo en nosotros que anhela una experiencia transformadora, de serenidad, de gozo profundo que proviene de la conexión con algo sagrado, algo mucho más allá que lo mundano y lo pequeño. Es posible reprimir y negar ese anhelo, pero no puede ser eliminado.

Al reflexionar sobre mi propia individualidad, pienso en mi más profundo y más perdurable sentido de quién soy y cómo esta parte profunda de mí mismo, mi YO real, se relaciona con el mundo. Para mí, la espiritualidad es más que un sentimiento o una opinión. Debido a esto, resulta endemoniadamente difícil ponerlo en palabras. Las palabras ocupan una parte demasiado pequeña de nuestros cerebros como para jamás expresar plenamente la compleción, la integración, que está en el núcleo de lo que llamo espiritualidad. Desde luego, la palabra es desdichadamente inadecuada. Lo que llamo espiritualidad implica todo lo que soy —mi corazón, mi cabeza, mi cuerpo, mi atención. Hay una integridad y armonía maravillosa que tiene que ver con este estado que llamo espiritual. Hay una dulce serenidad, un sentido de pertenencia, de entrega, de claridad, de alegría, de paz, de estar vivos (la raíz de la palabra espiritual es, después de todo, la misma palabra para aliento o soplo). Una espiritualidad digna de ese nombre implica una conciencia profunda. Es ese sentido de apertura profunda y de despertar en la tradición budista. Una espiritualidad verdadera también implica todo lo que somos. Incluye nuestro intelecto, nuestras emociones, nuestros sentidos. Es el estremecimiento agridulce de una noche invernal límpida, de un ocaso amarillo, del aire salado en la playa. Es quedarse contemplando los cielos, poseídos de un temor reverente. Es la música que pasa sobre nosotros, una música que sentimos, tanto como la escuchamos. Es cantar juntos. Es el abrazo de amante, es el apretón de una mano infantil. Es el sabor del agua de montaña, del vino, del chocolate. La espiritualidad es sensual. La espiritualidad también es una elegante prueba matemática, el nuevo entendimiento ganado en un experimento científico. Es el grito de gozo en una reunión, reír en compañía de buenos amigos, estar presente en el nacimiento y en la muerte. Es sentirse amados y ser amorosos.

Finalmente, mi espiritualidad es mi estar plenamente vivo. No es mi vida espiritual, es mi vida. Toda ella. Es tu vida, toda ella. Toda reunida de manera que todas las piezas embonen finalmente. Puesto que el lenguaje es inherentemente inadecuado para expresar esta experiencia, tú y yo probablemente escogeremos palabras diferentes. Sospecho, sin embargo, que al hablar de espiritualidad hablamos del mismo sentimiento, del sentido de estar plenamente vivos, plenamente concientes, y plenamente vinculados. Es un sentido de SÍ, de un anhelo de gritar enfáticamente "sí" a la vida, de dar y recibir amor, de pertenencia, de conocer de una manera directa e intuitiva.

Mientras que me es imposible describir lo que llamo una espiritualidad verdadera, creo que es más fácil describir lo que no es la espiritualidad. Para mí, la espiritualidad no es sobrenatural. Desde luego, para mí, lo sobrenatural degrada lo natural, crea una oposición que contradice mi sentido de lo espiritual. Una verdadera espiritualidad no me pide negar una parte de lo que soy. No me pide dar la espalda a todo lo que nuestra especie ha aprendido en los últimos miles de años. Una espiritualidad verdadera no se echa para atrás ante los descubrimientos del ADN y lo que hemos visto a través del Telescopio Espacial Hubble; se regocija con lo que la ciencia enseña y anhela aprender más. La espiritualidad no me pide creer lo increíble, no me pide la amputación de una parte de mí mismo como precio de admisión. Este es el problema con los dogmas de demasiadas fes, piden a la gente que sólo traiga consigo una parte de sí mismos. De manera similar, mi espiritualidad no puede separarse de mi cuerpo. No puedo aceptar la noción de un 'reino espiritual'. No creo que la espiritualidad implique una experiencia extracorporal. Justo lo opuesto, una verdadera espiritualidad incluye a mi cuerpo y no descarta ni degrada lo físico. Quiero llevar mi cuerpo conmigo a lo largo de mi jornada espiritual. Y, lo subrayo e insisto en ello: la espiritualidad no es una mera autocomplacencia o autoindulgencia narcisista, ni ocuparse sólo de uno mismo. No es un escapismo. Nuestra vida espiritual no es una vacación emocional de escapada, en la que nos marcháramos o nos desentendiéramos de nuestras vidas.

La espiritualidad, creo yo, debería ser lo opuesto al escape. Esta es la enseñanza de todas las grandes tradiciones religiosas. El crecimiento espiritual proviene de un encuentro profundo y honesto con la realidad y con lo que realmente importa. En ese sentido, la espiritualidad simultáneamente nos consuela y nos desafía. Nuestra más profunda conciencia de quiénes somos y de lo que de verdad importa nos impone algunas exigencias. Afecta todo lo que hacemos.

Nuestro tercer principio declara que deseamos promover el crecimiento espiritual. ¿Cómo hemos de hacer eso? ¿Debería iniciarme en una práctica de meditación? ¿Debería tomar algún curso de lectura de escrituras sagradas? ¿Debería unirme a un grupo de apoyo? ¿Debería trabajar junto con otros por la justicia y la compasión? Creo que necesitamos diferentes prácticas y que cada uno de nosotros necesitamos diferentes prácticas en diferentes momentos de nuestras vidas. En mi propia vida, la disciplina de aprender y pensar fue liberadora cuando era joven. Me liberó de los grilletes de la negación dogmática y supersticiosa del fundamentalismo. Fui bueno en las tareas académicas, por lo que la palabra y el intelecto se convirtieron para mí en un lugar cómodo.

Pero lo que una vez fue una fuente de liberación puede convertirse en una nueva prisión. Para cada uno de nosotros las fortalezas pueden fácilmente convertirse en debilidades. En mi propia vida he necesitado ir más allá de lo cognitivo, más allá de lo intelectual. No tanto, espero, como para abandonar los dones y los gozos del aprendizaje, sino para buscar algún equilibrio. Encuentro renovación en actividades que no son verbales: caminatas que refrescan mi sentido de la belleza natural, la música que me lleva en una jornada de armonía y pasión, el ritual de preparar una cena para mi familia. Pero tú y yo estamos en lugares diferentes y necesitamos diferentes cosas para ayudarnos a crecer y fortalecernos. Algunos de ustedes viven solos y ansían más contacto humano, ansían el placer de las palabras que comuniquen realmente, para conversar con amigos.

Muy en lo profundo, cuando estamos en calma y somos honestos, claros y abiertos, tú y yo sabemos que necesitamos una práctica religiosa. Lo sabemos porque tenemos anhelos. Debemos ponernos en contacto con los anhelos en nuestros corazones y escuchar a estos anhelos. Ese sentido de que falta algo, de lo que anhelamos llegar a ser, es un sabio guía espiritual. Debemos aprender a escuchar esa tranquila vocecilla que nos llama a ir hacia delante.

Jesús dijo que podemos conocer un árbol por sus frutos: un buen árbol produce buenos frutos. Si miramos a Jesús, al buda, a Mahoma, a Gandhi, a Martin Luther King, a Susan B. Anthony, a Thich Nhat Hahn, vemos un patrón. Una espiritualidad profunda no nos aleja del mundo; nos ayuda a implicarnos en el mundo. La espiritualidad tiene sus frutos. Si mi práctica espiritual me conduce a una vida de de ver telenovelas, ingerir comida chatarra, y preocuparme por la vida amorosa de la gente de Hollywood, tal vez necesite una nueva práctica. Si mi práctica espiritual no me cambia, necesito una nueva práctica. No podemos separar la vida espiritual profunda de lo que hacemos todos los días, de quiénes somos, de como nos tratamos los unos a los otros, de cómo tratamos a los colegas en el trabajo o en la escuela.

Sugiero que mi espiritualidad, mi crecimiento espiritual, no puede medirse por cuánto puedo quedarme meditando sentado en un cojín. La meditación en posición sedente es una práctica que puede obrar maravillas. Pero no cambia por sí misma la forma en que conduzco el resto de mi vida, es el equivalente moral y espiritual de jugar solitario. Hay una vinculación profunda, debe haber una vinculación profunda, entre nuestra espiritualidad y la manera en que nos movemos en el mundo. Nuestra religión debería surgir naturalmente de nuestra más profunda experiencia, de nuestro más profundo sentido de lo que es sagrado y bueno en la vida.

Esto es lo que quise decir cuando sugerí antes que la experiencia espiritual puede resultar perturbadora, incluso aterradora. Una verdadera espiritualidad resulta naturalmente de echar una mirada a toda nuestra vida, a todo lo que hacemos. La espiritualidad no es un estilo de vida; implica imaginar lo que la vida puede ser y luego permitir que esa visión guíe toda nuestra vida. En el mejor de los casos, nos convertimos en nuestra espiritualidad. Nuestras vidas son expresiones de nuestro crecimiento espiritual.

Tal vez la pregunta, '¿Qué es la espiritualidad?' sea la pregunta equivocada. He llegado a creer que la espiritualidad no es un 'qué'. Es más un 'cómo'. La espiritualidad tiene que ver con cómo percibo, cómo siento, y cómo actúo. Tiene que ver con la calidad de mi vida, de tu vida, y de nuestras vidas juntos.

miércoles 30 de enero de 2008

Cápsulas de tiempo (De Tu Ministra)

Quest/CLF, Noviembre de 2007
Trad (Fco. J. Lagunes Gaitán)

Por Jane Rzepka, ministra principal, Iglesia de la Fraternidad Mayor

RzepkaCuando Papá estaba en la secundaria, construyó una caja colorida del tamaño de una caja de zapatos. En esa caja puso sus tesoros. Y luego compró un candado y la cerró, con el voto solmene de no abrirla en 25 años. Recuerdo la caja desde los días en que era joven, oculta bajo las escaleras del sótano, a la espera, a la espera.

Los últimos años fueron los más largos, pero llegó el momento, y como de milagro, Papa todavía sabía dónde estaba la llave. Lo que ya no sabía era qué había en la caja. Estaba tan cautivado por la curiosidad como cualquiera de nosotros cuando Mamá y nosotros los niños nos reunimos para abrirla. Libros de comics, y postales ilustradas con imágenes de barcos. Canicas. Una brújula. Las cartas del campamento requirieron algún descifrado, y el libro del Código Morse y los anzuelos para pescar requirieron alguna explicación, todo con un buen efecto. Varios nudos de marinero muy cuidadosamente hechos estaban en la caja, y un palo tallado, y piezas metálicas de ajedrez. Familiarizarse con Papá-el-niño fue excelente. Y lo que fue incluso más espléndido fue la noción de mi padre que se enviaba un mensaje a sí mismo, que anunciaba lo que le parecía importante —en su propia cápsula de tiempo.

Este es el meollo de la cuestión de las cápsula de tiempo.

De acuerdo a un artículo que leí hace algunos años en la revista The Atlantic Monthly, la gente de Wilkinsburg, Pennsylvania decidió para conmemorar el centenario de su comunidad, que los contenidos de una cápsula de tiempo enterrada 25 años antes serían abiertos. No parecía haber documentación sobre su localización exacta, pero Harold J. Ake de 87 años , conocido como “Chick”, parecía recordar que algo se había enterrado bajo unas flores “allí abajo, frente a la estación del tren”. Un día de cavar no produjo resultados. Y está registrado que Chick Ake fue a su casa y escribió lo siguiente en su diario: “¡Oh, bien!”

Pienso que está bien. Creo que Chick Ake estuvo en lo correcto cuando respondió con la exclamación, “¡Oh, bien!” Pues como el autor del artículo señala, el sociólogo Albert Bergesen, la cápsula de tiempo de Wilkinsburg había sido probablemente llenada con ese propósito. Podría no haber sido un mensaje de una generación a la siguiente, sino que la cápsula era lo que sin duda debía ser: un mensaje de una generación para sí misma.

En mi crianza unitaria, siempre se me dijo que la religión se enfoca en “el aquí y el ahora”. Esto hace del unitarismo universalista justo la clase correcta de religión para enviar una cápsula de tiempo aquí y ahora —portando, como Bergesen sugiere, un mensaje de una generación hacia sí misma. Después de todo, puedes comprar cápsulas de tiempo de aluminio (en acabado mate o satinado) listas para ser usadas —todo lo que tienes que hacer es poner sus contenidos.

Lo que es tan fácil. Los comentadores de las cápsulas de tiempo son unos críticos crueles; se sienten decepcionados al desenterrar una cápsula para sólo encontrar itinerarios viejos de ferrocarriles, pelotas de golf, reglas de cálculo, rollos con noticieros cinematográficos, y tal vez un sombrero. ¿Cuál es el mensaje en una colección semejante?

El ejercicio apropiado es obvio, aunque no por ello es más fácil. Como unitarios universalistas, ¿qué es lo que valoramos más? ¿Qué objetos reflejan estos valores? ¿Con qué llenaremos, digamos, un volumen de unos 48 litros para que quede de manifiesto nuestro trabajo y nuestras esperanzas como gente religiosa? ¿Qué tenemos que decirnos a nosotros mismos?

¡Parece que acabo de formular una pregunta que no puedo responder yo misma! Facilitémoslo. ¿Y qué tal si emprendiéramos este proyecto desde la perspectiva del día de Acción de Gracias? ¿Qué nos alegra?

Yo misma, buscaría un pequeño globo terráqueo para ponerlo en la cápsula, creo, y una fotografía de mucha gente —de toda clase de gente— lo que incluye, desde luego, a mi familia y amigos. Y réplicas de alguna plantita y de diferentes animales —comunes y estrafalarios— emplumados, rastreros, brincadores, y algunos con escamas y grandes ojotes. Empezaría por encontrar el poema más profundo que pudiera, o un escrito sagrado. Tal vez algo muy elegante, y estrafalariamente chistoso también. Incluiría una nota de amor. Para principiantes.

Si quedara finalmente algún litro en la cápsula de tiempo, sería importante incluir un mensaje breve, un sumario, para el caso de que los valores reflejados en la aglomeración no fuesen suficientemente claros. Algunas pocas buenas y sentidas líneas sobre cuán agradecidos estamos por la vida misma y todo lo que nos es querido —junto con las líneas que uno podría decir cuando las personas amadas se unen alrededor de la mesa del Día de Gracias.

La versión de secundaria de Papá tenía el impulso, aunque quizás no la madurez, para encapsular lo más precioso para no perderle la pista conforme se fuera desplegando un futuro todavía inimaginable. Grande como la caja que yació bajo las escaleras todo este tiempo, Papá realmente no la necesitaba —él siempre supo lo que valoraba. si la caja hubiese desaparecido en esos años, pienso que habría dicho, “¡Oh, bien!”, con el conocimiento cierto de que había recibido el mensaje para sí mismo sobre el conocimiento de los tesoros de la vida.

Después de todo, ese es el meollo de la cuestión de las cápsulas de tiempo. Y de manifestar nuestro agradecimiento.


Versión MP3 en inglés

martes 29 de enero de 2008

Vivir en una cápsula de tiempo

Quest/CLF, Febrero de 2008
Trad (Fco. J. Lagunes Gaitán)

En su columna de la revista Quest de noviembre de 2007, la Revda. Jane Rzepka escribió sobre las cápsulas de tiempo. En respuesta a su columna, un integrante de la Iglesia de la Fraternidad Mayor (CLF) nos escribió sobre una clase diferente de cápsula de tiempo…

Acabo de leer el artículo de Jane Rzepka en la edición de noviembre de Quest y sé lo que es una cápsula de tiempo —pues donde yo y otros internos de las prisiones nos encontramos (incluso algunos en las prisiones mentales). Lo que quiero decir es que he estado encerrado 10 años; sin embargo, el tiempo sigue inmóvil para mí en las áreas en las que solía vivir y transitar. Recuerdo el campo del granjero al final de la calle y el lago del curso de golf detrás de mi casa. Puedo decirte el tamaño de cada árbol y el color de cada casa. También puedo decirte quién vive en el vecindario cercano. Todo tal como era hace 10 años.

Mi mamá me escribió que en el campo del granjero ahora hay un desarrollo habitacional y que "el tráfico se ha incrementado evidentemente". Eso es lo que me dice.

El lago del curso de golf ha sido dividido en dos y el paisaje ha sido rediseñado. Me enviaron una foto para que viera los cambios. Mi mente simplemente no ha podido hacerse a la idea de estos cambios, pues cada vez que pienso en el curso de golf sigo imaginando el lago intacto —es el mismo lago de siempre.

Me entristeció leer el artículo de las cápsulas de tiempo, pues sé que mis recuerdos son solamente reflejos de un tiempo pasado y que ya no corresponden a lo que existe. Pero para mí el campo del granjero está todavía allí, el lago sigue intacto y los árboles y los vecinos siguen en sus lugares acostumbrados. Soy yo quien vive en hace 10 años, sin querer afrontar la verdad brutal de que nunca volveré a ver mi hogar —excepto en mi cápsula de tiempo.

Paz y amor,
Andrew H.

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Cual si Dios estuviese ahí

Quest/CLF, Febrero de 2008
Trad (Fco. J. Lagunes Gaitán)

FudgeTenía 7 años de edad cuando tuve mi primer encuentro con la teología. Mi madre preparó una hornada de dulce de chocolate, la colocó en el refrigerador, y decretó que nadie podría probarla entes de la cena. Eso no me dio nada de gusto. Inventé los más diversos planes pude concebir para robar un poco, pero siempre alguien parecía acechar por la cocina.

Comoa las 4 en punto hubo la que me pareció una increíble pausa. Mi madre y mi hermana tuvieron que ir a la tienda, así que me dejaron solo por un rato. Mi madre debió haber leído mi mente, pues me dirigió una advertencia muy clara al salir. “No porque no esté yo aquí”, dijo, “no quiere decir que estés solo aquí con el postre, Dios te mira”.

La palabra “teología” significa estudio de Dios. Cuando ellas salieron yo me dedique a un estudio intensivo. No me tomó mucho tiempo llegar a la conclusión de que en realidad era yo un ateo de 7 años. Chico, vaya que estaba sabroso el postre. Desdichadamente para mí, mi madre había contado los pedazos, y el recuento a su regreso mostró un déficit de 3. Cuando me preguntó cómo había podido yo tomar descaradamente el postre frente a Dios, le dije, “No creo en Dios”. Mi siempre práctica madre me respondió: “Iría en el mejor de tus intereses actuar como si Dios estuviese allí”.

por el Revdo. Terry Sweetser, vicepresidente de servicio y desarrollo de la Asociación Unitaria Universalista (UUA), tomado de su libro As if God Were There (Cual si Dios estuviese ahí), publicado por Rising Press en 1986 y disponible a través de la biblioteca de la Iglesia de la Fraternidad Mayor, CLF library o por teléfono al 617-948-6150.

Versión MP3 en inglés

lunes 28 de enero de 2008

Recursos de Educación Religiosa para la Vida

UngarQuest/CLF, Febrero de 2008
Trad (Fco. J. Lagunes Gaitán)

Por Lynn Ungar, ministra de aprendizaje a lo largo de la vida, Iglesia de la Fraternidad Mayor

En el sermón de portada de este número de Quest, los ministros unitarios universalistas Janne y Rob Eller-Isaacs hablan sobre la importancia de tener una práctica espiritual en sus vidas. De alguna manera, una “práctica espiritual” no suena necesariamente como algo particularmente divertido. Practicar un instrumento o un deporte puede ser divertido —pero no siempre lo es, y practicar, digamos, las multiplicaciones, resulta bastante aburrido para casi todos. ¿Y qué es eso de una práctica espiritual, en todo caso? ¿Puedes realmente practicar eso de ser espiritual, o es algo que simplemente sucede, como cuando miras las estrellas por la noche, y de repente te abruma un sentimiento de tu propia pequeñez en al gran universo?

Bueno, es una cuestión de hecho, las religiones de todo el mundo han promovido que la gente participe en prácticas espirituales. Y resulta que, igual como los ejercicios de estiramiento y fuerza te ayudan a ser un mejor atleta, las prácticas espirituales pueden ayudarte a sentirte mas centrado, más conciente de tu vinculación con otras personas y con el universo, más presente en el momento que vives en vez de preocuparte por lo que ha sucedido antes o por lo que podría suceder luego. la religión hindú usa el yoga, una combinación de posiciones corporales y respiración diseñada para estirar tus músculos espirituales de la misma manera que los físicos. La religión budista usa la meditación Zen, forma de sentarse tranquilamente, para liberarse de pensamientos y de abrir el corazón y el espíritu a lo presente. El judaísmo y el Islam tienen momentos de reservados durante el día en los que se espera que la gente de esas religiones ore, para agradecer los dones del mundo y recordar que todo lo que tenemos y somos proviene de algo mayor que nosotros mismos. Algunas religiones usan el ayuno, o el baile, el canto, e incluso girar sobre el propio eje del cuerpo como prácticas espirituales, medios que ayudan a las personas que los usan a estar en contacto con la “tranquila, vocecilla” [alusión a la voz de la conciencia] dentro de ellos.

Pero con tantas prácticas espirituales diferentes, ¿cómo pueden las personas saber cuál sería mejor para ellos, la más apropiada? Bueno, permíteme decírtelo, no es necesariamente fácil. Quizás mientras puedas recordar que tu familia decía plegarias a la hora de dormir, o que miraban los pájaros en el alimentador mientras tomabas tu cereal del desayuno, o al compartir aquello en lo que cada uno era mejor, o que salían a trotar juntos diariamente, y tu práctica espiritual sea precisamente algo con lo que naciste. Tal vez hayas decidido hace mucho tiempo escribir un diario, y realmente hayas logrado imponerte dejar un cierto tiempo diariamente para escribir, sin embargo tu práctica espiritual se ha vuelto más significativa entre más tiempo la hayas ejercido. Tal vez una amistad te invitó a una clase de yoga, y simplemente te tropezaste con algo que te pareció correcto, algo que querías hacer una y otra vez. Quizá tienes un rincón favorito debajo de un árbol —o arriba de sus ramas— en el que te sientas tranquilamente. O tal vez sientas que desearías tener una práctica espiritual, pero no te ha resultado apropiado nada de lo que has intentado.

Tap ShoesTan sólo recuerda que tu práctica espiritual no tiene que por qué ser la misma que la de nadie más. Me pondré de ejemplo. He intentado muchas prácticas espirituales a lo largo de los años, Y sé que mi alma se alimenta con el canto, la poesía y la oración. Pero en lo que reside actualmente mi práctica espiritual actualmente es en bailar tap. Sí, el baile de tap.

Mira, lo que descubrí hace unos pocos años, cuando aprendí a bailar tap, es que no se puede bailar tap y pensar al mismo tiempo en ninguna otra cosa. Simplemente no se puede. La gente pasa años en el aprendizaje de la meditación Zen para aprender a liberarse de la “mente de mono” que charla y cotillea todo el día —la que te dice lo que necesitas hacer, cómo debes ser y que llena tu cerebro con trocitos de irrelevancias tomadas al azar. Aprenden a respirar y a contar “uno”, a respirar y contar “dos”, una y otra vez hasta que la mente queda en tranquilo silencio. Eso es genial. Pero a mí me gusta contar “y-uno y-dos y-tres y-cuatro y-cinco y-seis y-siete y-ocho”, al ritmo del movimiento de mis pies sobre el suelo. me gusta escuchar los ritmos en los compases, sentir la manera en que el baile se mueve dentro de la música. Me gusta dejar la pista de baile sudorosa, cansada y enfocada, así como me gusta la manera en que he aprendido a encontrar música en los ritmos cotidianos como en el sonido de los limpiadores del parabrisas y el clic del indicador de una señal direccional de vuelta. Me gusta que, mientras espero en la fila de la tienda de ultramarinos, en vez de aburrirme o sentirme frustrada mis pies se empiezan a mover: “y-uno y-dos y-tres y-cuatro y-cinco y-seis y-siete y-ocho”, haciéndome recordar quién soy realmente —no solamente una persona al azar atorada en tediosas ocupaciones, sino alguien que encuentra una manera de bailar ante los ritmos complejos de la vida.

Ahora que, sé que bailar tap no es para todo el mundo, pero sospecho que toda la gente de cualquier edad podría encontrar algo que valga la pena hacer, así sea por unos cuantos minutos diariamente, que pueda sosegar sus mentes, abrir sus corazones y espíritus, y ayudarlos a utilizar algo más profundo que la “mente de mono” de la vida diaria.

Versión MP3 en inglés

sábado 26 de enero de 2008

De Tu Ministra (de la Iglesia de la Fraternidad Mayor)

Quest/CLF, Febrero de 2008
Trad (Fco. J. Lagunes Gaitán)

Por Jane Rzepka, ministra principal, Iglesia de la Fraternidad Mayor.

RzepkaPesó 30 toneladas, tenía dos pisos de alto y cubría 1394 metros cuadrados. Un furgón ferroviario podría caber en su interior. En la década de 1940 nació la primera computadora. No se me había ocurrido que este fuera un acontecimiento religioso.

Hace mil años, cuando un inventor llamado Magnus desarrolló una máquina de contar de latón que se asemejaba a una cabeza humana que llevaba números en lugar de dientes, unos curas lo destruyeron a palos. Su apariencia les resultaba literalmente demasiado diabólica.

No se me había ocurrido que la máquina de contar de Magnus fuera un acontecimiento religioso.

Cuando Blaise Pascal logró sus sorprendentes avances en el siglo XVII, no le fue mucho mejor. Su máquina calculadora, la Pascalina, era bella —una caja de latón labrada a mano de unos 35 centímetros por 13 por ocho— que podía hacer el trabajo de 6 contadores. Tenía 18 años de edad. Pero la gente temió que los contadores se quedaran sin trabajo y , finalmente, Pascal renunció a su interés en la ciencia y en las matemáticas para dedicar el resto de su vida a la religión.

No se me había ocurrido que el fracaso de la Pascalina fuera un acontecimiento religioso.

Prediqué sobre las computadoras a principios de la década de 1980, deslumbrada como estaba por la computadora que poseía nuestra familia que interpretaba la melodía de “La rosa amarilla de Texas”, nos ganaba a jugar ahorcados, enseñaba mecanografía, catalogaba antigüedades imaginarias, y escribía rapidísimo nuestros nombres 500 veces. Podía justificar los márgenes. Te permitía escribir en una lista de correo. Hasta entonces, hasta entonces nos impresionaban las tecnologías de los tostadores y de las bombas de aire para la bicicleta. A decir verdad, en esa etapa estaba de acuerdo con Rutherford B. Hayes que exclamó al ver el teléfono, un “telégrafo armónico,” en 1928: “Esa es una invención sorprendente, pero ¿quién querría usar uno de esos alguna vez?”

No pensé que la computadora doméstica fuera un acontecimiento religioso.

Cuán equivocada estaba.

Todos sabemos que la religión tiene muchos componentes. Trabajar por la justicia. Educación religiosa. Espiritualidad. Comunidad. Inspiración. Compasión. Innovación. Belleza. La religión se manifiesta interna y externamente. Individualmente y en comunidad. En la acción y la contemplación. Actualmente, en 2008, no se me ocurre ningún aspecto de la religión que no pueda ser promovido en línea.

RzepkaEn nichos de pared de las casas hogar para ancianos veo que los residentes entran a la red de computadoras para encender velas virtuales de consuelo y esperanza. Al bajar a la biblioteca veo a los niños que comparan textos antiguos para sus tareas, a veces con audífonos para escuchar cómo suena el lenguaje original. Y está la multitud que participa en las redes sociales, que encuentra sitios web con un nicho de intereses muy específicos para hacer contactos sociales en los cuales reunirse, digamos, musulmanes en Montana o adultos jóvenes paganos. ¿Anhelas mirar o escuchar un sermón? ¿Quieres escribir tus creencias religiosas personales para averiguar cuál es la iglesia más compatible con ellas? Hazlo en línea. ¿O tal vez te gustaría saber a qué proyecto de justicia social podrías unirte ahora? Ve a tu computadora. ¿Consideras que es hora de recibir el influjo del más reciente pensamiento religioso liberal? Hay una cantidad tremebunda de blogs que te esperan. ¿Necesitas ayuda con tu práctica de yoga, o para enseñar los principos y propósitos de la Asociación Unitaria Universalista (UUA) a niños de 3° de primaria? ¿Te gustaría unirte a una clase formal en línea sobre el trascendentalismo, o criar infundir una formación ética a tus hijos? ¿Por alguna razón tienes que perderte las conversaciones sobre el tema del día luego del servicio religioso en la iglesia y anhelas ansiosamente participar en una discusión vehemente e irreverente sobre el uso de la palabra 'dios' en la vida congregacional? Dirígete a la mesa de tu cocina, o a tu escritorio, toma tu computadora portátil o el iPhone que dejaste en tu cama, y empieza.

En este lugar de la página es donde estoy, oh, tan tentada a enlistar todos los recursos que te ofrece en inglés tu Iglesia de la Fraternidad Mayor (Church of the Larger Fellowship), tanto impresos como en línea. Pero por ahora el volumen de nustros recursos en línea vuelve una locura intentar enlistarlos todos. Espero que, si eres una persona propensa a comunicarte por medio de computadoras, visitarás el sitio de nuestra Church of the Larger Fellowship y explorarás. Si encuentras alguna dificultad o necesitas alguna guía, tan solo llama a la oficina de la CLF al teléfono 617-948-6166 o envíanos un mensaje por correo electrónico [por el momento ambos servicios están disponibles sólo en inglés].

Un colega mayor en California, Ric Masten, fue citado al declarar al Monterey County Weekly: “Con algunos de mis más queridos amigos nunca me he reunido físicamente. No sé por qué alguna gente despotrica contra Internet. Todo tiene que ver aquí con las mentes y los espíritus, sin que la edad o la raza sean un impedimento. Este es el mundo para mí.”

¿Favorece a tu vida religiosa la computadora? Nos encantaría escuchar de qué manera. Algunas respuestas pueden ser publicadas en nuestra revista mensual Quest. Por favor envíanos un correo electrónico a: clf@clfuu.org o haznos llegar una nota a la oficina de la CLF.

Versión MP3 en inglés

viernes 25 de enero de 2008

Swami Vivekananda: El maestro espiritual

Quest/CLF, Febrero de 2008


Debes crecer desde dentro hacia fuera. Nadie puede enseñarte, nadie puede hacerte espiritual. No hay otro maestro sino tu propia alma.

Swami Vivekananda (1863-1902)

miércoles 23 de enero de 2008

La teología como autobiografía

Quest/CLF, Febrero de 2008
Trad (Fco. J. Lagunes Gaitán)

Por Mark Belletini, ministro de la Primera Congregación Unitaria Universalista de Columbus, Ohio

Cuando era niño, asistí a una escuela parroquial católica romana en Detroit, en el Lado Este. Tuve una buena educación, en su mayor parte. Aprendí mis tablas del tiempo tan bien que todavía puedo recordarlas. Me enseñaron que la evolución era un hecho, y que la religión y la cosmología no estaban en conflicto, y esto me lo enseñó un sacerdote católico belga, Abbé Lemaitre, y fue la primera persona que me habló de toda la “Teoría del Big Bang sobre el origen del universo. Y, sé que a alguna gente puede costarle creerlo, pero es verdad: Me enseñaron que la Biblia estaba llena de supuestos, exageraciones e incluso de cuentos de hadas como tales y que no debíamos ser tan tontos para creerlos literalmente. Nuestra fe no era para nada como la de los bautistas y luteranos de unas cuadras más allá.

Pero como podrás darte cuenta, el prejuicio puede enseñarse, tanto en las escuelas como en las tablas de tiempo. Se me crió para sentir un prejuicio hacia los protestantes. Las monjas dejaban muy claro esto en todo lo que decían. Los que estábamos en la escuela parroquial frecuentemente sentíamos piedad por nuestros amigos protestantes, quienes, pese a no tener culpa de ello, pertenecían a iglesias que no eran ni válidas, ni valoradas por Dios.

Desde luego, Detroit era una ciudad principalmente católica, tanto entre los inmigrantes como entre las poblaciones afroamericanas, así que en realidad, los bautistas y luteranos eran aves raras. Había conocido tan solo uno o dos de ellos en toda mi vida en la época en que asistí a la universidad. Y, a pesar del prejuicio que se me inculcó en la escuela, me parecieron gente suficientemente buena, así que mi piedad no sobrevivió mucho tiempo. Con todo, la enseñanza fue muy clara durante mi educación: la Iglesia Católica Romana era la Única Iglesia Verdadera, y quienes quedaran fuera de su abrazo tendrían problemas para llegar ante la presencia de Dios.

Yo no sabía, en ese tiempo, que a muchos protestantes se les enseñaba el mismo disparate sobre los católicos. Y que ambos éramos bastante ignorantes sobre los judíos. Y que casi nadie en mi vecindario conocía nada sobre los musulmanes o budistas, a quienes despreciativamente agrupábamos bajo la etiqueta de "esos paganos".

Ahora que esta parte prejuiciada de mi educación me puso en un terrible apuro espiritual. ¿Por qué? Debido a que mi abuelo por el lado materno, Umberto, era ateo. Tal cual. No le veía sentido a la religión, católica, protestante o de nuevo cuño. No le veía sentido a Dios. No le veía sentido a Cristo. Y eso me preocupaba. Si Dios no estaba demasiado complacido con esos protestantes de unas cuadras más allá, los ateos puros seguramente profundizarían el desagrado divino.

Y créeme, mi abuelo era muy claro sobre su ateismo. Cuando era yo muy joven, mi abuelo pasó por una cirugía peligrosa en una gran clínica de Ann Arbor. Los cirujanos trabajaron todo el día, luego le dijeron a mi pobre abuela que mi abuelo podría no sobrevivir esa noche. Así que mi muy católica abuela envió a un sacerdote para dar a su esposo "los ritos finales". Cuando olió los santos óleos y escuchó las plegarias en latín, se sentó como un rayo en la cama sobre la cicatriz de su corte y apuntó un dedo huesudo hacia la puerta. Entonces dijo, con el rostro enrojecido y temblando de ira, “Saquen a ese farsante de aquí, ahora. Ustedes necesitan un sacerdote. Yo no”. Probablemente te imaginarás como me impresionó esta historia.

El ateismo del abuelo Umberto no era solo una puntada genial o algo filosófico. Su ateismo era apasionado y se basaba, como probablemente he relatado en otras ocasiones, en su historia de vida. Sus padres habían muerto cuando él era un niño. Había sido criado por su hermana mayor, quien no era mucho más que una niña. Se ganaba la vida como el chico hornero del pueblo, corría entre las casas para llevar el pan todavía caliente del horno del pueblo que estaba en la casa de su hermana. El Dios del que oyó en la iglesia, “qui laetificat iuventutem eam…” quien trae alegría a su juventud, era simplemente una mentira, sintió él. No hubo un Dios cuidador que preservara vivos a sus padres, que mantuviera su vida dentro de la normalidad. No hubo gozo divino en todo el sufrimiento, trabajo inquietudes y apuros.

Pero se casó con mi abuela, Anna. Una viuda. Y ella no estaba menos familiarizada con el sufrimiento que él. Cuando era una niña, la mayoría de la población masculina de su pueblo se perdió en el mayor desastre minero de la historia de los Estados Unidos de América. Su padre, los vecinos… todos se desvanecieron en el humo. Luego, su esposo Eduardo murió de meningitis espinal. Luego de un par de años, se casó con mi abuelo ateo, quien entonces adoptó a mi madre como su hija. Umberto y Anna tuvieron entonces una hija, Anita, la medio hermana de mi madre. Ella murió en un accidente automovilístico cuando tenía tan solo 4 meses. Sin embargo, todo este sufrimiento no hizo de mi abuela una atea como su esposo. En vez de esto, la acercó más a Dios. Su vida de oración la sostuvo, y fue a misa y a comulgar con frecuencia, pues esto la hacía sentirse amada por Dios.

Y esta es la cuestión —estuvieron casados por 40 años antes de que mi abuelo Umberto muriera finalmente. Tuvieron un buen matrimonio todos esos años. Y sus vidas son parte de mi vida, de mi historia, contada una y otra vez en fragmentos todos mis días.

Así que mi teología se desarrolló de manera diferente de la teología que se me presentó en la escuela parroquial a la que asistí. Las monjas nos enseñaron primero el prejuicio contra los protestantes. Pero, tratándose de monjas estadunidenses en los días del neo macarthismo, también nos enseñaron prejuicios contra los ateos, dado que todos esos "comunistas sin Dios" allá en Rusia planeaban la muerte de América.

Sin embargo, las monjas no entendieron que al vapulear a los descreídos, también hablaban sobre mi bienamado abuelo, quien no vivía en Moscú, sino a unas cuantas calles, en el Este de Detroit. Condenaban a mi abuelo, a quien yo amaba. Y que me amaba. Quien se sentaba pacientemente a enseñarme el sistema métrico. Quien tenía ese confiable y leve olor a güisqui en su aliento cuando escuchábamos las arias de ópera en su tocadiscos. Quien hacía resplandecer su jardín con espárragos, tomates y romero, y sobrecargaba su patio de orquídeas, duraznos y peras. Y que nunca fue a la Iglesia de Dios. Debido a estas historias, y a mi amor por mi abuelo, sé profundamente, en mi corazón, dos cosas:

Que las monjas estaban simplemente equivocadas. Mi abuelo fue un buen hombre, amable y magnánimo. Así supe que todo lo dicho sobre gente que no era católica tendría una buena posibilidad de ser erróneo. Tal vez incluso aquella gente de Rusia no fueran los diablos que nos contaban. Quizás, concluí, los adultos no eran tan listos como pretendían serlo, y no sabían cómo decir la verdad.

También supe que mi abuela y mi abuelo tenían un matrimonio bueno y amoroso, lo que significaba que las diferencias —las diferencias importantes entre la gente— no eran realmente una causa necesaria para que no se llevaran. Quizás era posible que incluso los enemigos convivieran. Tal vez era posible que todos convivieran, si tan solo renunciaran a tratar de convertir a los otros como la prueba principal de que tendrían la razón.

Debido a este aprendizaje vital, he tratado de vivir una vida diferente de la que una vez imaginé que tenía que vivir. A lo largo de toda mi vida adulta, a través del seminario y de mi carrera ministerial, he decidido tratar de combatir los prejuicios con los que me criaron. He tratado de lograr que quienes están en desacuerdo hablen entre sí: he tratado de que los ateos hablen con los teístas, los católicos con los protestantes, los cristianos con los judíos, los demócratas con los comunistas y con los republicanos, los viejos con los jóvenes, los ex convictos con los obedientes de las leyes. He intentado hacer que los colores y las culturas se reúnan. He luchado por salir de mi mundo parroquial —un mundo en el que yo era parte de la 'iglesia verdadera', mientras que los demás no. He intentado salir de un lugar estrecho, y migrar hacia un mundo de verdades amplias, un mundo de un millón de millones de corazones humanos, en el que cada una de sus vidas sea tan importante para ellos como mi vida lo es para mí. He tratado de verme como una parte, no el todo; incompleto, inconcluso; humano, no Dios; una historia, no 'La Historia'. He hecho, en resumen, una teología.

El diccionario te dirá que 'teología' proviene de dos palabras griegas, 'theos' y 'logos', la primera de las cuales significa 'Dios', y la segunda significa 'razón' o 'palabra'. Lo que es decir que 'teología' es una palabra o razonamiento sobre Dios. Pero la misma palabra 'theos' tiene otra raíz griega. La palabra griega para Dios es el substantivo de un verbo que significa 'salir de'. Así que la teología tiene que ver con las palabras que expresan de lo que hemos salido, de dónde venimos, o incluso, de dónde desearíamos haber venido. Por ello es por lo que el lenguaje teológico es tan diverso: algunos hablan de un Dios Padre amoroso, otros de una Diosa Madre, otros de muchos dioses, otros de ningún Dios, y aun otros de un espíritu interior, o de todo el mundo como Dios. Sabemos lo que valoramos como lo más excelso a través de nuestras propias historias, y las historias de aquellos que amamos y admiramos, se trate de nuestros abuelos o de héroes más lejanos. Todos estamos en esto juntos, en relación, hacemos teología juntos, intentamos expresar la sabiduría de nuestras vidas en la sabiduría de las palabras. Eso es teología.

Versión MP3 en inglés

Vivir de Corazón

Quest/CLF, Febrero de 2008
Trad (Fco. J. Lagunes Gaitán)

Por Janne y Rob Eller-Isaacs, coministros de la Iglesia de la UnidadUnitaria, St. Paul, Minnesota.

Janne:
Luviosas o brillantes, obscuras o luminosas, todas las mañanas comienzan igual. Me levanto de la cama, me pongo mis ropas de ejercicio, bajo las escaleras, me hago un vaso de agua de limón, leo completa la sección del clima, y, según la estación, me abrigo con la ropa necesaria y salgo hacia la mañana. Diariamente doy la bienvenida a la mañana con un paseo con nuestra perra Maggie. Ella olisquea y preseinte a su manera los cambios notables desde la noche anterior y yo miro y escucho. Miro la obscuridad convertirse en luz, veo pájaros que se cortejan en los árboles, veo conejos que escapan de la amenaza potencial de un perro. Saludo a otros transeúntes que caminan y trotan. Aviento un disco de Frisbee o un palo. Al caminar me doy cuenta, frecuentemente repito líneas de poesía que trato de memorizar —para aprenderlas de corazón.

Cada mañana dedico tiempo a revincularme con lo sagrado. Nuestro colega Bill Houff llama a eso su “punto de quietud,...eso pequeño y profundamente clarificador dentro de mí mismo, que cuida de sí mismo y en el que, si pongo atención, puedo encontrar paz, gozo y un sentido de vinculación a algo que es mayor que yo yo mismo.”

Salgo a caminar y a renovar mis vínculos con el terreno del ser —aquel lugar dentro de nosotros en el que puede recordársenos de lo que Houff llama “el misterio nutriente, en el que vivimos, nos movemos y tenemos nuestro ser.” Ellie Weisel lo llama, “el lugar en el que el recuerdo primordial reside, donde crece la esperanza, donde la vida nos toca.”

Como sea que lo llamemos, podemos estar de acuerdo en que los seres humanos viven rodeados por el misterio: poseemos justo la conciencia suficiente para saber que la vida es un don grandioso y aterrador. Es nuestra naturaleza ser conscientes, sentir cada día los fallos y las tonterías, las maravillas y gozos de estar vivo y de estar mutuamente vinculados.

El impulso religioso es el intento humano de dar expresión a esta conciencia desafiante. Cada mañana me siento más humilde ante todo lo que es, todo lo que puede ser y todo lo que ha sido. Luego de mi caminata matinal, entro a la casa y escribo. Cuando termino de escribir, tomo un rosario budista de cuentas y dejo que mi conciencia transite sobre la realidad colectiva que es nuestra comunidad de la iglesia. Pienso sobre lo que sé de las vidas de nuestros congregantes: sus luchas, sus desafíos, sus gozos y triunfos. Luego escojo a 6 personas para traerlas a mis oraciones, cada mañana. Me concentro en cada persona, pienso en todo lo que enfrentan en sus vidas. Puedo sentir su espíritu cerca de mí y entonces la dejo ir. Esta práctica ha transformado mi vida. Desde que practico la oración por las personas que me importan, me doy cuenta de que perdono más fácilmente, me obsesiono menos frecuentemente con ciertos asuntos, y amo más profundamente.

Llegué a esta práctica diaria por un sentido de anhelo de una vinculación más profunda con el misterio de la vida, de una conexión más profunda con todos los aspectos de la vida, incluso la mía propia. Anhelaba alcanzar las profundidades de mi vida; para restregar su superficie hasta que brillase, o me diera imágenes que me conmovieran. Llegué a esta práctica por el anhelo. Llegué a esta práctica por un sentido de que mi vida no estaba respondiendo a la pregunta de qué es mi vida.

Rob:
En tanto que Janne encontró su camino hacia la práctica diaria por el anhelo, yo fui conducido a ésta por la desesperada necesidad de ocuparme de la ansiedad y la ira. Aunque había hecho un poco de yoga en mi adolescencia, no fue sino a los veintitantos que fui realmente capaz de comprometerme con el trabajo. Con mi novia de entonces llevábamos juntos más de 3 tumultuosos años cuando me dejó. Ella tenía razón. Necesitábamos terminar. ¿Pero acaso era necesario que ella se involucrara con mi mejor amigo? Me sentí completamente traicionado. Día tras día me la pasaba caminando y echando pestes, tan iracundo que apenas podía tomar aliento. Luego de algunas semanas de esto, un amigo cercano me jaló del cogote y la nuca y me arrastró a una clase de artes marciales.

Fue casi inmediato. Cada clase comenzaba con una serie de estiramientos con el objeto de asegurar que no nos lastimásemos durante la parte más activa de la clase. Esto demandaba tanto de mí como para que al faltar un día mis músculos adoloridos me lo recordaran. Sentí dolo